Gafas envolventes sobre la pasarela de la firma.

Gafas envolventes sobre la pasarela de la firma. Efe

Moda

Entre el océano y el futuro: Loewe inunda la pasarela parisina con neopreno, vinilo y una explosión de colores vivos

La colección apuesta por materiales técnicos, brillos metalizados y una paleta intensa que rompe con los tonos neutros.

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Fundada en 1846 en Madrid, Loewe es una de las casas más antiguas y prestigiosas del lujo europeo. En la Paris Fashion Week, la maison presenta su colección otoño-invierno 2026-2027, con una propuesta que rompe con la estética clásica del invierno.

En lugar de recurrir a tonos sobrios o a siluetas minimalistas, la colección apuesta por un universo visual vibrante en el que el deporte, el agua y la tecnología textil se convierten en los grandes motores creativos.

El resultado es una pasarela que transmite dinamismo y energía. Las prendas parecen pensadas para el movimiento, como si cada una de ellas estuviera diseñada para acompañar el cuerpo en un entorno casi acuático.

El desfile propone así una visión del lujo que mira hacia la funcionalidad deportiva, pero reinterpretada desde una perspectiva claramente experimental.

Experimentación con las materias

Uno de los elementos más llamativos de la colección es el trabajo con materias técnicas y brillantes. Las texturas viniladas aparecen en vestidos, abrigos y conjuntos que reflejan la luz de la pasarela, creando un efecto casi líquido. Las superficies con brillo refuerzan la sensación de movimiento y aportan una dimensión futurista a la colección.

Texturas brillantes y siluetas estructuradas en la apertura del desfile.

Texturas brillantes y siluetas estructuradas en la apertura del desfile. Efe

A estas texturas se suma el neopreno, material conocido por su uso en las combinaciones de buceo.

En esta colección, la casa lo transforma en vestidos ajustados, piezas estructuradas y volúmenes que recuerdan al equipamiento deportivo. El resultado es una silueta poderosa, casi escultórica, que combina técnica y estética.

Las formas también se alejan de la construcción tradicional. Muchas prendas presentan estructuras desestructuradas o volúmenes inesperados, creando una sensación de movimiento constante.

Algunas caídas parecen imitar corrientes marinas, mientras que ciertos detalles orgánicos evocan formas de coral, reforzando el imaginario acuático que atraviesa toda la colección. La moda se transforma de esta forma en una especie de paisaje submarino reinterpretado sobre la pasarela.

Colores que rompen con el invierno

Si los materiales llaman la atención, la paleta cromática confirma la voluntad de la colección de deshacerse de los códigos habituales de esta estación. En lugar de apostar por beige, gris o negro, la pasarela se llena de colores intensos y luminosos.

Entre los tonos protagonistas aparecen el azul eléctrico, índigo y cielo, que refuerzan la inspiración marina. A ellos se suman el rojo vivo, bermellón y magenta, así como el naranja flúor y distintos tonos de verde, creando una gama vibrante que atraviesa toda la colección.

Una paleta eléctrica llena de intensidad la pasarela de Loewe.

Una paleta eléctrica llena de intensidad la pasarela de Loewe. Efe

El color se convierte así en un lenguaje en sí mismo. Cada look parece dialogar con el siguiente a través de contrastes intensos que aportan ritmo visual al desfile.

Los accesorios refuerzan este universo experimental. Destacan gafas envolventes que rodean la cabeza, con un aire claramente futurista, y bufandas infladas que recuerdan a boyas, en un guiño directo al imaginario acuático que inspira la colección.

En los pies, las modelos lucen zapatos que evocan calzado técnico para caminar en el agua, reinterpretado con tacones. Este contraste entre funcionalidad deportiva y elegancia crea una silueta inesperada que resume bien el espíritu de la propuesta.

Con esta colección, Loewe confirma su interés por explorar nuevos territorios materiales y visuales, donde el lujo dialoga con el deporte, la tecnología y el universo del océano. Una pasarela vibrante en la que la moda parece moverse, literalmente, como agua sobre la piel.