Samantha Vallejo-Nágera en un fotomontaje de El Español.

Samantha Vallejo-Nágera en un fotomontaje de El Español. E.E iStock

Estilo de vida

Samantha Vallejo-Nágera (56 años), chef: "El mejor bocata no lleva queso; ponle 3 lonchas de jamón York, mantequilla y pepinillos"

Una combinación de mantequilla, mostaza y pepinillos transforma un sencillo bocadillo de jamón en una de las recetas favoritas de la chef española.

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Pocas recetas despiertan tanta nostalgia como un buen bocadillo. Durante décadas ha sido el rey de las meriendas en España, el compañero de excursiones, recreos y viajes, y uno de esos clásicos que muchas abuelas preparaban casi sin pensar, pero que siempre sabían mejor que cualquier otro.

Su éxito tiene mucho que ver con la sencillez de este clásico. Y es que, un buen pan y unos pocos ingredientes de calidad bastan para convertir un bocata en una comida completa. No es casualidad que siga siendo uno de los grandes iconos de la gastronomía española, con versiones tan populares como el de calamares, tortilla, lomo o jamón.

Y es que, aunque hoy parezca una receta de toda la vida, el bocadillo ha recorrido un largo camino hasta llegar a nuestras mesas como lo conocemos. La idea de colocar alimentos entre dos trozos de pan existe desde hace siglos y ha ido evolucionando al ritmo de las costumbres y de las diferentes culturas

Fue en Atenas donde los antiguos griegos ya era habitual que acompañaran el vino con pequeños bocados de pan rellenos. Un pequeño manjar que también potenciaron las costumbres árabes que contribuyeron a extender la costumbre de comer varias veces al día pequeñas porciones de alimentos. Con el paso del tiempo, esa forma de comer terminó adaptándose a la cocina española, donde los embutidos, y especialmente el chorizo, fueron algunos de los primeros acompañamientos protagonistas.

Desde entonces, el bocata ha sabido reinventarse generación tras generación sin perder su esencia. En España ha pasado de ser un simple almuerzo a convertirse en un auténtico símbolo de meriendas, excursiones, comidas improvisadas y reuniones alrededor de la mesa.

El bocata premium de Samantha Vallejo-Nágera

Samantha Vallejo-Nágera también tiene su combinación infalible. Lejos de recurrir al queso o a ingredientes demasiado elaborados, la chef apuesta por una mezcla muy sencilla que, según ella, nunca falla.

"No os puedo explicar lo buenísimo que está", asegura la cocinera en sus redes sociales. De hecho, va un paso más allá y afirma que "es el mejor bocata del mundo"

Su receta combina pan de buena calidad, mantequilla, mostaza de Dijon, tres lonchas de jamón cocido y pepinillos en vinagre. Una mezcla de sabores en la que la untuosidad de la mantequilla contrasta con el punto ácido de los pepinillos y el toque intenso de la mostaza.

"Mi favorito de toda la vida no puede ser otro que no lleve mostaza de Dijon, mantequilla buena y fría, jamón cocido y pepinillos. Te mueres de lo rico que está", escribió la chef junto a la receta que compartió con sus seguidores.

Ingredientes del bocadillo favorito de Samantha Vallejo-Nágera

Ingredientes del bocadillo

  • Barra de pan al gusto, 1 unidad
  • Jamón cocido, 3 lonchas
  • Mantequilla, 20 g
  • Mostaza de Dijon, 1 cucharada
  • Pepinillos en vinagre, al gusto

Paso 1

Abre la barra de pan por la mitad, sin llegar a separarla del todo si prefieres un bocadillo más compacto.

Paso 2

Unta una de las mitades con una capa generosa de mantequilla bien fría y la otra con la mostaza de Dijon.

Paso 3

Coloca los pepinillos en vinagre cortados en rodajas sobre la parte del pan con mantequilla.

Paso 4

Reparte las tres lonchas de jamón cocido sobre la mostaza procurando que cubran toda la superficie.

Paso 5

Cierra el bocadillo, presiona ligeramente con las manos para que los ingredientes se integren y sírvelo inmediatamente.

Por qué funciona una combinación tan sencilla

Aunque a simple vista puede parecer un bocadillo de lo más básico, cada ingrediente tiene una función muy concreta. La mantequilla aporta untuosidad y hace que el pan resulte mucho más jugoso, mientras que la mostaza de Dijon añade ese toque intenso y ligeramente picante que rompe la suavidad del jamón cocido.

Los pepinillos ponen el contrapunto con su acidez y su textura crujiente, equilibrando la grasa de la mantequilla y refrescando cada bocado. Todo ello sobre un buen pan, preferiblemente con una corteza crujiente, que aporta el contraste necesario.

El resultado es un bocadillo con apenas cinco ingredientes, pero con un equilibrio de sabores que demuestra que, muchas veces, no hace falta recurrir a elaboraciones complicadas para preparar una merienda o una cena realmente apetecible.