La artista Raye en la campaña de Audemars Piguet 2026.

La artista Raye en la campaña de Audemars Piguet 2026. AP

Lujos

El lugar donde el jazz nunca deja de sonar: viaje al corazón de Montreux de la mano de Audemars Piguet y Raye

La manufactura de Alta Relojería celebró su vínculo con la música junto a su embajadora, la artista británica que está revolucionando la industria.

Más información: El tictac eterno de Audemars Piguet: artesanía relojera que aúna tradición y tecnología en piezas únicas

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Escondido entre los Alpes suizos, rodeado de praderas infinitas y bosques de un verde imposible de capturar en una fotografía —solo el ojo humano tiene el privilegio de apreciarlo—, existe un lugar único en el mundo.

Un espacio donde la naturaleza se mueve a ritmo de jazz y el tiempo se mide con relojes de la histórica manufactura Audemars Piguet. Se trata del chalet de Claude Nobs. Pero, ¿qué hacemos aquí? Para contar a los lectores cómo es el paraíso, vamos a describirlo de la mejor manera que sabemos.

El sol de julio se negaba a desaparecer, tiñendo de dorado los picos que se asomaban por los ventanales, mientras en el interior convivían guitarras firmadas, fotografías irrepetibles, vinilos, cintas maestras y recuerdos de algunas de las mayores leyendas de la música.

Una de las estancias del chalet de Claude Nobs.

Una de las estancias del chalet de Claude Nobs. Raúl Rodríguez Magas

David Bowie, Prince, Ella Fitzgerald, Aretha Franklin o Nina Simone forman parte del inmenso archivo que custodia la que fue la casa de Claude Nobs, fundador del Montreux Jazz Festival y uno de los grandes visionarios de la historia de la música en directo.

Solo una mala noticia: el chalet no está abierto al público. Es una residencia privada.

Este encuentro fue el punto de partida del viaje que Audemars Piguet organizó en Suiza con motivo de una cita muy especial: la inauguración de la 60.ª edición del Montreux Jazz Festival.

La artista Raye con su Audemars Piguet.

La artista Raye con su Audemars Piguet. AP

Durante dos días, la histórica manufactura reunió a periodistas, coleccionistas y amigos de la casa para celebrar su estrecho vínculo con el Montreux Jazz Festival, asistir al concierto inaugural de Raye —una de las artistas británicas más influyentes del momento y embajadora de la firma— y conocer la nueva generación de los Royal Oak Offshore Cronógrafo Automático de 37 milímetros.

La colección incorpora por primera vez versiones en titanio —una de ellas engastada con diamantes— junto a un modelo en oro rosa de 18 quilates.

Tres relojes que apuestan por una estética luminosa y de inspiración estival, con esferas en tonos turquesa, rosa y azul pastel, y un movimiento de nueva generación visible a través de un fondo de cristal de zafiro que deja al descubierto el meticuloso trabajo artesanal de la manufactura.

Audemars Piguet Royal Oak Offshore rosa con diamantes.

Audemars Piguet Royal Oak Offshore rosa con diamantes. AP

La tarde transcurrió sin prisas, con el lago Lemán a lo lejos y el rumor de las conversaciones fundiéndose con una música que parecía brotar de cada rincón del chalet.

En un momento determinado, en una sala perfectamente acondicionada para escuchar las actuaciones con la mayor calidad posible, reprodujeron la actuación de Prince en el festival de Montreux. Al sonar los primeros acordes de Purple Rain, no faltó quien dejó escapar alguna lágrima.

Entre los invitados estaban Raye, su hermana Absolutely, y los integrantes de su banda, la actriz Grace Gummer —hija de Meryl Streep— junto a su marido, el productor Mark Ronson, además de otros amigos de la familia AP.

Más que una presentación de relojes o la antesala de un festival, aquello tenía el aire de una reunión entre viejos conocidos. Todo era buena energía, alegría y celebración.

Una fiesta del tiempo en todas sus formas: el que marca las manecillas de los relojes, el que construye las canciones que no pasan de moda y ese otro, mucho más escaso, que convierte una experiencia en recuerdo imborrable. Misión cumplida, AP.

La tarde siguiente tenía nombre propio. Si la víspera había estado dedicada a la música como legado y a la relojería como artesanía, el segundo día giraba en torno a Raye.

La cantante Raye en el centro, junto a Ilaria Resta, CEO de AP.

