Imagen de la silla Barcelona en el Pabellón Ludwig Mies van der Rohe en la capital catalana.

Imagen de la silla Barcelona en el Pabellón Ludwig Mies van der Rohe en la capital catalana. IG vía @fundaciomies

Decoración

Sillas de diseño que han marcado tendencia: desde la precursora del fenómeno Ikea a la que enamoró a Kandinsky

Estas propuestas no solo hablan de una corriente estética, sino de un contexto que también sirvió para inspirar sus líneas.

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A lo largo de los años, el diseño de las sillas ha ido más allá de lo funcional. Cuando se observa con una mirada más amplia, se es consciente de que no se trata solo de un elemento más de mobiliario, sino que puede llegar a ser toda una declaración de intenciones.

Estos muebles son símbolos culturales y de renovación. Señas de identidad de una época.

Cada propuesta es hija de su propio tiempo y cuando esa creación regresa, colándose en moodboards y proyectos decorativos, también tiene su significado. Va desde un amor por lo vintage, hasta un guiño al contexto actual, pasando por la mera cuestión estética, cuyas bases siempre se sientan en algo más allá de lo que capta la vista.

Con el paso del tiempo, apuestas como las del modelo Thonet, Barcelona o Tulip se han convertido en icónicas. Por ende, son tan admiradas como replicadas. Por supuesto, detrás de cada una de estas alternativas hay una historia que, ahora, queda al descubierto.

Silla Thonet

Fue en 1859 cuando el alemán Michael Tonet dio forma a este asiento, que originalmente se bautizó como el n.º 14, la cual también se conoce como 'silla de las sillas'. La principal revolución que trajo consigo fue el uso de la madera curvada.

Esto hizo que se tratase de una creación resistente, ligera y elegante. Además, fue el primer mueble que se fabricó en masa gracias al diseño industrial. Esto alzó su popularidad y la llevó hasta lugares como bares y restaurantes, donde suele ser muy habitual verlas a día de hoy.

Por otro lado, su construcción también es relativamente sencilla: solo tiene seis listones de madera, diez tornillos y dos tuercas. Se convirtió en el primer mueble que se hizo por piezas y que se empaquetó desmontado. De ahí que muchos expertos apunten a que quizás en la Thonet se encuentre el germen de la idea de Ikea.

Uno de los modelos actuales, el 214 M Bentwood Chair.

Uno de los modelos actuales, el 214 M Bentwood Chair. Thonet

En los últimos tiempos, también se ha colado en eventos donde la decoración es imprescindible, como en bodas. Su presentación fue en la Exposición Mundial de 1867, donde recibió una medalla de oro por todas sus características.

Se considera la silla más imitada de la historia. De acuerdo a diferentes webs especializadas, desde su concepción y hasta 1930 se habían comercializado en torno a unos 50 millones de unidades.

Silla Wassily

De la n.º 14 al Modelo B3, como también se conoce a esta propuesta, un icono que llegó al mundo de la mano de Marcel Breuer en 1925, cuando este era director en la Bauhaus de Dessau, en Alemania.

Es el primer diseño tubular del mercado en el que se emplearon tubos de acero cromado, cuerpos y tejidos tensados. ¿Su inspiración? El manillar de una bicicleta.

Silla Wassily disponible en Knoll por un precio de 2.577,74 euros.

Silla Wassily disponible en Knoll por un precio de 2.577,74 euros. Knoll.

Una vez más, un elemento clave fue que su estructura permitía una producción eficiente, que superaba a las apuestas de madera que ya existían. A su favor, también se encuentra el punto de que resulta muy resistente y que a la vista es ligera.

Los amantes del arte probablemente ya se hayan percatado de que el mueble comparte el nombre del pintor Kandinsky. No obstante, la creación no se concibió para él, sino que este se enamoró de ella y más tarde Breuer hizo una copia para que la tuviera.

Aquí de nuevo entra en juego Thonet, que se encargó de comercializarla en primer lugar. Si se continúa en clave decorativa y arquitectónica, es sencillo identificarla como uno de los símbolos claves del movimiento Bauhaus y del modernismo. Se encuentra en museos, oficinas y está volviendo a los hogares a la par que convive con diferentes estéticas.

Silla Barcelona

O MR90. Este mítico diseño fue creado por Lilly Reich junto a Ludwig Mies van der Rohe para la participación de Alemania en la Exposición Internacional de Barcelona.

El caldo de cultivo que generó la idea fue trasmitir el resurgir de la nación germana y su cultura tras la I Guerra Mundial. La vanguardia y la elegancia fueron conceptos fundamentales en la ecuación.

