Un aire acondicionado.

Un aire acondicionado. E.E.

Interiorismo

Los expertos en ahorro coinciden: "Abrir las ventanas 10 minutos antes de encender el aire acondicionado reduce el consumo eléctrico"

Un sencillo gesto antes de encender el aire acondicionado y algunos ajustes en su uso pueden ayudarte a reducir el consumo eléctrico este verano.

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Cuando el calor es intenso, los equipos de aire acondicionado se convierten en nuestros grandes aliados para poder disfrutar de un mayor bienestar y confort, pero el problema de estos sistemas es su elevado consumo eléctrico.

Sin embargo, teniendo en cuenta una serie de pautas y recomendaciones de los expertos, es posible llegar a conseguir un importante ahorro en electricidad mientras se refresca el ambiente de la estancia.

Durante los meses de verano se considera que 27 ºC es una temperatura adecuada, y más allá de tratar de mantener el termómetro en torno a esta cifra, conviene adecuar la vestimenta a las circunstancias climatológicas y evitar la apertura de puertas y ventanas mientras el aire acondicionado está en funcionamiento.

En las horas de menos calor, se puede aprovechar el aire exterior para ventilar la estancia, mientras que, en las horas centrales del día, es preferible cerrar puertas y ventanas.

Por otro lado, los expertos en ahorro tienen claro que abrir las ventanas 10 minutos antes de encender el aire acondicionado reduce el consumo eléctrico, por lo que se trata de una de las acciones más recomendables.

Cómo ahorrar con el aire acondicionado

Si dispones de aire acondicionado en una vivienda, al llegar el verano es muy posible que te preocupe que se dispare la factura energética. Este aparato consume mucho más que otros, pero aun así existen varios consejos para ahorrar electricidad al utilizarlo.

Una de las primeras recomendaciones a considerar es la de comprar un dispositivo atendiendo a su etiqueta de eficiencia energética. Los dispositivos se categorizan desde la A (máxima eficiencia) hasta la G (menos eficientes).

Un modelo de etiqueta A supone una mayor inversión económica, pero a cambio se puede conseguir un ahorro de hasta un 40% respecto a los que más consumen. Este sobrecoste se amortizará, en todo caso, con rapidez.

Por otro lado, es fundamental ajustar la temperatura ideal, que se sitúa entre los 24 y los 27 ºC durante los meses de verano. El simple hecho de situarlo en estos rangos puede suponer un importante ahorro, pues por debajo de ellos, por cada grado menos, el consumo aumenta entre un 6% y un 8%.

Un punto a tener en cuenta al respecto es que la diferencia entre la temperatura interior y la exterior nunca debe superar los 12 grados centígrados. Es uno de los aspectos más importantes a la hora de usar estos equipos de climatización.

También es imprescindible activar la función de apagado automático, especialmente por la noche. De esta forma se evitará que el aparato funcione más horas de las realmente necesarias, adaptando su rendimiento y generando un ahorro significativo cada noche.

En el caso de que el aparato de aire acondicionado disponga de un modo ECO, es recomendable activarlo, ya que se trata de un programa que ajusta automáticamente la potencia y la temperatura para optimizar el rendimiento, pudiendo reducir el consumo hasta en un 30%.

Los expertos aconsejan hacer un mantenimiento regular de los sistemas de aire acondicionado, lo que implica limpiar los filtros al menos una vez al año. Si los filtros están sucios, el equipo necesita hacer un sobreesfuerzo para climatizar y, por tanto, un mayor consumo de energía.

Con un mantenimiento apropiado y regular, se garantizará que el aparato de climatización funcione correctamente, además de contribuir a reducir posibles riesgos que pueden terminar por derivar en averías.

Finalmente, conviene recordar que adquirir un aparato cuya potencia se ajuste a las dimensiones del espacio es clave para poder disfrutar de una climatización equilibrada. Por lo tanto, antes de hacer la compra, se debe hacer un profundo análisis de la vivienda.

Este contempla analizar el nivel de aislamiento de la estancia, su orientación y las condiciones ambientales exteriores. Un equipo de aire acondicionado que sea menos potente de la necesaria trabajará en exceso y disparará el consumo, mientras que uno demasiado potente hará que se gaste más energía de la necesaria.

Qué aire acondicionado consume menos

En el momento de elegir un sistema de aire acondicionado, es necesario fijarse en su eficiencia energética. Sin embargo, existen otras claves a las que hay que prestar atención para elegir los equipos de mayor eficiencia y conseguir ahorrar más energía al emplear estos equipos de climatización.

Se recomienda optar por aparatos con tecnología inverter para aumentar la eficiencia y ahorrar hasta un 30% en las facturas. De ser posible, se recomienda elegir equipos con unidad exterior, ya que son más eficientes que los compactos.

En los sistemas sin inverter, el compresor funciona a la máxima potencia y, una vez que alcanza la temperatura programada, se apaga. Cuando varía la temperatura, el aparato vuelve a reiniciarse para mantener en todo momento la correcta. Esto supone que el compresor vuelva a trabajar a máxima potencia y, por lo tanto, el gasto es mucho mayor.

En los sistemas con inverter, el compresor se encarga de regular la temperatura de forma automática para que se mantenga constante y que no haya grandes picos de demanda. Funciona de forma progresiva para evitar continuos arranques y paradas del sistema.

Tampoco hay que olvidar que existen aires acondicionados que funcionan con energía solar, lo que permite incrementar el ahorro en algunos casos hasta llegar a alcanzar el 70%. Si dispones de espacio suficiente para ello, es una gran opción para optimizar el consumo eléctrico.