En la imagen, dos propuestas de la firma italiana, que ha dejado claro en sus últimas colecciones que lo suyo es el fajín.

En la imagen, dos propuestas de la firma italiana, que ha dejado claro en sus últimas colecciones que lo suyo es el fajín. IG vía @maisonvalentino

Moda

Alerta tendencia: el fajín vuelve gracias a Valentino y así lo puedes llevar con estilo esta temporada otoño-invierno

Alessandro Michele ya lo incluyó en su colección para estos meses y ha incidido en su mensaje durante su última participación en la PFW.

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Con el regreso de la estética bohemia —en parte debido a la llegada de Chemena Kamali a Chloé—, los cinturones pasaron de ocupar el sitio que por definición les corresponde a bajar unos centímetros hasta ubicarse en la cadera, corte en tendencia desde hace ya varias temporadas y recién afianzado en la última Paris Fashion Week.

Tras este movimiento, ha aparecido en escena un contendiente a convertirse en protagonista de muchos looks, tanto en el día a día como en el caso de las invitadas: el fajín, potenciado en pasarela en especial por el Valentino de Alessandro Michele.

Sin embargo, antes de ubicar la conversación en lo que vendrá, conviene centrar el foco en el pasado, que siempre es buena herramienta para comprender el presente y dibujar el futuro. Esta banda de tela que rodea la cintura tiene una larga trayectoria ligada a distintas culturas y tradiciones.

No obstante, en el mundo occidental una de sus versiones más reconocibles es el cummerband, el clásico modelo plisado que acompaña al esmoquin masculino.

Su origen hay que buscarlo en Gran Bretaña y, en concreto, en el siglo XIX. Entonces, los oficiales británicos dejaron de lado el chaleco y adoptaron este accesorio como alternativa, especialmente cuando el clima iba siendo más cálido.

Como se mencionaba, el renovado interés en la pieza hay que atribuírselo en buena medida a Valentino y, en especial, a su colección otoño-invierno 2026/2027. Michele, su director creativo, recupera el efecto satinado y lo introduce en contextos que toman distancia con aquellos que habita usualmente.

Imagen de campaña de Valentino de su colección otoño-invierno 2026/2027.

Imagen de campaña de Valentino de su colección otoño-invierno 2026/2027. IG @maisonvalentino

Complementa a blusas de tejidos ligeros como la gasa y a prendas de aire romántico y bohemio, otorgándole al look contraste y algo de estructura, acentuando figuras. Aquí no se presenta como un elemento más del estilismo, sino que es uno de los protagonistas.

Además, con el director creativo, en la casa italiana se ha instalado con fuerza la máxima de que más es más, algo que se ha apreciado en su último desfile en la Paris Fashion Week.

En el mismo, la joyería más extra ha formado parte de muchos outfits, al igual que los maxilazos que envuelve o adornan el cuerpo, siempre inundado o salpicados de potentes notas cromáticas, con la tendencia del color block como una de sus ideas fundacionales.

El accesorio le da forma a la idea del 'color block'.

El accesorio le da forma a la idea del 'color block'. Getty Images

Esta nueva función adquirida del trozo de tejido, en apariencia sencillo, abre la veda a la experimentación.

La silueta

Tiene sentido con las nuevas narrativas de las grandes firmas y, por ende, de las marcas más accesibles, la reaparición del fajín, muy deseado también en los 80, así como entre 2007-2012.

Ahora la conversación en moda se abre a las proporciones, la cintura y la importancia de los accesorios y su poder de cambio para con una prenda.

El balón está en juego: los volúmenes, las estructuras y las referencias a otras décadas —¡ojo, cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor!— son algunos de los titulares del partido y esta propuesta es una herramienta que engarza la chara: la ciñe, la estructura y tiene la capacidad de cambiar su sentido, es decir, el armario.

No obstante, Valentino no es la única firma que tiene algo que decir. A la dinámica se une Loro Piana, que añaden a la ecuación la lazada, combinándola con trajes de terciopelo, algo que conecta su habitual discurso de oda a la artesanía.

La modelo Bianca Balti con un fajín negro con lazada a la llegada al último desfile de Elie Saab.

La modelo Bianca Balti con un fajín negro con lazada a la llegada al último desfile de Elie Saab. Getty Images

Lo mismo hace Ralph Lauren, que lo reinterprea con estampados de inspiración pañuelo, rompiendo así las propuestas de aire más clásico asociados a la casa.

Celine continúa con él su línea masculina, especialmente en la colección primavera-verano 2027, donde afloran teñidos de color. Fendi también apuesta por la tendencia.

Todas estas visiones del fajín dejan tras de sí otro mensaje, una de sus características: la versatilidad de un accesorio que, dependiendo de cómo se lleve, puede pasar del 9 to 5 al 5 to 9 y más allá, dando la vuelta entera al día.

Alessandro Michele para Valentino hace tan sólo unos días en la Paris Fashion Week.

Alessandro Michele para Valentino hace tan sólo unos días en la Paris Fashion Week. Reuters

Atrévete a llevarlo

Como sucede con todas las propuestas que nacen —o renancen— en la pasarela, al público se le plantea una pregunta, ¿cómo se traslada la misma a la vida real haciéndola funcionar?

La buena noticia al respecto es que, por supuesto, no hace falta calcar los looks diseñados por los directores creativos, aunque en muchas ocasiones sea más que apetecible. El fajín tiene su propia lectura que, como mejor funciona es a los ojos de quien lo lleve, pero es cierto que hay ideas básicas de partida.

Una de las propuestas más accesibles es la de llevarlo sobre una camisa blanca y con un pantalón de pinzas. Para sacarle más partido a esta apuesta y darle más juego, opta por una parte superior más grande, para coquetear así con los volúmenes y las estructuras.

Igualmente, el complemento puede ser un buen aliado de otras tendencias de la temporada, como la de las transparencias.

El fajín también se lleva en tonos neutros.

El fajín también se lleva en tonos neutros. Getty Images

Visualiza una falda de encaje o translúcida con una camisa, una blusa o una americana al tono —todas oversize— cuyo largo sobrepase las caderas sin llegar hasta las rodillas y, como acento, un fajín al tono o uno que rompa, entrando en la dinámica del color block.

Para aquellas que encuentran en la moda una vía de escape diaria, este tipo de accesorios supone un nuevo ingrediente con el que aderezar las primeras horas de la mañana, ante el espejo, siempre complicadas por razones varias. En la noche, aporta sensualidad. Todo al negro.

El punto de partida es saber qué se quiere contar.