Mercedes Wullich, presidenta y creadora de 'Las Top 100 Mujeres Líderes'.

Mercedes Wullich, presidenta y creadora de 'Las Top 100 Mujeres Líderes'. Cristina Villarino

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Carta de Mercedes Wullich, presidenta de 'Las Top 100': "Estáis exactamente donde debéis estar"

La creadora de 'Las Top 100 Mujeres Líderes' ha querido enviar un mensaje a las seleccionadas para formar parte de la lista de la XIII edición.

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Mercedes Wullich
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Queridas líderes:

Vuelvo a dirigirme a vosotras con la emoción de quien observa cómo, año tras año, se ensancha el territorio en el que las mujeres avanzan, deciden, crean impacto y transforman realidades. No se trata simplemente de un reconocimiento: es la confirmación de que estamos dibujando un nuevo mapa del liderazgo acorde con el tiempo que vivimos.

Sé lo que implica llegar hasta aquí. Lo sé por las voces que he escuchado, por las trayectorias que he acompañado y por las historias que cada una de vosotras encarna.

Miradlo con perspectiva. Además del logro de cada una, es una trama colectiva que llevamos tejiendo desde hace generaciones. Cada una de vosotras es una pieza clave para reformular las lógicas del poder, la influencia y la autoridad.

A lo largo de mi trabajo, he visto cómo emergían mujeres que no sólo destacaban por su preparación, sino por algo más difícil de medir: la capacidad de sostener una visión cuando las estructuras aún no estaban listas para recibirla.

Y estoy convencida de que esa tenacidad, esa manera de manteneros fieles a lo que sabéis que tiene sentido, es una forma de liderazgo profundamente transformadora. Que rechazará los retrocesos. Que no permitirá que el futuro se construya con inercias del pasado… Por eso, os comparto algunas reflexiones nunca leccionesde valor para mí.

Reivindicar el derecho a elegir cómo ser y hacer.

Las mujeres que lideran —vosotras— aportáis valor gracias a ser y hacer de una manera propia. Profesionales, pensadoras, ciudadanas, creadoras de vínculos, agentes de cambio. Aceptemos ese entramado amplio y dejemos de explicarlo o justificarlo. La complejidad es una potente herramienta para comprender el mundo y proponer soluciones que otros no ven. Desactivad mandatos y caminos establecidos y elegid los propios.

Cultivar la visión como ejercicio estratégico.

Estamos viviendo una época de cambios acelerados: tecnológicos, culturales, económicos. En medio de esa velocidad, la visión —esa capacidad de mirar un poco más lejos— se ha vuelto un bien escaso. Os animo a protegerla, a reservar espacios para pensar, a construir criterio propio en un momento dominado por opiniones fugaces. Sin pausa reflexiva, el liderazgo se convierte en gestión. Y vosotras estáis aquí porque hacéis mucho más que gestionar: imagináis, abrís caminos, introducís nuevas conversaciones que enriquecen a toda la sociedad.

Ser ejemplo es una herramienta de transformación.

A veces olvidamos el impacto que tienen nuestros gestos cotidianos: cómo tomamos decisiones, cómo defendemos nuestros límites, cómo respondemos ante la incertidumbre. El ejemplo, en un país en el que las mujeres precisan referentes, vosotras encarnáis posibilidades que antes no existían. También se transforma desde la coherencia, desde la integridad y desde la capacidad de sostener valores.

La influencia como un legado que se comparte.

Una de las distorsiones más persistentes insiste en que la influencia es un territorio individual o un triunfo personal. Sé que la influencia crece cuando se distribuye. Que compartir conocimiento, contactos, oportunidades y aprendizajes fortalece un ecosistema entero. Y ese ecosistema, cuando se hace sólido, protege a quienes vienen detrás.

Os animo a seguir abriendo espacios, a visibilizar a otras, a impulsar proyectos que tengan impacto más allá de vuestra propia trayectoria. Lo que compartimos se convierte en tejido. El tejido, en comunidad. Y la comunidad, en fuerza de cambio.

Defender la dignidad del tiempo.

No hablo sólo de poner límite al tiempo del trabajo inacabable; me refiero al tiempo vital, al que define nuestra capacidad de estar presentes eligiendo. Vivimos en una aceleración que nos exige producir antes de comprender, responder antes de escuchar, avanzar antes de integrar.

Esa lógica nos fragmenta. Proteged el tiempo que permite pensar, descansar, elaborar, reenfocar. Nadie puede liderar bien desde el agotamiento, ni tomar decisiones lúcidas desde la urgencia constante. Respetad vuestro ritmo y vuestros tiempos.

Construid alianzas para llegar antes.

La cooperación y la colaboración genuina entre mujeres necesitan convertirse en prácticas concretas: proyectos compartidos, vínculos intergeneracionales, redes profesionales que funcionen como sostén y como plataforma. Estamos en un momento en que las alianzas bien construidas tienen un impacto exponencial. No subestiméis el poder de conectar con otras mujeres y hombres que os aporten otra mirada y desafíen vuestras certezas.

Reconocer nuestra propia historia para proyectarla.

A veces, quienes más han logrado son quienes menos registran sus logros. Debéis tomar nota de vuestras conquistas. Nombrarlas. Hacerlas visibles. No para alimentar el ego que también sino para que formen parte del relato colectivo que demuestra que sí podemos, que sí avanzamos, que sí dejamos huella. El silencio sobre nuestros propios avances amenaza la pérdida de la memoria pública.

Esta carta no es un cierre. Es un comienzo. Un recordatorio de que este reconocimiento no os señala como excepciones, sino como precursoras. Como voces que abren camino. Como mujeres que llevan en su paso la fuerza de las que estuvieron antes y las expectativas de las que vendrán después.

Este reconocimiento os llega porque vuestra trayectoria ilumina, inspira y transforma. Y esa luz no solo revela lo que habéis hecho, sino lo que aún podéis hacer.

Seguid caminando con determinación y con la confianza de quienes saben que están participando en una obra mayor. Os lo digo desde la profunda convicción que me acompaña desde que inicié esta iniciativa: cuando una mujer asciende, eleva expectativas, abre puertas, cuestiona inercias, inspira nuevas conversaciones y ensancha el camino.

Asumid este reconocimiento con alegría, con gratitud y con coraje. Sois parte de una comunidad que transforma. Sois referentes. Y estáis exactamente donde tenéis que estar.

Mercedes Wullich
Presidenta 'Las Top 100 Mujeres Líderes'
Mentora y Aceleradora de Mujeres