Un cachorro.

Un cachorro. iStock

Estilo de vida

Ya es oficial: la Ley de Bienestar Animal obliga a los dueños de perros a contratar un seguro de responsabilidad civil

La normativa fija nuevas obligaciones para los propietarios de perros, aunque su aplicación varía según la comunidad autónoma.

Más información: Ya entró en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe a los dueños particulares que sus mascotas tengan crías

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Tener un perro en España implica cumplir una serie de obligaciones legales que han ido cambiando en los últimos años. Una de las cuestiones que más dudas genera entre los propietarios es si es obligatorio contratar un seguro de responsabilidad civil.

La confusión surge porque la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales incorporó esta obligación dentro de la normativa estatal. Sin embargo, aunque la ley entró en vigor el 29 de septiembre de 2023, la exigencia del seguro para todos los perros sigue pendiente de un desarrollo reglamentario que establezca las condiciones concretas de aplicación.

Por ello, la obligación todavía no se aplica de forma general en toda España y actualmente convive con las distintas normativas autonómicas ya existentes.

¿Es obligatorio el seguro?

El seguro de responsabilidad civil para perros no es una novedad en la legislación española. Desde hace años, los propietarios de perros potencialmente peligrosos (PPP) están obligados a contratar esta cobertura en todo el territorio nacional.

Además, algunas comunidades autónomas ya exigían este seguro para todos los perros antes incluso de la aprobación de la Ley de Bienestar Animal. Es el caso, entre otras, de la Comunidad de Madrid, el País Vasco, Navarra, Asturias o Cataluña, donde esta obligación ya estaba recogida en su normativa.

Por este motivo, la situación actual es diferente según el lugar de residencia. Mientras que en algunas comunidades el seguro ya es obligatorio para cualquier perro, en otras solo lo es para los animales catalogados como potencialmente peligrosos.

Cuando el reglamento estatal pendiente sea aprobado, la intención es unificar este criterio para todo el país.

Conviene recordar, además, que muchas pólizas de seguro del hogar ya incluyen la cobertura de responsabilidad civil para mascotas. No obstante, cuando se trata de perros potencialmente peligrosos suele ser necesario contratar una ampliación específica o un seguro independiente.

En algunos procesos de adopción, ayuntamientos y protectoras entregan al animal con un seguro temporal, aunque posteriormente será el propietario quien deba mantener la cobertura en vigor cuando resulte exigible.

Claves del seguro para perros

La finalidad de este seguro es proteger económicamente frente a los daños que un perro pueda ocasionar a terceros.

Si el animal provoca lesiones a una persona, causa un accidente o deteriora bienes ajenos, la aseguradora se hace cargo de las indemnizaciones y de los gastos derivados dentro de los límites establecidos en la póliza.

Cuando la obligación sea plenamente exigible, no disponer del seguro podrá dar lugar a sanciones administrativas y económicas.

En el caso de los perros potencialmente peligrosos, sus propietarios seguirán teniendo que cumplir requisitos específicos, como disponer de la correspondiente licencia administrativa y contratar un seguro con las coberturas mínimas que establezca la normativa.

¿Por qué contratar este seguro?

Más allá de que resulte obligatorio o no según cada caso, el seguro de responsabilidad civil ofrece una importante protección económica al propietario.

Los perros pueden actuar de forma imprevisible y provocar daños personales o materiales. En esas situaciones, la póliza evita que el dueño tenga que afrontar con su patrimonio el coste de las indemnizaciones.

Además, este tipo de seguros fomenta una tenencia más responsable, al recordar a los propietarios la importancia de controlar, educar y cuidar adecuadamente a sus animales.

Conviene no confundir este seguro con los seguros de salud para mascotas. El seguro de responsabilidad civil únicamente cubre los daños causados a terceros, mientras que las coberturas veterinarias son opcionales y pueden contratarse de forma adicional para afrontar los gastos derivados de enfermedades o accidentes del propio animal.