La cantante lleva más de cuatro décadas en la música.
Sole Giménez, nueva artista confirmada de la gala de 'Las Top 100': de niña del coro a voz feminista del pop español
La cantante actuará en la noche de las mujeres líderes en un momento muy dulce de su carrera, a punto de sacar nuevo disco y empezar gira de conciertos.
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"¡Ah! Cómo hemos cambiado, qué lejos ha quedado...", así comienza una de las canciones míticas de Presuntos Implicados. Y sí, ha llovido mucho desde aquello, nada menos que 35 años, pero Sole Giménez, la que fuera su vocalista, sigue al pie del cañón con su voz inconfundible, cálida, suave, con textura... Acaba de lanzar Ser humano, su nuevo single y adelanto de su próximo disco que, además, la llevará de gira.
La cantante es un referente feminista dentro de la industria, poniendo en valor el papel de la mujer en la música y abogando por la igualdad. Su perfil encaja a la perfección con una de las citas más importantes del año para el liderazgo femenino, la gala de 'Las Top 100', que se celebrará el viernes 13 en el Teatro Real de Madrid y que contará con ella sobre el escenario. Su actuación, junto a la de Chenoa y Travis Birds, será la guinda sonora a una velada donde ellas son las protagonistas.
Conocer mejor a la artista pasa por saber de dónde viene y cuál es su bagaje personal. Nació en París, porque sus padres habían emigrado a Francia, pero con cinco años la familia regresa a España y se instala en Yecla (Murcia), donde pasaría su infancia y adolescencia. Pero ni francesa ni del todo murciana, Sole se siente muy de Valencia, donde lleva viviendo cuatro décadas.
La cantante, durante un concierto. Europa Press
A nadie sorprenderá saber que, ya desde niña, apuntaba maneras en lo que a talento musical se refiere. Tal y como ella misma confiesa, su madre siempre fue "muy cantarina. Le gustaban mucho los boleros, las coplas y también la canción francesa", así que creció rodeada de melodías y en una época donde "había una eclosión brutal de grandes autores y artistas en París".
Empezó a componer sus primeros temas con sólo nueve años y a los 11 entró en un coro de niñas, donde desde el inicio destacó por su personal manera de cantar. Su primera actuación fue, precisamente, en la basílica de La Purísima de su pueblo. De ahí pasó a ser parte de La Rondalla de Yecla, el grupo de Coros y Danzas regionales del pueblo. El primer cassette que compró, con 14, era de Stevie Wonder...
Giménez ha reconocido públicamente que tuvo una adolescencia complicada, ya que cogió bastante peso y enfrentó comentarios de todo tipo —y eso que entonces no había redes sociales—. Llegó a sufrir bulimia, cuando esa enfermedad "ni siquiera tenía nombre. Yo sólo sabía que algo muy serio me estaba pasando". Se sentía incomprendida, incluso por su propio entorno como relataba en una entrevista en El País en 2023.
"Cuando me fui a Valencia, adelgacé, hice amigos, llegó Presuntos Implicados y, poco a poco, la vida volvió a encenderse", reconoce. Sus inicios en el grupo se remontan a 1983, cuando estudiaba Bellas Artes. Era su hermano Juan Luis Giménez quien lideraba la formación y ella empezó como corista, aunque acabaría convirtiéndose en la voz principal.
Seguro que en aquel momento no imaginaba que acabarían escribiendo la historia del pop español de los 90. El disco Alma de blues, que se publicó en 1989, fue su primer gran éxito, aunque su debut como tal había salido a la venta en 1986 bajo el título Danzad, danzad, malditos. Ahí comenzaría una brillante carrera durante la cual atesorarían más de una decena de discos de platino y oro, millones de copias vendidas y un éxito que traspasó fronteras.
Y, sin embargo, esa luna de miel musical no se correspondía con el ambiente interno del grupo, marcado por los desencuentros, la falta de comunicación y cierto ninguneo a la vocalista. En 2006, Sole decidió dejarlo: “Fue lo más difícil que he hecho en mi vida. Hubo mucho mal rollo, a mí me dolía físicamente y me estaba enfermando”.
Reconoce que, en un primer momento, pensó en abandonar su carrera totalmente, pero la pasión por la música pudo más y comenzó su trayectoria en solitario, durante la cual ha sacado más de 10 trabajos.
