Imagen de campaña de Chanel.

Imagen de campaña de Chanel. Cedida

Moda

Looks de cuatro cifras, un negocio de casi 10.000 millones y una prueba de estatus: las claves de la moda de esquí

La montaña ocupa un nuevo plano aspiracional en el universo fashion marcando un estilo de vida y contribuyendo al capital cultural.

Más información: Minimalismo, fe y rebeldía, los ingredientes que hacen de la moda modesta la tendencia más viral en las redes y la calle

Laura García del Río
Publicada

Balenciaga, Gucci, Celine, Chanel, Michael Kors, Saint Laurent, Prada, Pucci, Armani y Jacquemus. También Zara, Boohoo, Skims, Oysho, H&M y la española Brownie. Yves Salomon, Casablanca, Free People, Guest in Residence, Canadian Classics, Patrizia Pepe, Fay…

Tal vez sería más fácil y breve hacer una lista de las firmas que no han lanzado línea para la nieve esta temporada. Hasta el AC Milan se ha asociado con la enseña gala Rossignol para sumarse a la avalancha, apuntalando una tendencia marketiniana que cada año cuaja, pero este parece ser omnipresente.

"Aunque pueda parecer fuera de lugar que un club de fútbol lance una colaboración de ropa de esquí con una marca histórica de outdoor, cobra sentido si se consideran los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 como el hilo conductor de todo ello", dice Mike Sykes, corresponsal de deporte y moda de The Business of Fashion.

Que el evento deportivo por excelencia de esta estación se celebre en Milán en febrero sostiene la narrativa. Una excusa muy oportuna, se podría decir. Porque si hay algo que de verdad espolee esta inmersión multitudinaria en este universo son los números. La moda, a fin de cuentas, es un negocio. Y su alianza con el universo atlético en todas sus facetas ha demostrado con creces su capacidad para hacer caja.

Ahí están el tenniscore, las Air Jordan de Dior batiendo récords de venta y reventa: hasta cinco cifras alcanzaban en StockX—; Carlos Alcaraz como imagen de Louis Vuitton; y el acuerdo de patrocinio histórico de la Fórmula 1 que LVMH se ha agenciado para la próxima década por la contundente cifra de 1.000 millones de dólares a razón de 100 millones por año.

Ahora, con la caída del termómetro, le toca el turno a las disciplinas de montaña. Venía cuajándose: según Business Research Insight, la empresa de análisis e inteligencia de mercado, el mercado global de ropa de esquí alcanzó los 9.700 millones de dólares en 2024, y se estima que llegue a los 16.100 en 2030.

Si hablamos del pedazo del pastel que atañe al lujo, las cifras hoy están en los 1.800 millones de dólares, con vistas a los 3.500 en 2035.

Imagen de la campaña H&M x The Perfect Moment.

Imagen de la campaña H&M x The Perfect Moment. Cedida

Deslizarse por una ladera cubierta de nieve no es un deporte barato. Están el forfait, la equipación y el monitor. Mención aparte para los looks après-ski con los que Mariah Carey lleva años confirmándose como elemento indispensable de la temporada invernal más allá del pegadizo All I Want for Christmas.

Un día en la pista ronda los 200 euros, sin contar el viaje. La cifra se triplica si se habla de estaciones como Aspen, Gstaad, Verbier, St. Moritz o Courchevel, un microcosmos alpino que en temporada alta concentra a más estrellas Michelin, hoteles, boutiques de lujo, jets privados y multimillonarios por kilómetro cuadrado que París o Nueva York. A 60 dólares el schnitzel, las cuentas salen.

Este ambiente ha sido hábitat natural de firmas de outerwear de alta gama véase Moncler, Canada Goose, Goldbergh y Perfect Moment y de looks para deslizarse con glamour que no bajaban de las cuatro cifras.

"Nuestros clientes gastan felizmente entre 1.000 y 2.000 dólares en trajes elegantes con cinturón que pasan directamente de las pistas a la soirée", dice la estilista Elana Solomon, señalando que las peticiones de conjuntos metalizados, con ribetes de pelo y siluetas ajustadas casi se han duplicado desde la temporada pasada.

