Un carrito de bebé en el rellano de un edificio.

Un carrito de bebé en el rellano de un edificio. E.E.

Interiorismo

Ya entró en vigor: la Ley de Propiedad Horizontal prohíbe dejar el carrito de bebé en el rellano del edificio

Los rellanos y pasillos son zonas comunes y su uso está sujeto a límites para garantizar la seguridad y la convivencia entre vecinos.

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Los rellanos, pasillos y portales son uno de los principales focos de conflicto en las comunidades de propietarios. Bicicletas, patinetes, muebles o carritos de bebé pueden acabar ocupando estos espacios por falta de sitio dentro de las viviendas.

Dejar el carrito junto a la puerta de casa puede parecer una solución práctica, sobre todo cuando apenas ocupa espacio. Sin embargo, los rellanos forman parte de los elementos comunes del edificio y su utilización está sujeta a una serie de límites.

La Ley de Propiedad Horizontal (LPH) establece las obligaciones de los propietarios respecto a los elementos comunes. Además, su uso debe respetar tanto los derechos del resto de vecinos como las condiciones de seguridad del inmueble.

Esto afecta a espacios como escaleras, pasillos, portales y rellanos, que deben permanecer disponibles para el tránsito. Por ello, no pueden utilizarse libremente como una prolongación de la vivienda o como zona de almacenamiento particular.

Un carrito de bebé situado delante de una puerta puede convertirse en un obstáculo, incluso aunque su propietario considere que deja espacio suficiente para pasar.

El problema cobra especial importancia cuando dificulta la circulación, afecta a las tareas de limpieza o mantenimiento o puede interferir en una evacuación.

Carritos en el rellano

Cuando un vecino deja de forma habitual un carrito de bebé en una zona común, la comunidad puede pedirle que lo retire. Lo mismo puede ocurrir con bicicletas, patinetes u otros objetos particulares.

La situación resulta especialmente problemática cuando estos elementos reducen el espacio disponible para circular o dificultan una posible salida de emergencia.

También pueden complicar las labores de limpieza y mantenimiento del edificio. A ello se suma el riesgo de tropiezos y otros accidentes derivados de colocar objetos en lugares destinados al paso.

Por este motivo, aunque el carrito no impida completamente la circulación, la comunidad puede intervenir si considera que se está realizando un uso inadecuado del espacio común.

Antes de adoptar otras medidas, lo habitual es intentar solucionar la situación de forma amistosa. La comunidad puede comunicar al propietario la necesidad de retirar el objeto y recordarle las normas que afectan a los elementos comunes.

Si el problema persiste, la comunidad dispone de mecanismos previstos en la propia LPH para actuar frente a determinadas conductas contrarias a las normas de convivencia o al uso adecuado del inmueble.

Qué dicen los estatutos

Además de la Ley de Propiedad Horizontal, hay que tener en cuenta los estatutos y las normas de régimen interior de cada comunidad.

Estos documentos pueden regular el uso de los espacios comunes y establecer reglas concretas sobre la presencia de bicicletas, carritos, patinetes u otros objetos en rellanos y pasillos.

Por tanto, antes de dejar cualquier objeto fuera de una vivienda conviene comprobar qué normas existen en el edificio. Una comunidad puede haber establecido restricciones específicas para evitar problemas de seguridad o convivencia.

También es posible que la junta de propietarios adopte acuerdos destinados a ordenar el uso de determinadas zonas comunes, siempre respetando los límites establecidos por la legislación.

Cuando un propietario incumple de forma reiterada las normas y no atiende los requerimientos de la comunidad, el conflicto puede terminar llegando a los tribunales.

Evitar conflictos

La prevención es una de las mejores formas de evitar discusiones. Tener unas normas claras sobre qué se puede colocar en rellanos, portales y pasillos reduce las interpretaciones diferentes entre propietarios.

También resulta aconsejable hablar con el vecino antes de adoptar medidas más contundentes, especialmente cuando se trata de una situación puntual que puede solucionarse fácilmente.

Siempre que sea posible, la alternativa pasa por guardar estos objetos dentro de la vivienda, en un trastero, garaje o en alguna zona específicamente habilitada por la comunidad.

En edificios donde muchos residentes tienen bicicletas o carritos, incluso puede estudiarse la posibilidad de habilitar un espacio común para almacenarlos, siempre que exista el acuerdo necesario y se respeten las condiciones de seguridad.

Pedir permiso

Un propietario que necesite utilizar de manera especial una zona común puede plantear su petición a la comunidad. Esto no significa, sin embargo, que pueda ocupar el espacio por iniciativa propia.

La solicitud puede trasladarse a la junta de propietarios para estudiar si ese uso resulta compatible con las características del inmueble, los derechos del resto de vecinos y las normas de seguridad.

La mayoría necesaria para aprobarlo dependerá del tipo de autorización y de si implica una modificación del título constitutivo o de los estatutos, por lo que no todos los supuestos requieren necesariamente unanimidad.

En cualquier caso, dejar de manera permanente un carrito de bebé, una bicicleta o un patinete en un rellano no puede darse por permitido simplemente porque quede espacio para pasar.

Los rellanos y pasillos son elementos comunes y su utilización debe respetar tanto las normas de la comunidad como la seguridad y el derecho del resto de propietarios a utilizarlos sin obstáculos.