Samantha Vallejo-Nágera en una imagen de archivo.

Samantha Vallejo-Nágera en una imagen de archivo. Europa Press

Estilo de vida

Samantha Vallejo-Nágera (56), chef: "Tengo ayuda en casa porque en mis horas libres no quiero poner lavadoras; quiero ocuparme de mis hijos"

La exjurado de MasterChef explica cómo ha organizado su vida profesional para poder dedicar sus horas libres a la presencia activa en la vida de sus hijos.

Más información: Samantha Vallejo-Nágera y su hija, juntas por el Día de la Madre: “Cloe es una versión mejorada de mí, estudiosa y muy camaleónica”

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Hablar de Samantha Vallejo-Nágera es hablar de una de las figuras más reconocibles de la gastronomía y la televisión en España, pero también de una mujer que ha construido su identidad pública sobre algo mucho más profundo que el éxito profesional: la familia.

Madrileña, empresaria, cocinera y rostro imprescindible durante más de una década en MasterChef España, su historia no se entiende sin esa energía vital que la ha llevado a levantar un imperio gastronómico sin renunciar a su papel de madre, una faceta que, como ella misma reconoce en una reciente entrevista para Magas, ha marcado todas sus decisiones.

Desde sus comienzos, Samantha ha defendido una manera de trabajar basada en la constancia y la evolución. Aquella joven que empezó "con su caja de sartenes, cuchillos y tabla de madera" cocinando en casas particulares ha terminado dirigiendo una empresa consolidada con decenas de empleados, un catering de referencia y proyectos que abarcan desde restaurantes hasta eventos de gran escala.

Ese crecimiento no ha sido fruto de la inmediatez ni de golpes de suerte, sino de una filosofía clara: disfrutar del proceso y construir a largo plazo. En un momento en el que el éxito rápido parece dominar, ella reivindica —y enseña— el valor de sembrar durante años para poder recoger después.

Sin embargo, esa narrativa de éxito profesional adquiere una dimensión completamente distinta cuando se observa a través del prisma de la maternidad. La entrevista que concede junto a su hija Cloe revela una Samantha mucho más íntima, emocional y consciente entre su carrera y su vida personal.

"Siempre he querido ser madre. Toda la vida", afirma. Hoy, esas palabras se hacen realidad a gran escala: Vallejo-Nágera ha construido una familia numerosa en la que cada uno de sus hijos ocupa un lugar muy definido, pero igualmente esencial.

Tiene cuatro: Cloe, la mayor, que ya ha iniciado su propio camino profesional en el mundo de la gestión y los eventos; Pedro, discreto pero también vinculado al negocio familiar; Patrick, a quien todos conocen como Roscón, el más mediático y carismático; y Diego, el pequeño del clan.

Samantha y Cloe en una entrevista para Magas.

Samantha y Cloe en una entrevista para Magas.

Más allá de sus diferencias, hay un hilo conductor que los une: todos han crecido en un entorno donde el trabajo, la responsabilidad y el sentido de equipo forman parte del día a día.

En el caso de la mayor, Cloe, de 23 años, es quien acompaña a su madre en esta primera entrevista conjunta, un encuentro que deja ver no solo la complicidad entre ambas, sino también el relevo —aún lejano para su madre— de una forma de entender la vida y el trabajo.

Formada en la prestigiosa escuela hotelera de Lausana, orienta su carrera hacia la gestión y los eventos, lejos de los fogones, pero cerca del universo empresarial que ha construido Samantha Vallejo-Nágera. Su perfil, más analítico y estructurado, complementa el carácter más intuitivo de su madre.

Ambas recuerdan cómo fueron los inicios, tanto para la pequeña Cloe como para la Samantha que estaba empezando. Madrugones, días largos e idas y venidas marcadas por el ritmo de MasterChef y aún así, la futura chef insiste en algo que repite sin dudar: su madre siempre ha estado presente.

No tanto desde la rutina constante, sino desde una forma de implicación muy concreta, basada en los momentos que realmente importan. Los desayunos preparados cuando el calendario lo permitía, las conversaciones sin prisas, la sensación de estar acompañados incluso en medio de agendas imposibles.

"Cuando estaba en MasterChef salía de casa a las 07:15 horas y aún nadie se había levantado. Pero los días que no grababa, era un planazo levantarme y preparar el desayuno para todos", recuerda.

Esa forma de estar tiene mucho que ver con cómo Vallejo-Nágera ha decidido organizar su vida. Lejos de intentar abarcarlo todo, ha optado por delegar aquello que no considera esencial para poder centrarse en su familia.

"Al final, son momentos de calidad para tus hijos. Yo me organizo y tengo a alguien que me ayuda en casa porque en mis horas libres no quiero estar fustigándome y poniendo lavadoras. Lo que hago es ocuparme de ellos", declara con firmeza.

Tras su salida de MasterChef, esa organización ha encontrado un nuevo ritmo. Después de trece años vinculada al formato, se abre una etapa distinta en la que mantiene su actividad profesional, pero con una mayor flexibilidad.

Continúa al frente de sus negocios, participa en eventos y prepara nuevos proyectos, mientras gana algo que durante mucho tiempo fue escaso: margen para lo personal.

Ese cambio se percibe también en su manera de disfrutar. Los planes con Cloe, las comidas compartidas, las rutas improvisadas por Madrid o el interés por disciplinas como la moda o el arte dibujan una vida mucho más pausada, menos marcada por la urgencia.