Jennifer López, fontanera con una década de experiencia en el sector.

Jennifer López, fontanera con una década de experiencia en el sector. Cedida

Interiorismo

Jennifer, fontanera con 10 años de experiencia: "Los clientes no se fían de que les arregle las averías por ser mujer"

Empezó a aprender el oficio con su padrastro a los 15 años y hoy anima a otras jóvenes a encontrar su futuro en la fontanería.

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Jennifer López empezó a aprender fontanería a los 15 años, cuando acompañaba a su padrastro, Antonio, a atender avisos. Aquellas primeras reparaciones le ayudaron a decidir a qué quería dedicarse: le gustaba arreglar cosas y quería convertirlo en su profesión.

Esta barcelonesa, que tenía 26 años cuando concedió la entrevista en junio de 2025, se formó mientras trabajaba. Por las mañanas asistía a un ciclo de Formación Profesional de Mecánica y Soldadura; por las tardes aprendía el oficio en La Gota Medina, la empresa de Antonio.

"Yo no me veía en una cocina, cocinando como chef o de peluquera. Yo me veía arreglando cosas y me gustaba, así que empecé yendo con mi padrastro y me encantó", explicó.

En su familia había mujeres que trabajaban en la construcción, por lo que conocía ese entorno desde pequeña. También estaba acostumbrada a verlas en la empresa de su padrastro, donde, según contó, la mayoría de la plantilla eran mujeres.

Fuera de ese círculo, la situación era distinta. Algunos clientes desconfiaban de su capacidad para realizar una reparación por su edad y por ser mujer. Esa reacción limitaba sus oportunidades de practicar y ganar experiencia.

Prejuicios y comentarios

Durante su aprendizaje, Antonio la llevaba a los avisos para que participara en los trabajos. Jennifer recuerda que algunos clientes preferían que fuera él quien resolviera la avería, aunque ella estuviera allí para hacerlo.

"El cliente no se atrevía a que yo se lo reparara por ser joven y mujer. Sentí que si me pasaba muchas veces, no iba a poder progresar".

Con el tiempo, también se encontró con situaciones incómodas durante las visitas a domicilio. Según relató, había clientes que intentaban ligar con las trabajadoras mientras atendían una reparación.

"Va un compañero junto a alguna de nosotras porque hay clientes que intentan ligar con nosotras y es un momento incómodo".

"Que tú estés trabajando y que actúen todo el rato así es bastante desagradable. Comentarios babosos también escuchamos y nuestros compañeros le paran los pies al cliente cuando se sobrepasan".

Jennifer distinguió ese trato del que recibía dentro de la empresa. Aseguró que no había vivido esos episodios con sus compañeros y que estos intervenían cuando algún cliente hacía comentarios vejatorios hacia las trabajadoras.

Los mensajes machistas también llegaban al perfil de TikTok de la empresa. Pese a ello, defendía seguir publicando vídeos de su trabajo para que otras chicas pudieran conocer el oficio y planteárselo como una salida profesional.

"Si nos ponemos muchas a demostrar, a darnos visibilidad, yo creo que habrá muchas más mujeres que el día de mañana digan oye, pues mira, a mí me interesa la fontanería".

Nuevas fontaneras

Según los datos del Observatorio de la Construcción correspondientes a 2024, las mujeres representaban el 11,4% de las personas ocupadas en el sector. Esa cifra engloba el conjunto de la construcción, no únicamente a quienes trabajan en fontanería.

El informe de la Fundación Laboral de la Construcción situaba en el 10,7% la proporción de trabajadoras menores de 30 años. El grupo más numeroso era el de mujeres de entre 30 y 54 años, que reunía el 70,6% del empleo femenino del sector.

Jennifer había percibido una mayor presencia de compañeras en los años anteriores a la entrevista. Aun así, consideraba necesario acercar estos trabajos a las chicas antes de que eligieran sus estudios.

"Hay mayor visibilidad actualmente, pero tenemos que seguir trabajando para que las chicas consideren que se puede trabajar de fontanera y que es igual de respetable que ser cocinera o administrativa".

Con ese objetivo, participó en una jornada organizada por Brico Depôt en Majadahonda para alumnas de unos 15 años. Durante la actividad, las jóvenes aprendieron a soldar y realizaron prácticas relacionadas con la carpintería.

"Les mostramos que las mujeres también podemos desempeñar este tipo de oficios y que es posible ganarse la vida trabajando como fontanera, que no es sólo un hobby".

La experiencia le recordó sus propios comienzos, cuando acompañaba a Antonio y empezaba a descubrir cómo se hacía cada reparación.

"Me gustó mucho porque, al ser yo la más joven, me veía muy reflejada en ellas cuando tenía su edad. Es un orgullo que cuenten conmigo para dar más visibilidad a las mujeres del sector".