Cafetera de cápsulas

Cafetera de cápsulas Imagen generada con IA

Estilo de vida

Entra en vigor el 12 de agosto: bares y restaurantes obligados a cobrar un importe extra por cada cápsula de café

Bruselas redefine la forma en que millones de consumidores deberán entender uno de los residuos domésticos más habituales de los últimos años.

Más información: Ya es oficial: las aceitunas y otros productos encurtidos como los pepinillos cambian para siempre su calidad alimentaria en 2026

Publicada

Las cápsulas de café llevan años formando parte de millones de cocinas, bares y restaurantes españoles. Sin embargo, y tras la reciente polémica del importe extra que se comenzará a cobrar por los envases en el sector de la restauración, surge la pregunta de si son un producto o un envase.

La Unión Europea acaba de dar una respuesta definitiva. A partir del 12 de agosto de 2026, el nuevo Reglamento sobre envases y residuos de envases (PPWR) comenzará a aplicarse en todos los Estados miembros y las cápsulas monodosis pasarán a considerarse legalmente envases.

El cambio puede parecer técnico, pero tiene consecuencias prácticas importantes. La nueva definición abre la puerta a modificar los sistemas de recogida y reciclaje de estas cápsulas, algo especialmente relevante en un país donde su uso está ampliamente extendido.

El PPWR fue propuesto por la Comisión Europea en 2022 y negociado durante 2024 por el Parlamento Europeo y el Consejo. Al tratarse de un reglamento europeo, su aplicación es directa y no requiere una transposición previa por parte de España.

Un debate jurídico

Hasta ahora existían interpretaciones diferentes sobre la naturaleza de las cápsulas. Quienes defendían que eran un producto argumentaban que el elemento principal era el café contenido en su interior.

La UE ha optado por la tesis contraria: la cápsula es un envase porque resulta imprescindible para conservar, comercializar y consumir el café en ese formato. Sin ella, el producto no podría utilizarse tal y como se vende actualmente.

Esta aclaración es relevante porque la legislación europea en materia de residuos distingue claramente entre productos y envases. De esa clasificación dependen las obligaciones de los fabricantes, los sistemas de recogida y las posibilidades de reciclaje.

El reglamento también incluye otras medidas conocidas, como la futura eliminación de sobres monodosis de ketchup, azúcar o sal en bares y restaurantes y de pequeños envases individuales de productos de higiene en hoteles. No obstante, esas disposiciones no entrarán en vigor hasta 2030.

¿Al contenedor amarillo?

La gran duda para los consumidores es si las cápsulas podrán depositarse directamente en el contenedor amarillo. La respuesta, por el momento, es no de forma generalizada.

Aunque el nuevo reglamento las considera envases, eso no implica automáticamente que todos los municipios españoles estén preparados para gestionarlas en el flujo habitual de envases ligeros.

Ecoembes y las administraciones locales deberán determinar cómo adaptar sus sistemas de recogida. Actualmente sigue siendo habitual encontrar puntos específicos de recogida de cápsulas usadas en supermercados, tiendas especializadas o puntos limpios.

Existen además precedentes de cambios locales. En Valencia, el Ayuntamiento permitió en 2023 depositar determinadas cápsulas en el contenedor amarillo gracias a la incorporación de sistemas de inteligencia artificial en la planta de clasificación de residuos, capaces de identificar mejor los pequeños envases de aluminio.

Sin embargo, esa solución no está implantada en la mayoría del territorio español.

Separar aluminio y café

La dificultad del reciclaje no reside únicamente en la cápsula, sino en la mezcla de materiales. Muchas contienen aluminio o plástico combinado con restos de café húmedo, lo que complica su tratamiento en las plantas de residuos.

Por ello, los especialistas recomiendan, siempre que sea posible, vaciar la cápsula, separar los posos para compostaje y depositar la carcasa en el sistema de recogida indicado por cada municipio o fabricante.

La complejidad del proceso quedó reflejada recientemente en un comunicado del Parc Científic de Barcelona, que explicó que no dispone de papeleras específicas para cápsulas porque actualmente existen dificultades para encontrar gestores que asuman su tratamiento en determinados ámbitos empresariales.

El centro señalaba que reciclar correctamente una cápsula exige separar individualmente el aluminio o el plástico de los restos orgánicos, una operación que consume energía y recursos y que reduce la eficiencia del sistema.

Ese debate conecta con una cuestión más amplia: la necesidad de reducir los residuos de un solo uso. Algunos expertos consideran que el café preparado con cafeteras tradicionales genera un impacto ambiental menor al evitar envases individuales.

En cualquier caso, el cambio normativo europeo marca un antes y un después. Desde el 12 de agosto, las cápsulas de café dejarán de moverse en un limbo jurídico y pasarán a formar parte oficialmente del universo de los envases.