Maribel y Vicente frente a su autocaravana.

Maribel y Vicente frente a su autocaravana. YouTube

Interiorismo

Maribel y Vicente viven en 10 m² y sin pagar facturas: "Si gastamos más de 700 € en gasoil, no nos movemos hasta cobrar la pensión"

Esta pareja de jubilados ha cambiado su vida en Mallorca por una aventura sobre ruedas con la que han reducido al mínimo sus gastos mensuales.

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Vivir en apenas 10 metros cuadrados puede parecer imposible para muchas personas acostumbradas a una vivienda convencional. Sin embargo, Maribel y Vicente llevan más de cinco años haciendo de una autocaravana su hogar mientras recorren diferentes lugares de Europa.

La pareja, originaria de Mallorca, decidió cambiar por completo su forma de vida después de años dedicada a sus responsabilidades familiares. Su objetivo era sencillo: tener mayor libertad, acercarse a la naturaleza y aprovechar esta nueva etapa sin estar permanentemente vinculados a un único lugar.

Su historia ha sido mostrada por Arnau Serrado en uno de sus vídeos de YouTube, donde enseña cómo se organiza esta pareja dentro de un espacio tan reducido y, especialmente, cómo han conseguido adaptar la autocaravana para depender lo mínimo posible de suministros externos.

De Mallorca a una vida sobre ruedas

Antes de lanzarse a la carretera, ambos ya conocían el mundo de las autocaravanas. Sin embargo, durante años estuvieron muy vinculados a Mallorca por diferentes responsabilidades familiares.

"Vivimos de esta forma desde hace 5 años. Esta idea nació de la necesidad que teníamos de escapar de las rutinas, un poco de todo y de estar más cerca del tema naturaleza sobre todo", explica Vicente.

Cuando sus circunstancias cambiaron, decidieron aprovechar la oportunidad. En lugar de continuar viviendo siempre en el mismo lugar, hicieron de la autocaravana su residencia habitual.

"Nosotros somos de Mallorca y estábamos muy encerrados en la isla sin poder salir. Atados a familiares también y cuando tuvimos la posibilidad...", recuerda

No era exactamente un mundo desconocido para ellos. Ya habían tenido contacto con este tipo de vehículos, aunque todavía no habían dado el paso de convertir uno en su verdadera casa.

"Estábamos también dentro del mundo de la autocaravana pero muy cerrados allí. Cuando tuvimos la posibilidad de desconectarnos de todo nos desconectamos y nos fuimos en autocaravana".

Una casa de 10 m² pensada para el día a día

Reducir una vivienda a unos pocos metros cuadrados obliga a seleccionar muy bien aquello que realmente resulta necesario. Cada espacio disponible dentro del vehículo tiene una utilidad.

Pese a sus dimensiones, Maribel y Vicente han intentado conservar muchas de las comodidades que tenían antes. Su autocaravana dispone de ducha, baño equipado, dos televisores, airfryer e incluso una cama adicional.

La distribución también ha ido evolucionando con el paso de los años. Algunas cosas que inicialmente parecían imprescindibles han acabado desapareciendo para aprovechar mejor el espacio.

Es lo que ocurrió con la lavadora. Durante un tiempo llevaron un modelo pequeño con capacidad para unos cinco kilos de ropa, pero finalmente comprobaron que podían prescindir de ella.

Ahora aprovechan las lavanderías que encuentran durante sus viajes. Una solución sencilla que les permite liberar metros dentro de la autocaravana y que pueden asumir gracias a sus reducidos gastos cotidianos.

Placas solares para producir su propia electricidad

Una de las claves para entender cómo pueden pasar tanto tiempo viajando está en el sistema energético instalado en el vehículo. La pareja cuenta con placas solares, baterías y acumuladores.

Gracias a este equipamiento pueden generar y almacenar electricidad sin necesidad de buscar constantemente lugares donde enchufar la autocaravana.

"Aquí gastas principalmente en gas. Llevamos una buena instalación eléctrica con bastante batería, bastantes acumuladores y bastantes placas solares", explica Vicente.

La instalación les proporciona suficiente autonomía para mantener buena parte de las comodidades de una vivienda tradicional pese a encontrarse continuamente en movimiento.

"No dependemos de estar o no estar enchufados. No pagamos luz, vivimos en una autocaravana autosuficiente, aunque intentamos tener lo que tendríamos en casa".

Así, elementos como los televisores o los pequeños electrodomésticos pueden formar parte de su rutina sin depender permanentemente de una conexión eléctrica exterior.

La libertad que buscaban

Para Maribel, este cambio no consiste únicamente en viajar. La posibilidad de decidir dónde despertarse o cuánto tiempo permanecer en cada lugar es uno de los principales motivos por los que eligieron esta forma de vida. "La libertad, el poder disfrutar de los años que nos queden ahora pues disfrutarlos", explica.

La pareja considera que había llegado el momento de dedicar más tiempo a sí mismos después de muchos años centrados en sus responsabilidades familiares. "Hemos dado el 100 % durante toda nuestra vida tanto a nuestros padres como a nuestros hijos y ahora es nuestro momento y hay que seguir adelante", aseguran.

Tampoco buscan recorrer grandes ciudades ni encadenar destinos turísticos. Su forma de viajar está más relacionada con encontrar lugares tranquilos donde poder detenerse durante días.

"Esta era una ilusión que teníamos de disfrutar la naturaleza, no somos de grandes ciudades, nos gustan los pueblecitos pequeños, sitios con mucho silencio y mucha tranquilidad y eso es lo que disfrutamos y conocer gente, por supuesto".

Vivir sobre ruedas tampoco significa aislarse. Mantienen el contacto con las personas que formaban parte de su vida anterior y, al mismo tiempo, amplían su círculo durante el camino. "Siempre estás en contacto con la gente que ya conocías más añadido mucha más gente que conoces en diferentes sitios", señala Vicente.

Un máximo de 700 euros

Su vivienda puede generar electricidad, pero hay un gasto inevitable cuando se vive viajando: el combustible. Para mantener sus cuentas bajo control, establecieron desde el principio un presupuesto máximo.

Maribel y Vicente explican que viven de "dos pensiones muy normalitas". Por ello, organizar los desplazamientos es fundamental para que este estilo de vida siga siendo sostenible económicamente.

"Nos pusimos de límite no gastar más de 700 euros de gasoil al mes. Si llegamos a los 700 euros, nos paramos, esperamos y, hasta que no volvamos a cobrar la pensión, no volvemos a arrancar."

Sin embargo, aseguran que hasta ahora nunca han alcanzado esa cifra. Su manera de viajar consiste precisamente en desplazarse menos y disfrutar durante más tiempo de cada destino.

"Nunca hemos llegado a los 700 euros. Eso es porque hacemos muchas más paradas en sitios bonitos que rutas largas", finaliza confesando el matrimonio.

Después de más de cinco años, aquellos 10 metros cuadrados se han convertido en su hogar permanente. Un espacio pequeño en tamaño, pero suficiente para el estilo de vida que ambos buscaban.