Ana de Armas en el desfile de la colección femenina de Otoño/Invierno 2026-2027 de Louis Vuitton, en París, el 10 de marzo de 2026.

Ana de Armas en el desfile de la colección femenina de Otoño/Invierno 2026-2027 de Louis Vuitton, en París, el 10 de marzo de 2026. Berzane Nasser/ABACA GTRES

Estilo de vida

El fenómeno Ana de Armas: la fórmula de su atractivo y por qué gustar a todo el mundo es el gran negocio de las marcas

La actriz ha sido reconocida como la celebridad femenina más bella del verano en el ranking de Personality Media, pero su magnetismo va más allá.

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Elena Pérez
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En España se dio a conocer por la serie El internado y después se mudó a Los Ángeles para perseguir una carrera internacional que despegó en 2017.

Ha sido Joi en Blade Runner 2049, ganadora de un Globo de Oro por Knives Out, 'chica Bond', Marilyn Monroe en la Blonde de Andrew Dominik y elegida por Keanu Reeves para protagonizar Ballerina, que ahora llega a Prime Video.

No cabe ninguna duda de que la trayectoria de Ana de Armas va viento en popa, y no sólo en el cine, pues la actriz cubana-española ha conseguido algo todavía más difícil que conquistar la pantalla: gustar a todo el mundo, a todas horas y sin discusión.

Que estemos haciendo scroll y aparezcan imágenes o noticias relacionadas con ella no es ninguna casualidad.

Tampoco lo es que nos quedemos mirando la publicación unos segundos de más, como si la artista tuviera una suerte de imán; hay números detrás. Según el último estudio de Personality Media, es considerada la mujer más atractiva para los españoles. Lidera una lista en la que también aparecen Edurne, Kira Miró, Ana Mena y Vanesa Romero.

En la clasificación masculina, Maxi Iglesias encadena su cuarto verano consecutivo en el número uno, flanqueado por Andrés Velencoso y Martín Rivas.

Pero, ¿qué hay tras ese liderazgo? ¿Todo se explica por un rostro perfecto o hay una fórmula matemática que explica por qué ciertas personas nos atrapan la mirada mientras otras pasan desapercibidas?

Las armas de Ana

Para entender el 'efecto Ana de Armas', hay que entrar en el corazón de la industria publicitaria, donde el atractivo (en todas sus dimensiones, no sólo físico) puede analizarse en hojas de cálculo.

Santiago de Mollinedo, director general de Personality Media, lleva más de dos décadas al frente de la empresa que audita el valor de los famosos en España.

Ana de Armas en el estreno de 'From the World of John Wick: Ballerina' en Berlín el 26 de mayo de 2025.

Ana de Armas en el estreno de 'From the World of John Wick: Ballerina' en Berlín el 26 de mayo de 2025. Carsten Koall GTRES

Su trabajo consiste en evaluar a los personajes públicos exactamente como si fueran marcas. "Analizamos a 3.800 nacionales e internacionales de todo tipo: actores, presentadores, deportistas, influencers...", declara a esta revista.

La consultora filtra que los perfiles superan un 50% de conocimiento entre la población y, después, los ordena según una misma variable.

Mollinedo explica que las cadenas de televisión, las agencias de medios y los anunciantes pagan por acceder a este Gran Hermano de los datos antes de firmar un contrato millonario. El objetivo es reducir el riesgo de cara a sus campañas y tomar "decisiones más estratégicas", pues contratar a una estrella sin información a veces es una apuesta a ciegas.

En el caso de Ana de Armas, su evolución ha sido un caso de estudio. La chica de La Habana que veía películas de Hollywood en el apartamento de su vecino porque su familia no tenía reproductor de vídeo decidió a la temprana edad de 12 años que quería ser actriz, y cuatro años más tarde obtuvo un papel protagonista en el drama romántico Una rosa de Francia.

Al cumplir los 18, un representante le propuso que se trasladase a Madrid, donde se dio a conocer gracias a su participación en El Internado, la película Mentiras y gordas, la serie Hispania o el filme Por un puñado de besos (2014), estas dos últimas coincidiendo con un período donde ella ya flirteaba con la idea de establecerse en Estados Unidos.

Ana de Armas, Martiño Rivas, Daniel Retuerta, Blanca Suárez, Yon González y Elena Furiase en 'El internado'.

Ana de Armas, Martiño Rivas, Daniel Retuerta, Blanca Suárez, Yon González y Elena Furiase en 'El internado'. Atresmedia

Con el deseo de que Hollywood le ofreciese algo más allá de los papeles de adolescente en los que se sentía encasillada, se mudó a Los Ángeles con un nivel muy limitado de inglés. El sector la acogió en proyectos junto a Keanu Reeves (Knock Knock), Robert De Niro (Manos de piedra), Ryan Gosling (Blade Runner 2049) o Daniel Craig (Puñales por la espalda).

Pese a que siempre ha existido el debate sobre si en España se valoró lo suficiente a la actriz o no, lo que está claro es que el público la aprecia, y las firmas también.

Santiago de Mollinedo conoce bien la evolución de su 'marca personal' a lo largo del tiempo: "Ana de Armas ha estado en nuestro estudio desde hace muchísimos años. En los últimos seis ha crecido en torno a 20 puntos en conocimiento, sobre todo entre los consumidores más adultos".

