Begoña Pérez, experta en orden y limpieza.

Begoña Pérez, experta en orden y limpieza. Esteban Palazuelos

Estilo de vida

¿Cuñas de esparto sucias? Nada de lavadora, 'La Ordenatriz' muestra cómo limpiarlas sin estropearlas

El material es delicado y no se debe mojar en exceso. En la 'Fórmula Mágica' de la experta y en el bicarbonato está la solución.

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Ha llegado el buen tiempo, las fiestas populares —como San Isidro en Madrid o El Rocío que se celebra a finales de mayo— y el calzado estrella de la temporada. Nos referimos a las alpargatas, que se erigen en la pieza perfecta para coronar cualquier look, ya sea de calle o como parte de vestidos tradicionales.

Las chulapas las han llevado con sus vestidos chiné, las flamencas también en la pasada Feria de Abril y aún tienen un largo recorrido en los próximos meses para estilismos de todo tipo. ¡Hasta la reina Letizia las adora y las usa en el cumplimiento de su agenda oficial! Son la mezcla perfecta entre artesanía y tendencia.

Pero también tienen sus inconvenientes: el mantenimiento. Las alpargatas suelen combinar tela con esparto o yute. Estas fibras vegetales trenzadas dan forma a la suela y la cuña, pero tienen un problema: son altamente absorbentes y enemigas declaradas del exceso de agua.

Las cuñas son el calzado estrella del verano.

Las cuñas son el calzado estrella del verano. iStock

Entonces, ¿cómo podemos limpiarlas cuando se manchan de barro y polvo? Esta es la pregunta que le hacen esta semana en el consultorio de La Ordenatriz. Meterlas en la lavadora es lo último que debes hacer, tampoco sumergirlas en un barreño: las estropearás seguro.

El método de Begoña Pérez resulta tan eficaz como sencillo. Lo primero es frotar el calzado en seco con un cepillo limpio para desprender la suciedad. Tanto en la parte textil como en la cuña, sin ejercer demasiada fuerza para no despeluchar el esparto.

Ojo, las cerdas no deben ser demasiado fuertes. A continuación, la experta recurre a uno de sus productos estrella, la llamada 'Fórmula Mágica', que se elabora con medio litro de agua caliente, dos cucharaditas de jabón en escamas y 50-60 ml de amoniaco, y que tiene múltiples usos en el hogar. Se rocía el zapato con esta solución y se cepilla para ir eliminando la suciedad.

Cuando haya concluido este proceso, coloca las alpargatas en una cubeta y cúbrelas con bicarbonato, primero por un lado y después por el otro. "Si las pones al sol, mejor que mejor", dice 'La Ordenatriz'. ¿Para qué? Es así como las vamos a secar, dejando actuar durante un tiempo.

Como hemos dicho, estas fibras son muy porosas y absorben fácilmente el líquido. El bicarbonato de sodio actúa como una esponja química: atrae y absorbe la humedad hacia el exterior, evitando que el agua se quede estancada en la suela. Así se evita que el esparto se pudra y también se elimina el olor.

Una vez secas, se cepillan los restos que hayan quedado de este polvo blanco y estarían listas... o casi. Si las alpargatas son negras, tanto la tela como la cuña, puede ser que esta se haya decolorado un poco tras el proceso de limpieza.

Calma, no es ningún drama. Lo solucionaremos devolviéndoles el tono con un tinte especial para zapatos.

Ayúdate del pincel para pintarlas poco a poco, deja que el pigmento se fije y ya las tienes como nuevas para volver a usar.