Mujer con el traje típico andaluz junto a caballos en el ferial.

Mujer con el traje típico andaluz junto a caballos en el ferial.

Estilo de vida

Parece la feria de Sevilla pero es más antigua: se celebra en primavera en una ciudad Patrimonio de la Humanidad

Año tras año esta celebración sigue demostrando por qué esta ciudad ocupa un lugar especial en el mapa, no solo festivo, de toda España.

Más información: La ciudad del siglo IX con más Bienes de Interés Cultural: elegida la mejor de España para recorrer a pie

Publicada
Actualizada

Ni la Feria de Sevilla ni la de Jerez, en Andalucía todavía hay celebraciones que conservan un aire más íntimo, histórico y profundamente ligado a la identidad local.

Entre ellas, Granada destaca con una de las ferias más antiguas y singulares de España, una cita que cada año transforma la ciudad en un escenario de música, tradición y convivencia.

Aunque no siempre ocupa los titulares internacionales que sí logran otras ferias andaluzas, la Feria del Corpus Christi de Granada tiene un magnetismo propio.

Quien la visita por primera vez suele coincidir en que no tiene nada que envidiar a las grandes fiestas del sur, pero sí conserva una personalidad diferente, más ligada a su historia y al ritmo de la ciudad.

Una feria con historia

La Feria de Granada no se entiende sin su contexto. No es solo un recinto ferial, sino una celebración que se extiende entre calles, plazas y el centro histórico de la ciudad.

Durante una semana, generalmente la primera de junio, 60 días después del Domingo de Resurrección, la ciudad cambia de ritmo y se llena de casetas, música, trajes de flamenca y coches de caballos que recorren sus avenidas.

El ambiente combina lo festivo con lo cotidiano. Por la mañana, Granada mantiene su vida habitual; por la tarde y la noche, el recinto ferial y el centro se transforman en un punto de encuentro donde vecinos y visitantes comparten comida, baile y tradición.

Las casetas, decoradas con referencias a la historia andaluza, se convierten en el corazón social de la feria. En ellas se sirven platos típicos, bebidas frescas y se escucha flamenco en directo, creando una atmósfera que mezcla celebración y cultura popular.

Coche de caballos paseando por el ferial.

Coche de caballos paseando por el ferial. iStock

Para muchos granadinos, esta semana es una de las más esperadas del año. No solo por la fiesta, sino por el reencuentro con costumbres que forman parte de la identidad de la ciudad.

Desde 1492

El origen de la Feria del Corpus Christi se remonta a finales del siglo XV. Tras la conquista de Granada en 1492, los Reyes Católicos impulsaron la celebración como símbolo del nuevo orden político y religioso en la ciudad.

La festividad se vinculó desde el principio al Corpus Christi, una de las celebraciones más importantes del calendario católico, dedicada a la Eucaristía. Con ello se buscaba consolidar la presencia cristiana en un territorio que acababa de dejar atrás el reino nazarí.

Sin embargo, el momento histórico no era sencillo. En la ciudad convivían aún poblaciones de distintas culturas y religiones, lo que dio a la celebración un carácter complejo, entre lo religioso y lo social. No era solo una fiesta, sino también una manifestación pública de poder y fe.

Con el paso del tiempo, la dimensión religiosa se mantuvo, pero la feria fue incorporando elementos populares hasta convertirse en lo que es hoy: una celebración abierta, diversa y profundamente arraigada en la ciudad.

Tradición y cultura

Uno de los elementos más característicos de la Feria de Granada es su mezcla de tradición religiosa y ambiente popular. El calendario de la semana combina procesiones solemnes con actos festivos que sorprenden a quienes la descubren por primera vez.

Entre ellos destaca "La Tarasca", una figura que desfila por las calles de la ciudad mostrando, según la tradición, la moda que se llevará la próxima temporada. Este desfile, envuelto en misterio hasta el último momento, genera cada año gran expectación entre los vecinos.

Procesión del Corpus Christi, Granada.

Procesión del Corpus Christi, Granada. E.E.

También es especialmente llamativa la procesión del Corpus Christi, en la que la ciudad se vuelca por completo. La custodia procesional, vinculada históricamente a un regalo de la reina Isabel la Católica, recorre el centro entre flores, incienso y acompañamiento musical.

A esta solemnidad se suma la parte más lúdica, con la procesión de gigantes y cabezudos, donde aparecen representados personajes históricos como los Reyes Católicos. Es uno de los momentos más esperados por las familias y los más pequeños.

Durante toda la semana, el recinto ferial y el centro de Granada se llenan de vida. Coches de caballos, trajes tradicionales y música convierten la ciudad en un escenario en el que la historia y la fiesta conviven sin esfuerzo.