Fontanero trabajando en la reforma de un baño

Fontanero trabajando en la reforma de un baño IStock

Interiorismo

Un fontanero español, sobre la reforma del baño: "Cambiar la ducha antes costaba 800 euros, ahora supera los 1.900"

Quienes estén pensando en reformar el baño deberán asumir que el coste actual dista mucho del que era habitual hace solo unos años.

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Reformar el baño sigue siendo una de las obras más habituales en las viviendas españolas, especialmente cuando llega el momento de sustituir la bañera por un plato de ducha.

La intervención mejora la accesibilidad, aporta sensación de amplitud y revaloriza la vivienda. Sin embargo, lo que hace apenas unos años era una reforma relativamente económica se ha convertido en un desembolso mucho mayor.

Así lo explica un fontanero especializado en reformas de baño, con más de 25 años de experiencia, que asegura que el incremento del precio ha sido constante desde la pandemia y que hoy resulta imposible ofrecer los presupuestos de hace una década.

"Cambiar la ducha antes salía por unos 800 euros y ahora pasa fácilmente de los 1.900", resume el profesional, que atribuye esta subida al encarecimiento de prácticamente todos los elementos que intervienen en la obra.

Lejos de tratarse de una subida puntual, el sector de la construcción lleva varios años soportando el aumento del coste de los materiales, el transporte y la mano de obra, factores que terminan reflejándose en el presupuesto final que recibe el cliente.

Ahora cuesta más del doble

Aunque muchos anuncios siguen promocionando el cambio de bañera por ducha desde 900 euros, los profesionales advierten de que esos precios rara vez incluyen todos los trabajos necesarios.

El presupuesto suele incrementarse cuando se añaden partidas imprescindibles como la retirada de escombros, la adaptación de las tuberías, la impermeabilización de la zona, el alicatado, la instalación de una mampara o la colocación de una grifería nueva.

"Muchas personas ven un anuncio con un precio muy bajo y creen que ese será el coste final. Después aparecen todos los extras y la factura cambia completamente", explica el fontanero.

En una reforma estándar, el trabajo suele incluir la demolición de la bañera, la preparación del suelo, la instalación del plato de ducha, la conexión del nuevo desagüe, el revestimiento de la pared afectada y el sellado para evitar futuras filtraciones.

Precisamente la impermeabilización es uno de los aspectos en los que los especialistas recomiendan no ahorrar, ya que una mala ejecución puede provocar humedades y filtraciones que obliguen a realizar nuevas reparaciones pocos años después.

El tipo de materiales

El coste final depende en gran medida de los acabados elegidos. Un plato de ducha cerámico suele resultar más económico que uno fabricado en resina mineral, mientras que las mamparas de cristal templado o los tratamientos antical elevan el presupuesto.

También influye la decisión de conservar parte del alicatado existente o revestir completamente la zona de la ducha para unificar el acabado.

En la actualidad, distintas plataformas especializadas sitúan el precio medio para cambiar una bañera por un plato de ducha entre los 900 y los 2.300 euros, aunque los proyectos con materiales de gama media suelen acercarse a los 1.900 euros.

En el caso de una reforma integral del baño, las cifras aumentan considerablemente. Renovar por completo una estancia de cinco o seis metros cuadrados puede situarse entre los 3.500 y los 6.000 euros, dependiendo de la calidad de los materiales y de si se modifica la distribución.

Reducir el presupuesto

Los profesionales coinciden en que existen algunas decisiones que permiten contener el gasto sin renunciar a una instalación segura y duradera.

Mantener la ubicación original de los desagües evita trabajos adicionales de fontanería, mientras que conservar una grifería en buen estado o elegir modelos de mampara más sencillos también ayuda a rebajar la factura.

Otra recomendación es solicitar siempre un presupuesto completamente desglosado. De este modo resulta más sencillo conocer cuánto cuesta cada partida y evitar sorpresas durante la obra.

Además, en algunos municipios existen ayudas destinadas a mejorar la accesibilidad de las viviendas mediante la sustitución de bañeras por duchas. Estas subvenciones pueden cubrir una parte importante del coste si la reforma cumple los requisitos establecidos por cada administración.

Para el fontanero, la clave está en desconfiar de los precios excesivamente bajos. "Una reforma bien hecha debe garantizar que no habrá filtraciones ni problemas durante muchos años. Ahorrar unos cientos de euros puede salir muy caro si después hay que levantar el baño otra vez", concluye.