El modelo original era de piel blanca, de acuerdo a unas imágenes que recoge la Fundació Mies van der Rohe Barcelona. En concreto, se ubicaron además sobre una alfombra negra, lo que originaba un gran contraste en el espacio. Su estructura consistía en unas patas con forma de cruceta y los cojines eran de piel de cerdo.

Entre algunas de las frases que se atribuyen al diseñador respecto a su trabajo, se encuentra esta: "La silla es un objeto muy difícil. Todos los que han intentado hacer una lo saben. Hay infinitas posibilidades y muchos problemas; tiene que ser ligera, fuerte, cómoda. Casi es más fácil construir un rascacielos".

Además, respecto a la MR90 destacó que "tenía que ser importante, muy elegante y costosa. Monumental".

La silla Barcelona se encuentra a la venta en Knoll por 3962,69 euros.

La silla Barcelona se encuentra a la venta en Knoll por 3962,69 euros. Knoll

Mies van der Rohe también ocupó durante un tiempo el papel de director de la Escuela Bauhaus. Aunque el rol de Lilly Reich fue esencial en proyectos tan relevantes como este, quedó opacado durante años debido a su género.

La diseñadora fue una de las pocas mujeres que logró llegar a puestos de responsabilidad en la institución alemana y también fue profesora en la Universidad de Berlín tras la II Guerra Mundial.

Silla LC2/LC3

Cuando el trabajo creativo olvida la funcionalidad y la comodidad, pierde su base. Estos modelos nacieron precisamente de un estudio sobre ergonomía. De hecho, las propuestas formaron parte de una serie que se llamó 'Gran Comfort'.

Detrás de todo esto, uno de los grandes nombres del sector y de la arquitectura: Charles-Édouard Jeanneret-Gris, es decir, Le Corbusier. En el proyecto participaron además Pierre Jeanneret y Charlotte Perriand.

Las sillas se presentaron en 1929 en el Salón de Otoño de París. La LC2 es más compacta y de forma cúbica. La LC3 ocupa más espacio. Es decir, su volumen es mayor y es más óptima en cuanto al confort.

Una vez más, las estructuras tubulares de acero cromado están presentes y envueltas en cojines acolchados. Esto provoca un contraste visual con referencias industriales sin dejar de lado el concepto de la comodidad que se iba buscando con las creaciones.

En un principio, el relleno de la parte blanda del modelo era de plumas de ganso, algo que en la actualidad se ha sustituido por espuma.

Un concepto que ya entonces se implementó y que sigue vigente, es que son diseños modulares. Por lo tanto, es posible ir adaptando la propuesta a cada espacio y a las necesidades del mismo, así como a las de los dueños.

Uno de las opciones disponibles en Cassina.

Uno de las opciones disponibles en Cassina. Cassina.

La empresa italiana Cassina se encarga de su producción desde 1965, aunque el mercado está repleto de alternativas que se han inspirado en la obra de Le Corbusier, Jeanneret y Perriand.

Silla Tulip

Hablar de este mueble es hacerlo del grupo pedestal, una colección de mobiliario que diseñó el arquitecto finlandés Eero Saarinen en la década de los 50 para la marca Knoll.

La característica principal de la propuesta es que las patas que de forma tradicional habían sido múltiples se reemplazan por una de base.

Una de las ideas que el finés tenía cuando concibió esta línea era la de crear espacios más limpios visualmente y fabricar elementos cómodos y funcionales.

Entre las mesas de comedor, auxiliares, de café y sillones, destacan las sillas. Aquí, las líneas curvas son las principales protagonistas de las creaciones. Un pedestal de aluminio se eleva buscando una carcasa superior de fibra de vidrio. Como complemento, un cojín removible.

El modelo original se encuentra disponible con y sin brazos y, por supuesto, a lo largo de los años, han ido apareciendo nuevas versiones.

Silla Tulip disponible en Naharro por 2.106 euros.

Silla Tulip disponible en Naharro por 2.106 euros. Naharro

Ahora, con el regreso de tendencias estéticas de decoración como la mid-century modern y conceptos como el cluttercore, que bebe de lo ecléctico, la Tulip sigue estando de moda. Un guiño vintage que siempre tendrá aires futuristas.

Todas estas propuestas sirven de ejemplo de que el diseño va mucho más allá de la funcionalidad. Las líneas de estas creaciones se confunden con el arte, van de su mano, y son el reflejo de un momento.

Unas sillas que, gracias a su trascendencia, desde el presente, nos siguen anclando a un pasado que continúa estando boga a pesar de que haya gente empeñada en olvidar.