Dormitorio moderno en tonos verdes.

Dormitorio moderno en tonos verdes.

Interiorismo

Laura Martínez, interiorista: "En un piso pequeño, el verde bosque o el burdeos en las paredes aportan profundidad al espacio"

Aunque el blanco domina en las viviendas españolas, los expertos recuerdan que colores como el verde o el burdeos pueden ampliar el espacio.

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Pintar las paredes y decorar cada estancia de la casa no consiste solo en elegir muebles bonitos, seguir tendencias o apostar por el clásico color blanco. El color y la tonalidad que escogemos para las paredes influye directamente en el resultado final y puede cambiar lo que transmite la vivienda e incluso modificar la percepción visual del espacio.

La realidad es que, aunque el blanco ha sido durante años el rey de muchas viviendas por su capacidad para aportar luz y sensación de amplitud, cada vez más expertos en interiorismo cuestionan la idea de que sea la única opción para lograr espacios más grandes visualmente.

En este sentido, la interiorista Laura Martínez explica en Revista de Interiores que durante mucho tiempo el diseño de interiores estuvo marcado por una idea muy concreta: maximizar la luz y la sensación de amplitud a cualquier precio. "Durante años buscábamos luz y amplitud casi de forma obsesiva y eso nos llevó a interiores muy blancos y neutros", señala. Sin embargo, la forma de entender el hogar está cambiando.

Ahora, según apunta, la vivienda ya no se concibe solo como un espacio bonito o neutro, sino como un lugar en el que sentirse protegido y cómodo. "Ahora el hogar ya no se entiende como un espacio bonito, sino como un refugio", afirma. En este contexto, los colores profundos empiezan a ganar protagonismo en muchas casas españolas.

Martínez destaca que uno de los grandes beneficios de estos tonos es su capacidad para crear ambientes envolventes. "Si tuviera que destacar alguna característica de los colores profundos sería su capacidad para envolver: un verde bosque, un azul grisáceo o un burdeos apagado genera una sensación de abrigo que los tonos claros no siempre consiguen", explica.

Lejos de lo que muchas personas creen, estos colores no necesariamente reducen visualmente el espacio. De hecho, la interiorista insiste en que ocurre justo lo contrario cuando se aplican correctamente. "Son colores que no hacen el espacio más pequeño, sino, al contrario, mucho más íntimo y con más carácter".

El truco para ampliar el espacio

Eso sí, el secreto está en saber utilizarlos con criterio. La profesional recomienda mantener ciertos elementos que ayuden a equilibrar el conjunto. "La clave es mantener siempre los techos en blanco para conservar la sensación de altura y claridad", señala.

No se trata de llenar todas las superficies de color, sino de utilizarlo como un recurso para destacar zonas concretas de la casa.

En este sentido, subraya que el color debe tener siempre un propósito en el diseño del espacio. "El color debe realzar algo concreto, no invadir sin sentido", explica. Una filosofía que también refleja un cambio en la forma en la que las personas decoran a día de hoy sus viviendas.

"Ya no decoramos para que le guste a todo el mundo, sino para sentirnos identificados con nuestra casa", afirma. Según añade, cada vez más propietarios priorizan crear espacios personales y con identidad propia, en lugar de pensar exclusivamente en criterios más impersonales como la posible reventa de la vivienda. "Ya no se decora pensando en la reventa como en cómo queremos vivir".

Añadir color sin perder luz

Además, la interiorista insiste en que utilizar tonos intensos no implica renunciar a la luminosidad del espacio. "Si se trabaja la técnica correctamente, se pueden utilizar colores profundos sin perder calidad lumínica", asegura.

Más allá de lo estético, atreverse con este tipo de paletas también aporta un valor diferencial a la vivienda. "Además, atreverse con estos tonos aporta una sensación de exclusividad. Hace que la vivienda se sienta más única, más personal", añade.

Colores que mejor funcionan

En cuanto a los colores que mejor funcionan actualmente en interiores, Martínez apuesta por tonos vinculados a la naturaleza y a la calidez del hogar. "Me decanto por colores como el verde oliva y verde bosque porque conectan con lo natural y funcionan muy bien con madera y fibras".

También recomienda apostar por gamas de azul profundo con matices grisáceos, que aportan serenidad sin resultar fríos, así como por tonos terracota o arcillas suaves que introducen una sensación de calidez contemporánea. Y para estancias concretas, como comedores o despachos, propone un color muy concreto: "En ambientes como comedores o despachos, tonos burdeos apagados".

Eso sí, insiste en que su uso debe ser estratégico dentro de la vivienda. "En una pared, un volumen concreto o una zona que se quiera enfatizar. El color debe construir atmósferas, no oscurecer sin criterio".