Imagen del desfile en el Grand Palais.

Imagen del desfile en el Grand Palais. Reuters

Moda

Chanel reimagina los años 20 al ritmo de Lady Gaga: cortes a la cadera, guiños 'navy' y un nuevo código femenino

Matthieu Blazy deja su sello en su segunda propuesta para la maison sin olvidar sus raíces y devolviendo el juego a la casa.

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Un crisol de celebrities bajaba de coches con chófer a la llegada del desfile de Chanel: de Margot Robbie a Amaia, pasando por Kylie Minogue o la omnipresente actriz Teyana Taylor, una de las grandes favoritas para llevarse un Oscar este año.

El Grand Palais ha vuelto a abrir sus puertas para acoger, en esta ocasión, la segunda propuesta de Matthieu Blazy para la maison.

En su interior, una pasarela teñida de tonos pastel y, como detalle importante, unas coloridas grúas de construcción —lo que está haciendo Blazy en el atelier que recuerdan a piezas de Lego.

La propuesta escénica también invitaba al juego. Entre segmento y segmento, las primeras notas de Just Dance de Lady Gaga sonaban trasladando a los presentes a los últimos años de la primera década de los 2000, la que marcó los inicios de la artista. Y es que sí, aunque parezca mentira, esa época ya está de vuelta en la moda.

Ese periodo fue, sin duda, un momento definitorio para la visión de la moda. Los nombres de Olivia Palermo, las hermanas Olsen, ahora al frente de The Row, y las primeras creadoras de contenido, blogueras entonces, comenzaban a apoderarse de las fotos de street style y de las primeras filas de los desfiles.

De vez en cuando, al ritmo de la pasarela, una pregunta se oía de fondo: What does it feel like when you dance? —¿Qué se siente al bailar?—.

La invitación de Blazy a esta propuesta no iba sólo de conocer su apuesta para la temporada otoño-invierno 2026, sino que se trata también del regreso de la diversión a la maison.

La esencia está de vuelta. Y es que el creativo ha supuesto un soplo de aire fresco para la casa. El ADN de la firma no se ha perdido con su llegada, sino que ha evolucionado dándole a los fanes de la moda lo que tanto ansiaban.

Vestidos que, a pesar de estar confeccionados con tejidos elaborados, liberan.

Vestidos que, a pesar de estar confeccionados con tejidos elaborados, liberan. Reuters

Ha regresado un Chanel que no olvida sus raíces y que a la par es capaz de marcar el ritmo de lo que viene. Un Chanel que, de nuevo, se vuelve objeto de deseo más allá de lo básico. El arte prima ante los números. Y por ello, las cifras bailan al antojo del creador francobelga.

El 'rouge', uno de los reyes de la pasarela.

El 'rouge', uno de los reyes de la pasarela. Reuters

Encima de la pasarela los elementos clásicos de la maison no faltan. Se ha reflejado en la paleta de colores, que pivotaba en inicio entre el rojo, el azul marino, el negro y rosa.

No obstante, la fórmula cromática, al igual que la visión de Blazy, ha ido mutando conforme las modelos han ido desfilando ante la atenta y expectante mirada de los presentes: amarillos, añiles, marrones, plateados...

En cada styling, un detalle. Un detalle para mirar con lupa: desde diseños repletos de lentejuelas cuyo tamaño aumentaba al bajar por la prenda; hasta increíbles salones de estilo vintage; o melenas de sirena y recogidos efecto mojado bañados en un degradé de tonos pastel y purpurina.

Entre los elementos más destacados, los cortes a la cadera muy bajos, una clara referencia a la moda de los años 20.

El creativo ha reimaginado con estos movimientos —y la ausencia de pantalones en la mayoría de los looks— no sólo los inicios de la casa, sino también los códigos femeninos actuales que, de nuevo, se encuentran en la liberación de la mujer.

Los trajes de chaqueta y falda han estado muy presentes en esta propuesta del francobelga.

Los trajes de chaqueta y falda han estado muy presentes en esta propuesta del francobelga. Reuters

Aquí eso no se aprecia en unas bermudas, unos capri o un diseño de sastre o con pinzas, sino en vestidos fluidos, plisados, minifaldas cuyo inicio se encuentra más allá de las caderas o aberturas que hacen pensar en trampantojos sartoriales y en el Arlequín de Picasso.

Otro esencial de este desfile ha sido, sin duda, el layering. Capa sobre capa sobre capa. Y el mix and match and win. Blazy mezcla y remezcla: estampados, accesorios y texturas. Y, de forma extraña, casi siempre ha salido bien.

Su sello es inconfundible y no mancha el de la maison. El creativo está en los flecos, las texturas y los motivos que atraviesan la colección y la definen.

Y, de repente, un toque lady y navy. Una propuesta en rojo, blanco y azul, cuya parte superior simula una especie de pañuelo y hace soñar con atardeceres de verano, aún siendo una propuesta de otoño-invierno, en la Costa Azul.

Igualmente, llevan a algún álbum de fotos familiar. Ese en el que aparece una imagen de tu madre cuando era joven en la que la ves como la mujer más guapa del mundo.

Así es la mujer de Blazy, entonces. Así es la mujer de Chanel ahora.