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Nerea, albañila, sobre la falta de trabajadoras en la obra: "Si soy lenta no es porque sea mujer, sino porque soy principiante"

Aunque la construcción necesita incorporar nueva mano de obra, los estereotipos continúan actuando como una barrera de entrada.

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La construcción atraviesa uno de sus momentos de mayor actividad de los últimos años. Según el Observatorio Industrial de la Construcción, el sector cerró 2025 con más de 1,5 millones de trabajadores en España, una cifra que no se registraba desde hace quince años.

Sin embargo, este crecimiento sigue chocando con un importante problema: la falta de relevo generacional y la escasa presencia femenina en las obras. Aunque cada vez son más las mujeres que se interesan por profesiones tradicionalmente masculinizadas, la obra continúa siendo uno de los sectores con menor representación femenina.

Las últimas cifras muestran que las mujeres suponen el 11,5% del total de personas afiliadas a la construcción, es decir, alrededor de 166.800 trabajadoras frente a más de 1,2 millones de hombres. Además, muchas de ellas desempeñan funciones administrativas o técnicas, mientras que la presencia femenina a pie de obra sigue siendo muy reducida.

A pesar de este avance, quienes deciden abrirse camino en la construcción todavía deben demostrar continuamente su valía y enfrentarse a prejuicios relacionados con la fuerza física o la productividad. Precisamente sobre esta realidad reflexionó Nerea, una joven española de 27 años que trabajó como albañila en Australia.

Los prejuicios en la construcción

Nerea terminó sus estudios de Medicina con una idea clara: quería salir de España, conocer otras culturas y vivir experiencias alejadas de su zona de confort antes de iniciar una carrera sanitaria.

Fue así como puso rumbo a Australia, un país en el que ha desempeñado empleos muy distintos, desde trabajar en la hostelería hasta incorporarse a una obra como albañila.

Sin embargo, acceder a este último puesto no resultó sencillo. La joven explica en uno de los vídeos publicados en su canal de YouTube que, durante el proceso de búsqueda de empleo, se encontró repetidamente con la misma situación.

"Cuando saben que soy una mujer, la conversación se corta y ya no puedo avanzar para conseguir ese trabajo", relata.

Su testimonio pone sobre la mesa una realidad que numerosas profesionales del sector llevan años denunciando. Aunque la construcción necesita incorporar nueva mano de obra y busca atraer a jóvenes y mujeres para garantizar el relevo generacional, los estereotipos continúan actuando como una barrera de entrada.

@nereaexplora

Hola a todos, soy Nerea, nereaexplora, la albañila, la jackhammer o la hada obrera. Ante el desacertado vídeo de Ramsey Ferrero, que me utiliza como instrumento para alimentar un discurso con el que yo no estoy de acuerdo, he pensado que sería buena idea aclarar algunos puntos con los que no estoy de acuerdo. Estos son los puntos a los que contesto. Lo he subido a YouTube porque es muy largo, si os apetece verlo entero lo tenéis aquí: https://youtu.be/DNSGMcTWQcU?si=_OQyAfnn2czJ-rM7 Os mando un abrazo australiano 🫂

♬ sonido original - Nerea

Nerea considera que muchos responsables de contratación y encargados de obra deberían cambiar su mirada hacia quienes empiezan en el oficio.

"Si soy lenta o cometo errores no es porque sea mujer, sino porque soy nueva y principiante", afirma. Para ella, el aprendizaje requiere tiempo, práctica y paciencia, exactamente igual que ocurre en cualquier otra profesión.

La joven insiste en que el género no determina la capacidad para desempeñar un trabajo manual. A su juicio, la motivación y las ganas de aprender son factores mucho más importantes que el sexo de la persona.

"Si alguien tiene ilusión y ganas de hacer algo, lo hará y con el tiempo conseguirá hacerlo bien, sin importar si es hombre o mujer", sostiene.

Sus palabras reflejan también un cambio generacional. Cada vez son más las mujeres que deciden formarse en oficios tradicionalmente masculinos y que reivindican el derecho a desarrollar su carrera profesional sin prejuicios.

No obstante, expertos del sector recuerdan que todavía queda camino por recorrer para normalizar plenamente la presencia femenina en la obra, especialmente en los trabajos de ejecución y producción.

De la Medicina al ladrillo australiano

Aunque actualmente trabaja en el campo y dejó atrás la obra, Nerea tiene claro que su futuro profesional seguirá ligado a la sanidad.

Su intención es regresar a España para preparar el MIR y ejercer como médica. Sin embargo, antes de dar ese paso ha preferido aprovechar esta etapa para viajar, ahorrar dinero y adquirir experiencias vitales diferentes.

Australia le ha permitido precisamente eso. Según explica en sus redes sociales, los salarios en el país oceánico son notablemente superiores a los españoles.

En su caso, asegura percibir alrededor de 32 euros brutos por hora trabajando en la obra, aunque señala que algunos profesionales especializados pueden llegar a cobrar hasta 50 euros la hora.

La elección de un oficio manual tampoco fue casual. Nerea ha contado que su abuelo era carpintero y que desde pequeña sintió curiosidad por profesiones vinculadas al trabajo artesanal.

Lejos de ocultar las dificultades, la joven comparte en sus perfiles sociales tanto los momentos más duros como las anécdotas cotidianas de su experiencia laboral.

Miles de seguidores siguen sus publicaciones, en las que combina humor, divulgación y consejos prácticos sobre los trámites necesarios para vivir y trabajar en Australia.