La historia de Sole Giménez no se escribe sólo en acordes y semicorcheas, también en docencia y en el compromiso. Ha sido profesora en la sede mediterránea de Berklee College of Music de Valencia y miembro de la junta directiva de la SGAE (Sociedad General de Autores) y, desde 2024, ocupa el cargo de presidenta de la Academia de la Música de España (ACAMUS).
Se trata de una entidad independiente que busca promocionar y difundir la cultura musical española, premiar el talento mediante sus galardones anuales, ser punto de encuentro para autores, artistas, productores, promotores, etc.
"Siento una responsabilidad por mi profesión. Y creo que es importante que hagamos comunidad para intentar que las cosas mejoren, porque evidentemente en esta industria hay mucho que hacer para mejorar la vida de todos los profesionales que la integran", decía recientemente en Nueva Tribuna.
Parte de esa responsabilidad pasa por hablar alto y claro de lo que afecta a las mujeres del sector, todavía sujetas a estereotipos físicos y con una clara brecha de género en determinadas ramas y, por supuesto, en los puestos de poder. "Se vende una mujer cosificada todavía en la música”, aseguraba en una entrevista con María Casado.
Esto incide directamente en un problema como el edadismo y que Sole encara de frente: "¿Cuántas profesionales de mi generación quedan? Volvemos al estereotipo que se intenta vender de cantante joven, atractiva, que canta, baila, y las que no cumplimos con eso... Gracias a Dios, las que quedamos somos bastante combativas. Estoy pensando en Rosario, Marta Sánchez, en Luz Casal, en gente de mi generación”.
En ese programa emitido en 2023, resaltaba también la soledad que todavía existe en el backstage de la industria: "Detrás del escaparate no hay mujeres. Seguimos estando muy solas, no hay productoras, ingenieras, promotoras... Va cambiando, pero lo hace demasiado lentamente”. Y ponía sobre la mesa la paradoja de que sean ellas las mayores consumidoras de música, pero "sólo el 20% de lo que se escucha en el mundo lo haya compuesto y escrito una artista".
En el terreno personal, Sole Giménez, además de artista, es madre, pese a lo que ello implicó en una época repleta de éxitos y giras. Así lo comentaba hace un tiempo: "Fue durísimo. Yo tuve a mis hijos en el momento de mayor éxito en mi carrera y por lo tanto cuando más trabajo tenía, pero no quería renunciar a ser madre aunque fuera muy complicado. Incluso tuve que cuadrar los embarazos para que no coincidieran en época de gira".
Llevaba mal las ausencias y sólo pensaba en el momento de volver a casa y abrazarles. Cuando podía se los llevaba, y si no era posible tenía la tranquilidad de que los niños estaban con su padre, el alemán Thomas Engel, del que está divorciada.
Precisamente el hecho de que ella fuera la que viajaba y él quien asumía el rol de cuidado le generó no pocos comentarios negativos en los 90. "Éramos una pareja diferente y me criticaban. La culpa de la instaura la sociedad, la tradición y tú misma, que te castigas", asegura.
Alba y Álvaro han crecido rodeados de música y, sin duda, con la voz aterciopelada de su madre como banda sonora. No es extraño que hayan seguido sus pasos. En ocasiones la acompañan sobre el escenario y para Sole es muy especial cantar con su primogénita Mi pequeño tesoro, el tema que le dedicó al nacer. "Tiene una voz preciosa", asegura.
Hoy, a sus 64 años, esta cantante con voz de blues continúa con su impecable trayectoria animando a seguir emocionándose con sus letras y melodías y a no dejarse apabullar por el ruido. No reniega del pasado y sigue llevando el nombre de Presuntos Implicados como bandera, entre otras cosas porque muchos de los temas los compuso ella y forman parte de su repertorio.
Ahora, toma la palabra en la gala de 'Las Top 100 Mujeres Líderes' poniendo su talento al servicio de una noche especial. Y lo hace siendo ella misma una líder no sólo en el mundo de la música, también como una personalidad que ha roto muchas barreras y que sigue llevando por bandera el talento, el compromiso y la lucha por la igualdad.
Se considera una superviviente y no comulga con la imagen de diva. Lo que la define es la honestidad sin impostura.