La cantante Raye en el centro, junto a Ilaria Resta, CEO de AP. Raúl Rodríguez Magas

Antes de inaugurar el festival, la diva, con un vestido negro de estilo oriental, compartió una conversación con los medios junto a Ilaria Resta, CEO de Audemars Piguet.

Resultó un encuentro distendido que confirmó algo que ya intuía cualquiera que hubiera tenido ocasión de tratarla: detrás de una de las voces más admiradas del panorama musical actual hay una mujer extraordinariamente cercana, generosa y de una dulzura desarmante.

No era una debutante en Montreux. La cantante recordaba que aquella era ya su tercera actuación sobre el mítico escenario suizo. La primera llegó en 2024, cuando abrió el concierto de Janelle Monáe.

Su performance causó tal impresión que Audemars Piguet volvió a contar con ella un año después. En esta edición, la historia había dado un giro completo: ya no era la invitada que abría la noche, sino la gran protagonista encargada de inaugurar un festival que celebraba seis décadas de historia.

Durante el encuentro, Magas le preguntó qué consejo daría a esas niñas que sueñan con dedicarse a la música, una industria que sigue siendo especialmente exigente con las mujeres.

Raye no dudó ni un instante. "A esa chica le diría que se enfocara más en la calidad que en la cantidad. Vivimos en un mundo con una sobreproducción de música, películas, redes sociales e ideas. Mi consejo sería que hiciera cosas con calidad, ya sea un cortometraje o un vídeo de TikTok. Lo que importa es la calidad y el amor que has puesto en aquello que has creado", sentenció.

Raye, momentos antes de salir a actuar en el Montreux Festival 2026.

Raye, momentos antes de salir a actuar en el Montreux Festival 2026. AP

Una respuesta sencilla, pero también reveladora de una artista que, después de años peleando por encontrar su sitio, parece haber entendido que el éxito no siempre se mide por el volumen, sino por la honestidad de lo que uno deja detrás.

"Raye nos recuerda que el tiempo es algo que podemos modelar tal como somos. Con su sello artístico y personal propio, demuestra que no hace falta seguir a la multitud. En Audemars Piguet, queremos brindar nuestro apoyo a los artistas que se atreven a hacer exactamente eso, y dotarlos de las herramientas para hacer realidad su visión", afirmó Ilaria Resta.

La noche puso el broche perfecto a un viaje que había girado, desde el principio, en torno a una misma idea: el tiempo como legado.

Sobre el escenario del renovado Auditorio Stravinski, Raye inauguró la 60.ª edición del Montreux Jazz Festival con un concierto concebido como un homenaje a los artistas que han dado forma a la historia del certamen.

Se cumplían, además, seis décadas de la mítica actuación de Nina Simone en Montreux, y la cantante británica quiso rendir tributo a ese legado con un espectáculo emocionante, elegante y profundamente personal.

Raye junto a Mark Ronson interpretando 'Uptown Funk'.

Raye junto a Mark Ronson interpretando 'Uptown Funk'. Marc Ducrest AP

Las sorpresas no tardaron en llegar. Primero apareció Mark Ronson, amigo y colaborador habitual de la artista, con quien cantó Uptown Funk en una versión jazzística. Después, entre la incredulidad del público, Alicia Keys subió al escenario para interpretar junto a Raye If I Ain't Got You.

La elección no era casual. La británica recordó que aprendió aquella canción cuando apenas tenía seis años, mucho antes de imaginar que algún día compartiría micrófono con la mujer que la convirtió en un himno generacional. Hubo sonrisas, abrazos, lágrimas discretas y una ovación interminable que confirmó que Montreux seguía escribiendo historia.

Al abandonar el auditorio, resultaba inevitable pensar que el viaje había ido mucho más allá de una presentación de relojes o de la inauguración de un festival. Había sido una oda al talento y la artesanía. Un regalo a los amantes de la belleza, aquello que "salvará al mundo", según dijo el príncipe Mishkin en la novela El idiota de Fiódor Dostoievski.

Raye junto a Alicia Keys.

Raye junto a Alicia Keys. Marc Ducrest AP

En las vitrinas —y en la muñeca de Raye— brillaban los nuevos Royal Oak Offshore; sobre el escenario, las canciones que han marcado generaciones. Dos formas distintas de medir el tiempo, pero un mismo propósito: crear algo capaz de perdurar.

Sin duda, ahí reside la conexión entre el universo de AP y el de Montreux, dos instituciones que llevan décadas caminando de la mano y demostrando que hay formas de excelencia que nunca dejan de ser contemporáneas.