El especialista detalla que su imagen "se ha fortalecido en aspectos que ella siempre destacaba, pero que ahora potencia en mayor medida: es atractiva, elegante, tendencia". Pero, sobre todas estas características asociadas a ella, hay una que sobresale especialmente y que explica, en buena parte, el actual boom de su nombre. "Ahora es aspiracional".

"A medida que su éxito se consolida, ya no es sólo considerada bella, sino que en los últimos años de estudio se han sumado con fuerza variables a su imagen que muestran a una actriz más madura", prosigue el director general de Personality Media. "Todo lo estético y lo sofisticado se ha asentado, así como hoy ella crece en confianza y profesionalidad", añade.

De las métricas al lujo

Esos atributos que destaca Mollinedo no se quedan en estadísticas, sino que se traducen en contratos con los gigantes del lujo y la cosmética mundial.

Cuando una firma busca proyectar sofisticación sin perder cercanía, recurre a figuras que encabecen estos barómetros. Así es como Ana de Armas ha construido una cartera de alianzas publicitarias de primer nivel.

En 2021, Estée Lauder la nombró su embajadora global para abanderar sus campañas de cuidado de la piel, maquillaje y fragancias emblemáticas como Beautiful Magnolia. Por su parte, Louis Vuitton ha confiado en ella para liderar algunas de las campañas de sus exclusivas colecciones de Alta Joyería, como la línea de relojes joya Color Blossom este 2026.

Por su parte, el Natural Diamond Council la eligió en 2020 como la primera embajadora mundial de su historia. Y a todo esto se suma su estrecha relación con la suiza Chopard, con la que en el pasado deslumbró tanto en alfombras rojas como en la propia pantalla grande interpretando a Paloma, una de las inolvidables 'chicas Bond'.

La cara B de la fascinación

Sin embargo, hay que conceder que habitar la cima de lo aspiracional implica también sostener una posición expuesta a constantes distintas lecturas, y es que el pedestal del éxito mediático es, al mismo tiempo, un terreno sometido a juicios públicos implacables.

Tanto que, en determinados rincones de internet, la figura de Ana de Armas a menudo es objeto de comparaciones con otras estrellas —como Sydney Sweeney—, utilizándola para proyectar un arquetipo de la llamada 'mujer ideal': un perfil que combina sensualidad con decoro, lo sexy con lo respetable, sin resultar amenazante para los cánones tradicionales.

También esa misma sobreexposición tiene una contrapartida inevitable: el escrutinio permanente de su intimidad, con rumores que se propagan y alimentan con facilidad. Cada movimiento sentimental que da se analiza al milímetro; ocurrió con su sonada relación con Ben Affleck y con su romance con Tom Cruise.

El último capítulo de esta parte de su vida lo firma la revista HOLA, que este 5 de agosto confirmaba su noviazgo con el cantante venezolano Beto Montenegro a raíz de sus recientes fotografías en Formentera.

Al mismo tiempo, su liderazgo en el ranking invita a reflexionar sobre la mutación de los estándares de belleza. Si en épocas pasadas el canon hegemónico en la cultura occidental estaba copado por modelos rubios y anglosajones, hoy la mujer más atractiva para el público en España es una actriz morena, de raíces latinas y con acento propio.

Ana de Armas en la alfombra roja de los Globos de Oro el 11 de enero de 2026.

Ana de Armas en la alfombra roja de los Globos de Oro el 11 de enero de 2026. Corine Solberg GTRES

Llegados a este punto, resulta ineludible abordar el debate de fondo sobre si estos barómetros cosifican a las celebridades o son simplemente aliados estratégicos del marketing más puro.

Por un lado, el diseño tradicional de las encuestas se basa en una segmentación cruzada donde los hombres evalúan el encanto de las mujeres y ellas el de ellos.

Por otro, desde la perspectiva de la consultoría comercial, estas métricas demuestran justo lo contrario: que la belleza aislada no sirve de nada en publicidad.

Para las agencias de medios y los anunciantes, un rostro espectacular que genere rechazo o antipatía es una inversión fallida, por lo que los datos ayudan a entender que el verdadero magnetismo es un activo multidimensional donde la reputación y la solidez profesional valen tanto o más que un rostro simétrico.

La prueba del silencio

Debates sociológicos al margen, la realidad demuestra que contar con celebridades bien valoradas funciona a las marcas. Si no, que se lo digan a Trade Republic. En su campaña de este año, el banco digital alemán apostó por una fórmula de lo más sencilla: fondo negro, silla vacía, entra un oscarizado actor al que todos conocemos, se sienta y mira a cámara.

No dice ni una palabra. Es la propia voz en off la que rompe el silencio y reconoce abiertamente la jugada. "Este es Brad Pitt. Y ahora que tengo tu atención, estas son tres ventajas de la cuenta corriente de Trade Republic", anuncia, admitiendo que la presencia del artista se usa como gancho para conquistar al público antes de venderle ningún servicio.

El spot evidencia el poder de una cara magnética como freno de mano visual en la era del consumo frenético y como vehículo de transferencia instantánea de estatus. Un anuncio que, como ocurre con la figura de Ana de Armas, confirma una máxima de la cultura contemporánea: gustar sigue siendo la divisa más codiciada y rentable de la industria publicitaria.