Que la moda viese aquí terreno fértil era cuestión de tiempo. "Esto es lo mismo que ocurrió en 2025 con el tenniscore, el auge de la equitación, el golf y el críquet entre los más jóvenes: deportes con carácter old money, normalmente practicados por la élite, que implican looks muy preppy chic, lo que conecta con el amor de la Generación Z por la nostalgia deportiva", explica Noémie Voyer, Fashion Expertise Lead y Curation Manager de la consultora Heuritech.

"Impulsada por el mismo auge del sportswear guiado por la estética y por el anhelo de un 'lujo soft', la compra de prendas de esquí consiste en adquirir un paisaje onírico y sus códigos de riqueza", añade la experta.

El gorpcore que en 2017 inundó las pasarelas de plumas y forros polares y consiguió que hasta las Kardashian cambiaran los stilettos por botas de alpinista fue el primer indicio de que algo se cocía.

Pero de un tiempo a esta parte y este año en especiallas perspectivas de negocio atraen no sólo a firmas especializadas en proporcionar ropa técnica a la par que estilosa a los esquiadores más fashionistas y aguerridos. Los horizontes se han abierto y hoy, desde Jacquemus hasta Boohoo, tienen su línea para la nieve.

Armani deja huella más allá de las pasarelas.

Armani deja huella más allá de las pasarelas. Cedida

El primero en lanzarse a la pista fue para variar Armani, que en 1995 lanzó Giorgio Armani Neve. En 2014, Net-a-Porter abrió una tienda de esquí en su plataforma. En 2018 debutó la colección Coco Neige de Chanel.

En 2020, Dior hizo su primera incursión alpina y, en 2021, le siguió Isabel Marant. El mismo año que vio la colaboración entre el club privado de ultraélite en la cima de la montaña AspenX y Prada, y Dolce & Gabbana lanzó una cápsula exclusiva en colaboración con Mytheresa.

En 2023, Balmain se alió con el fabricante prémium especializado Bomber, mientras Boss hacía lo propio con Perfect Moment.

Y el año pasado, mientras Guess presentaba su cápsula de esquí con un desfile a 3.000 metros de altura en el Peak Walk de los Alpes suizos, Dior lanzaba otra capsule bautizada DiorAlps que incluía desde una funda para el móvil por 1.150 euros a una bomber reversible con una enorme estrella en la espalda por 9.100.

Lejos de deslizarse cuesta abajo por la pendiente de la sobreexposición y el agotamiento en una sociedad donde la necesidad de novedad es constante, este invierno la fiebre no ha hecho sino ir a más.

Al caso: Mytheresa abriendo un club en St. Moritz con trunk shows, sesiones con estilista personal y workshops incluidos y Jacquemus asociándose con Nike; H&M lanzando una colección de 28 piezas con Perfect Moment; o Moon Boot urdiendo una edición limitada con Guest in Residence la firma de Gigi Hadid—.

Por otro lado, después de ver cómo su primera colaboración se agotaba en tiempo récord, Skims ha repetido con The North Face; Zalando ha hecho lo propio como socio principal de LAAX; K-Way ha fichado al snowboarder Scotty James; y Zara lanzando su colección a la par que abría tienda efímera en Shanghái y en Verbier.

Todo ello "muestra cómo la ropa de esquí ha pasado de ser un lujo de nicho a una aspiración de masas", apunta Voyer.

Incluso Beso Beach, más asociado a la playa y el verano, se ha lanzado a la conquista del alpine chic con la apertura de un restaurante en Baqueira y, faltaba más, una colección de prendas para acompañar.

"Es cierto que la disciplina —y su estética— vive un momento de auge y se ha convertido en un nuevo símbolo de estilo de vida y estatus, pero para nosotros el movimiento no responde a una moda, sino a una tendencia más profunda: la búsqueda de escapadas auténticas, de calidad y de espacios donde convivan gastronomía, la felicidad, la música y la tribu también en invierno", dicen desde la enseña.

"La expansión a la montaña surge de una evolución natural. Aunque Beso nació junto al mar, siempre hemos sido una marca de experiencias y eso es lo que hace que también nos movamos donde la tribu así lo pide", añaden,

Campaña de Beso Beach con la clásica inicial de su logo que en verano se convierte en tatuaje temporal para los que asisten al espacio.

Campaña de Beso Beach con la clásica inicial de su logo que en verano se convierte en tatuaje temporal para los que asisten al espacio. Cedida

No es que de repente todo el mundo sienta la necesidad de ponerse los esquís y lanzarse pista abajo aunque el frenesí de hacerlo ayuda: la industria de este turismo va camino de crecer hasta los 5.700 millones de dólares globalmente en 2027.

