Ventilador en la vivienda.

Ventilador en la vivienda. IStock

Interiorismo

Los arquitectos españoles coinciden: "Poner una toalla húmeda detrás del ventilador es la forma más económica de enfriar la casa"

España ya está viviendo sus primeras olas de calor de 2026, por lo que llegar a casa y tenerla fresca es una gran prioridad.

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En España sabemos que cuando el calor aprieta y las temperaturas se disparan, mantener la casa fresca se convierte en una necesidad. Sin embargo, no todas las viviendas cuentan con aire acondicionado.

Además, muchas personas buscan alternativas para reducir el consumo eléctrico durante los meses más calurosos del año.

En este contexto, el arquitecto mexicano Leonardo Rogel, conocido por compartir consejos sobre vivienda y diseño en sus redes sociales, ha explicado algunos trucos sencillos que ayudan a refrescar una habitación utilizando únicamente un ventilador.

Según asegura el experto, pequeños cambios pueden marcar la diferencia cuando el termómetro supera los 35 grados, algo muy común en nuestro país, y cada vez antes.

Aunque Rogel suele ofrecer recomendaciones relacionadas con la construcción, la distribución de espacios y la eficiencia en el hogar, esta vez, promete mejorar la sensación térmica sin necesidad de realizar obras ni invertir en costosos sistemas de climatización.

Cómo aprovechar un ventilador

El primer punto que destaca el arquitecto es que muchas personas utilizan el ventilador de forma incorrecta. Aunque estos aparatos generan una sensación de frescor, en realidad no enfrían el aire de la estancia.

Lo que hacen es mover el aire y favorecer la evaporación del sudor sobre la piel, algo que ayuda al cuerpo a regular mejor su temperatura. Por eso, cuando el ambiente es muy cálido, su eficacia puede resultar limitada.

Para aumentar su rendimiento, Rogel propone una técnica basada en la evaporación del agua. El método consiste en humedecer una toalla o paño y colocarlo detrás del ventilador, siempre manteniendo una distancia de seguridad suficiente para evitar cualquier contacto con las aspas.

De esta forma, el aire que atraviesa la zona húmeda se enfría ligeramente antes de ser impulsado hacia el interior de la habitación.

El principio físico es sencillo. Cuando el agua se evapora absorbe calor del entorno, provocando un descenso de la temperatura en el aire que la rodea. Aunque el efecto no es comparable al de un aire acondicionado, sí puede contribuir a generar una sensación térmica más agradable.

Además, se trata de una solución económica que apenas requiere materiales y que puede ponerse en práctica en cuestión de minutos.

El truco nocturno

Otra de las recomendaciones del arquitecto está pensada especialmente para las horas nocturnas, cuando la temperatura exterior suele descender.

En muchas viviendas, el calor acumulado durante el día permanece atrapado entre las paredes y el techo, dificultando el descanso. Para combatir este problema, Rogel aconseja utilizar el ventilador como una herramienta de renovación del aire.

La idea consiste en colocarlo cerca de una ventana abierta para aprovechar la entrada del aire fresco procedente del exterior, cuando la temperatura de la calle es inferior a la del interior de la vivienda.

Esta estrategia puede ayudar a sustituir parte del aire caliente acumulado por otro más fresco. El resultado es una estancia mejor ventilada y con una sensación térmica más confortable.

Eso sí, es importante asegurarse de que el ventilador quede correctamente apoyado y estable para evitar accidentes. También conviene comprobar que exista una corriente de aire adecuada, especialmente si la habitación dispone de ventanas en fachadas opuestas.

La ventilación cruzada sigue siendo una de las soluciones más eficaces para combatir el calor de forma natural y es una estrategia utilizada habitualmente en arquitectura bioclimática.

Reducir el calor

Más allá del uso del ventilador, los expertos recuerdan que existen otros hábitos que pueden contribuir a mantener una vivienda más fresca durante el verano.

Uno de los más importantes es evitar que el sol entre directamente en las horas centrales del día. Bajar persianas, cerrar cortinas o utilizar toldos permite reducir notablemente el calentamiento de las habitaciones.

También resulta recomendable apagar aparatos electrónicos que no se estén utilizando, ya que televisores, ordenadores o cargadores generan calor de forma constante.

Otro consejo habitual consiste en ventilar la vivienda a primera hora de la mañana y durante la noche, cuando las temperaturas son más bajas. De esta manera se favorece la renovación del aire sin introducir calor adicional en el interior.

Aunque ninguna de estas medidas sustituye a un sistema de climatización, la combinación de varias de ellas puede mejorar considerablemente el confort térmico durante los episodios de calor intenso.

El arquitecto reconoce que estos trucos no convierten un ventilador en un aire acondicionado, pero insiste en que cualquier reducción de temperatura puede marcar una diferencia importante en los días más sofocantes del verano. Y lo mejor es que se trata de soluciones accesibles y con un coste mínimo en la factura de la luz.