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Interiorismo

Los ingenieros coinciden: apagar el aire acondicionado cuando tienes frío incrementa la factura de la luz

El mayor consumo del aire se produce durante el arranque, por lo que los especialistas aconsejan evitar desconectarlo continuamente.

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Con la llegada del verano y las altas temperaturas, el aire acondicionado vuelve a convertirse en el gran aliado para mantener una temperatura agradable dentro de casa. De acuerdo con los datos, tres de cada cuatro hogares españoles disponen de aire acondicionado y los equipos se se utilizan una media de 4 horas al día.

Sin embargo y a pesar de las cifras, utilizar este aparato de forma eficiente sigue generando muchas dudas entre los consumidores. El temor a que la factura eléctrica se dispare hace que muchas personas adopten hábitos que consideran más económicos, aunque no siempre están respaldados por el funcionamiento real de estos equipos.

Precisamente uno de los errores más habituales consiste en apagar el aire acondicionado cada vez que la estancia se enfría demasiado. Los expertos en climatización advierten de que este gesto, lejos de reducir el consumo, puede incrementar el gasto eléctrico y acabar elevando el importe de la factura de la luz.

La razón por la que apagar el aire acondicionado no siempre ahorra energía

De acuerdo con la empresa especializada en instalación y mantenimiento de sistemas de climatización JJ Aires Acondicionados, apagar el aire acondicionado cada vez que se siente frío puede acabar siendo contraproducente para el consumo eléctrico.

El motivo tiene que ver con el funcionamiento del compresor, una de las piezas más importantes del equipo y también la que más electricidad demanda en determinados momentos.

El compresor es el encargado de comprimir el refrigerante y hacerlo circular por todo el circuito para extraer el calor del interior de la vivienda y expulsarlo al exterior. Ese proceso requiere un importante esfuerzo cuando el aparato se pone en funcionamiento después de haber permanecido apagado.

Según detallan los especialistas, el mayor consumo no se produce mientras el aire acondicionado mantiene estable la temperatura, sino durante esos primeros segundos de arranque.

Por ese motivo, un equipo que permanece funcionando de forma estable suele necesitar menos energía que otro que está encendiéndose y apagándose continuamente.

Cada nuevo arranque obliga al compresor a trabajar con una elevada demanda de potencia hasta que el sistema vuelve a alcanzar la temperatura programada.

Esta situación resulta especialmente evidente en los equipos equipados con tecnología Inverter. A diferencia de los modelos tradicionales, estos aparatos no funcionan únicamente a máxima potencia o completamente apagados, sino que regulan automáticamente la velocidad del compresor para adaptarse a las necesidades de cada momento.

Gracias a este sistema, cuando la habitación ya ha alcanzado la temperatura deseada, el compresor reduce su intensidad de trabajo en lugar de detenerse por completo.

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De esta manera mantiene unas condiciones estables con un consumo mucho más contenido y evita los elevados picos de energía que se producen durante cada nuevo encendido.

Los expertos recuerdan que apagar el equipo constantemente impide precisamente aprovechar esa ventaja tecnológica. "Gasta mucha más energía al arrancar que si lo mantuvieras encendido durante mucho tiempo", señalan.

Además del mayor gasto eléctrico, los continuos encendidos y apagados también tienen consecuencias sobre el propio aparato. Cada puesta en marcha supone un esfuerzo adicional para los componentes mecánicos, algo que puede acelerar su desgaste con el paso del tiempo.

"Cada vez que apagas y enciendes el equipo se producen unos picos de consumo eléctrico, un mayor desgaste mecánico, etc.", advierten desde la empresa especializada.

Mantener una temperatura estable mejora la eficiencia

Esto no significa que el aire acondicionado deba permanecer funcionando a cualquier temperatura ni durante todo el día sin control. La clave está en programarlo correctamente para que trabaje de forma eficiente, evitando diferencias excesivas entre la temperatura interior y la del exterior.

Los especialistas recomiendan fijar el termostato en un rango moderado, ya que bajar demasiado los grados obliga al compresor a realizar un mayor esfuerzo y aumenta innecesariamente el consumo eléctrico.

En este sentido, desde JJ Aires Acondicionados consideran que el equilibrio entre comodidad y eficiencia suele encontrarse entre los 23 y los 24 grados. "Para lograr el mayor confort y eficiencia es mejor mantener el equipo operando de manera continua", explican.

Por ello, su recomendación es evitar la tentación de apagar el aparato cada vez que se nota un poco de frío. En lugar de hacerlo, resulta más eficaz ajustar uno o dos grados el termostato si es necesario y permitir que el sistema Inverter continúe regulando automáticamente la potencia del compresor.

De esta forma se reducen los picos de consumo, se aprovecha mejor el funcionamiento del equipo y, a largo plazo, también puede notarse la diferencia en la factura eléctrica.