También hay una 'deslocalización' de este tipo de ropa, que sale de la pista y se lleva en la ciudad en pos de la revalorización del confort que empezó hace ya una década con el athleisure.

"De manera crucial, estas colecciones ya no se presentan como equipamiento exclusivo para la pista: se posicionan como outerwear versátil que funciona desde los viajes de nieve hasta el armario urbano de invierno, anclando estas prendas dentro del mercado más amplio del 'estilo de vida de rendimiento'", señala Voyer.

Sobre las pasarelas los plumas, los forros polares, las mallas y los jerséis de grecas son omnipresentes, de Armani, Mordecai, Laura Andraschko y Balenciaga a Sacai, Lacoste, Cecilie Bahnsen y K-Way. Y la tendencia se filtra tanto a la pista como a la calle.

"Según los datos de Glimpse, las búsquedas en Google de 'winter glam' alcanzaron las 15.000 en el último mes, lo que supone un aumento del 127% en el último trimestre, una señal clara de que esta estética escarchada está entrando en la corriente principal", dice Voyer.

Que Pantone acabe de coronar como color del año un blanco casi nieve no es ni de lejos casualidad.

"Hemos visto un crecimiento constante en accesorios como gafas llamativas inspiradas en el esquí y botas funcionales après-ski, que se han vuelto cada vez más relevantes, tomando claras referencias del equipamiento de rendimiento e integrándose sin esfuerzo en el vestuario invernal cotidiano", dice Tiffany Hsu, directora de compras de Mytheresa.

La nieve bajo la visión de Chanel.

La nieve bajo la visión de Chanel. Cedida

"Al mismo tiempo, las siluetas de aire vintage, como los monos retro de Goldbergh o las chaquetas cortas de Cordova con estampados llamativos, siguen conectando con fuerza con nuestros clientes".

La estética setentera época dorada de esta ropa, cuando empezó a volverse más técnica sin perder estilo y con el tirón de firmas como Bogner, Fusalp y Moncler, los resorts se convierten en pasarelas informales, está de moda otra vez.

Y son estas prendas las que están haciendo de bisagra entre la pista, la calle y las redes. "Las plataformas sociales desempeñan un papel significativo a la hora de amplificar la demanda, acelerar el descubrimiento y permitir que las tendencias viajen globalmente en tiempo real", dice Hsu.

"Actúan como un gran acelerador, ya que este deporte y sus propuestas fashion funcionan cada vez más como símbolos contemporáneos de estatus", continúa Voyer.

Mientras las influencers posan con sus gafas de esquí de Gucci subidas en los telesillas, en Pinterest las búsquedas de 'skiing fits' han aumentado un 255% y las de 'mountain trip outfit', otro 35%.

La plataforma de alquiler de moda Pickle ya ha visto crecer sus préstamos de este tipo de prendas un 635% de forma interanual, y la temporada acaba de empezar.

'Chalet slut' y las 'high-altitude mob wives' con Hailey Bieber y Kylie Jenner enfundadas en chaquetones de pelo, casquetes a juego y botas de yeti para materializar el movimiento son los (pen)últimos memes en las redes.

Detrás de estas cifras no está sólo el tirón del deporte en sí, sino el de una esfera económica y social boyante de la que, look mediante, se puede participar si no activamente, al menos estéticamente.

"Las cápsulas de esquí de lujo, los conjuntos con logos y los estilismos après-ski funcionan como una forma abreviada visual de acceso al tiempo, al viaje y a destinos de élite", analiza Voyer.

La clave está en que "la estética se sostiene por sí sola, desvinculada del rendimiento real: muchos consumidores compran el este estilo lo practiquen o no. En este sentido, la ropa ha evolucionado más allá del deporte hacia un marcador de capital cultural y económico: menos sobre la pista, más sobre el estilo de vida que implica".

@isobellorna_ Don’t say I can’t ski, unless you’ve been skiing with a handbag before 🎀 #skiing #hermes #ski #skincare #makeup @lorealparisuk ♬ original sound - 00.13.h

Los 85.000 me gusta que amasó en TikTok el video de Isobel Lorna esquiando en los Alpes franceses con su bolso Le Bag de 25.000 dólares en la mano son tal vez la mejor declinación visual del fenómeno: el esquí es el nuevo símbolo de estatus.