Marta, propietaria de una lavandería.

Marta, propietaria de una lavandería. YouTube / Eric Ponce

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Marta, propietaria de una lavandería: "La gente deja de venir de la noche a la mañana; no quieren trabajar"

La empresaria relata los problemas que ha tenido para mantener una plantilla estable y asegura que incluso llegó a plantearse cerrar el negocio.

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Encontrar trabajadores y conseguir que permanezcan en el puesto se ha convertido, según algunos pequeños empresarios, en uno de los mayores problemas a la hora de sacar adelante un negocio.

Es el caso de Marta, propietaria de una lavandería, que ha relatado las dificultades que asegura haber vivido al gestionar la plantilla de su establecimiento.

La empresaria habló sobre ello con Eric Ponce, creador de contenido especializado en emprendimiento, después de que este le preguntara cuál era el principal problema al que se enfrentaba en su día a día.

Marta no dudó en su respuesta: "El personal. Es complicadísimo".

El personal

La propietaria explica que los problemas con los trabajadores han llegado a condicionar seriamente el funcionamiento del negocio.

"Cuando digo complicadísimo, lo es hasta el punto de que hemos estado a punto de tirar la toalla porque mil problemas", asegura.

Según su experiencia, una de las mayores dificultades está en encontrar personas dispuestas a mantener el compromiso que necesita el puesto.

"La tendencia es que la gente no quiere trabajar y exige, exige, exige y da muy poco", sostiene.

Marta asegura que ha vivido situaciones en las que algunos empleados han dejado de acudir al trabajo sin previo aviso.

"Para exigir está ahí el primero, pero la gente deja de venir de la noche a la mañana", explica.

La empresaria también critica a quienes, según su relato, sí acuden al establecimiento pero no cumplen correctamente con sus tareas.

"O, peor, viene y no hace ni el huevo", afirma durante la conversación.

Para un negocio pequeño, una baja inesperada o una ausencia sin aviso puede obligar al propietario a reorganizar los turnos o asumir directamente parte del trabajo.

"Nula" protección

Marta también cuestiona lo que considera una diferencia entre la protección que reciben los empleados y la que tienen los empresarios.

"Hay muchísima protección al trabajador, que me parece muy bien, pero nula hacia el empresario", sostiene.

A su juicio, existe además una imagen equivocada sobre la situación económica de quienes tienen un pequeño negocio.

"Los trabajadores piensan que todos los empresarios somos Amancio Ortega, que nos sobra el dinero y nos sale por las orejas, y no es así", explica.

La propietaria defiende que mantener un establecimiento implica asumir gastos, riesgos y una responsabilidad que no desaparece al terminar la jornada.

"Si estoy ganando es porque me lo he currado y porque realmente arriesgas mucho", afirma.

También asegura que la dedicación va mucho más allá del horario de apertura de la lavandería.

"Y aparte porque trabajas 24 horas", añade.

A punto de dejarlo

Los problemas con la plantilla llegaron, según Marta, a hacer que se plantearan abandonar el negocio.

La empresaria insiste en que, por encima de otras dificultades habituales, la gestión de los trabajadores es el aspecto más complicado de su actividad.

Las ausencias inesperadas, la falta de continuidad y las diferencias entre lo que espera el empleado y lo que necesita el negocio aparecen como los principales conflictos que describe.

Su relato parte de su propia experiencia como propietaria y de las situaciones que asegura haber vivido en la lavandería.

"Definitivamente, el personal es lo más complejo, sin ninguna duda", concluye Marta.