Imagen de ilustración de tres cachorros.

Imagen de ilustración de tres cachorros. iStock.

Estilo de vida

Ya entró en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe a los dueños particulares que sus mascotas tengan crías

La ley endurece el control sobre las camadas domésticas con el objetivo de garantizar el bienestar animal y reducir el comercio irregular.

Más información: Entró en vigor: el Gobierno ya multa a los propietarios de gatos que no le pongan un microchip con hasta 50.000 euros

Publicada

Durante mucho tiempo era habitual que familiares, amigos o vecinos ofrecieran cachorros de una camada nacida en casa. Una práctica muy extendida que, en la mayoría de los casos, se hacía sin ánimo de negocio y con total normalidad.

Sin embargo, la legislación española ha endurecido las normas sobre la reproducción de animales de compañía. El objetivo es poner freno a la cría incontrolada, reducir el abandono y garantizar que quienes se dedican a esta actividad cumplan unos requisitos mínimos de bienestar y trazabilidad.

Esto supone que decisiones que antes dependían únicamente del propietario ahora están sujetas a la ley. Tener una camada ya no es algo que pueda hacerse libremente, sino una actividad reservada a quienes cuentan con la autorización correspondiente.

Solo los criadores autorizados pueden tener camadas

La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, ha cambiado por completo las reglas sobre la reproducción de animales de compañía en España.

Aunque muchas personas siguen pensando que permitir que su perro o su gato tenga una camada no supone ningún problema, la normativa establece justo lo contrario: la cría ya no puede hacerse de manera privada o improvisada.

El artículo 27 de la ley prohíbe expresamente la cría de animales de compañía por parte de personas que no estén inscritas en el Registro de Criadores de Animales de Compañía.

Esto afecta especialmente a perros, gatos y hurones, las especies que concentran el mayor número de abandonos en protectoras y centros de acogida.

La intención de la norma no es únicamente controlar quién vende animales, sino limitar las camadas no deseadas y reducir el mercado irregular que durante años se ha movido a través de anuncios en internet, redes sociales o ventas entre particulares.

La administración considera que muchas de esas crías terminaban derivando en abandono, problemas sanitarios o animales criados sin ningún tipo de control genético ni veterinario.

Imagen de ilustración.

Imagen de ilustración. iStock.

A efectos prácticos, esto significa que un particular no puede decidir simplemente cruzar a sus mascotas y entregar o vender los cachorros.

Para hacerlo legalmente debe estar registrado como criador, cumplir determinados requisitos y quedar sometido a supervisión administrativa. La ley convierte así la cría en una actividad regulada y prácticamente profesionalizada.

El Registro de Criadores funciona como una herramienta de control y trazabilidad. Las personas inscritas deben acreditar conocimientos sobre bienestar animal y disponer de instalaciones adecuadas para garantizar higiene, espacio y cuidados veterinarios.

Además, el sistema permite identificar de dónde procede cada camada y seguir el recorrido de los animales, algo que busca combatir la cría ilegal y las ventas opacas.

Otro de los pilares de la ley es la obligación de evitar la reproducción incontrolada. Los propietarios que no estén autorizados como criadores deben adoptar medidas para impedir que sus animales tengan crías.

En el caso de los gatos, la norma va un paso más allá y obliga a esterilizarlos antes de los seis meses de edad, salvo que formen parte de un programa de cría autorizado o exista una justificación veterinaria.

Con los perros y hurones ocurre algo parecido. Aunque la ley no obliga automáticamente a esterilizarlos en todos los casos, sí responsabiliza al propietario de impedir la reproducción si no está registrado como criador.

Es decir, si una camada se produce sin autorización, el dueño podría enfrentarse a consecuencias legales.

Qué ocurre si tu mascota tiene crías y cuáles son las sanciones

La legislación también pone fin a otra práctica muy habitual durante años: la venta de cachorros entre particulares.

Desde la entrada en vigor de la norma, los animales solo pueden comercializarse a través de criadores registrados. Esto significa que anuncios de camadas domésticas o ventas improvisadas entre particulares quedan fuera de la legalidad.

Incluso en los casos en los que una mascota tenga crías de forma accidental, la situación debe comunicarse a las autoridades competentes.

Además, esos cachorros no podrán venderse de manera privada, ya que la comercialización fuera de los canales autorizados está prohibida.

Las sanciones previstas por la ley son especialmente elevadas y criar animales sin estar inscrito en el registro oficial puede acarrear multas de entre 10.001 y 50.000 euros.

La filosofía de la norma gira alrededor del llamado "sacrificio cero", es decir, reducir al máximo el número de animales abandonados y evitar que protectoras y centros municipales tengan que hacerse cargo de camadas continuas sin salida.

Según defienden los impulsores de la ley, controlar quién puede criar y en qué condiciones es una de las herramientas más eficaces para reducir ese problema estructural.