Crean un nuevo hormigón para construir casas en menos tiempo y autoreparables.

Crean un nuevo hormigón para construir casas en menos tiempo y autoreparables.

Interiorismo

México da una lección a España: crean un nuevo hormigón para construir casas en menos tiempo y autoreparables

A pesar de no ser, por ahora, una solución definitiva para el sector de la construcción, sí representa un cambio de paradigma.

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El sector de la construcción podría estar a las puertas de un cambio histórico. Un nuevo material elaborado a partir de residuos de maíz promete transformar la forma en la que se construyen viviendas, reduciendo drásticamente las emisiones y abriendo la puerta a casas impresas en 3D.

El hormigón tradicional, clave durante décadas, es también uno de los mayores responsables de emisiones de CO₂ a nivel global.

La producción de cemento requiere altas temperaturas y un enorme consumo energético. En un contexto de emergencia climática y crecimiento poblacional, encontrar alternativas sostenibles se ha convertido en una prioridad.

En este escenario nace Corncretl (maíz en inglés y concrete, hormigón en inglés), un innovador material desarrollado por Dinorah Martínez Schulte y Edurne Morales, del estudio de arquitectura mexicano Manufactura.

Una mezcla de tradición, tecnología y economía circular que da un paso más hacia un futuro en el que las casas no solo se construyen de forma diferente, sino también con materiales que, hasta hace poco, eran considerados simples residuos.

Hormigón de maíz y residuos

La base de este nuevo material está en un alimento muy típico en México, el maíz, pero más concretamente, en sus residuos.

Corncretl se fabrica a partir de subproductos como el "nejayote", el agua residual que se genera al cocer el maíz con cal durante el proceso tradicional de nixtamalización.

Este líquido, normalmente desechado, se reutiliza junto a cal, áridos y componentes minerales para crear una mezcla resistente y moldeable. El resultado es un material capaz de sustituir al hormigón convencional con un impacto ambiental mucho menor.

El proyecto se perfeccionó durante una residencia internacional en Massa Lombarda, donde el equipo trabajó junto a WASP 3D Industrial Partners, especializada en impresión 3D aplicada a la construcción.

Allí se desarrollaron los primeros prototipos a escala real, utilizando brazos robóticos que permiten imprimir estructuras capa a capa sin necesidad de moldes tradicionales. Este sistema no solo reduce tiempos de obra, sino que minimiza el desperdicio de material hasta en un 90%.

Casas 3D y autoreparación

Una de las características más sorprendentes de este material es su capacidad de autorreparación. Cuando aparecen pequeñas grietas, la humedad activa partículas de cal que no han reaccionado completamente.

Este proceso provoca una recristalización natural que sella las fisuras sin necesidad de intervención humana. En la práctica, esto se traduce en construcciones más duraderas y con menor necesidad de mantenimiento.

Además, el material se endurece a temperatura ambiente en apenas dos o tres días, un tiempo muy inferior al del hormigón convencional. Esto acelera el proceso constructivo y reduce aún más el consumo energético.

La impresión 3D permite, además, diseñar estructuras internas optimizadas que hacen que las paredes sean autoportantes. Es decir, no necesitan andamios ni soportes adicionales durante su construcción.

Los primeros diseños incluyen paneles modulares que pueden adaptarse a diferentes tipos de vivienda, lo que abre la puerta a soluciones más flexibles y asequibles.

Menos emisiones

Uno de los grandes avances de este material es su impacto ambiental. Según sus creadores, puede reducir hasta un 70% las emisiones de carbono en comparación con el hormigón tradicional.

Esto se debe, en parte, a que utiliza residuos orgánicos y a que la cal requiere temperaturas de producción más bajas que el cemento Portland. El resultado es un proceso más eficiente y menos contaminante.

El desarrollo de Corncretl se enmarca dentro de una tendencia global que busca transformar la construcción hacia modelos más sostenibles. Por ejemplo, científicos de la Universidad de Tokio han creado materiales a partir de residuos orgánicos como posos de café o algas. Por su parte, investigadores del Real Instituto Tecnológico de Melbourne han desarrollado sistemas que eliminan completamente el uso de cemento.

Aunque muchas de estas propuestas siguen en fase experimental, todas apuntan en la misma dirección: reducir la dependencia de materiales altamente contaminantes.

¿El fin del hormigón tradicional?

A pesar de su potencial, el nuevo material todavía tiene retos por delante. Su uso a gran escala requiere superar pruebas estructurales más exigentes y adaptarse a normativas de construcción en distintos países.

Sin embargo, los avances en impresión 3D y el creciente interés por la sostenibilidad están acelerando su desarrollo.

La posibilidad de construir viviendas más rápidas, baratas y respetuosas con el medio ambiente resulta especialmente atractiva en un momento en el que el acceso a la vivienda se ha convertido en un problema global.