Mujeres pensionistas en un banco del parque

Mujeres pensionistas en un banco del parque

Estilo de vida

Suecia da una lección a España con el sistema de pensiones: menos impuestos y un mayor ahorro individual

Los expertos coinciden en que aumentar las cotizaciones y los impuestos incrementa la deuda pública y no resolverá un problema estructural.

Más información: Es oficial: los trabajadores que fumen en horario laboral deberán recuperar ese tiempo al terminar la jornada

Publicada

El debate sobre el futuro de las pensiones continúa candente en España. Un nuevo informe advierte de que el sistema actual de la Seguridad Social no es sostenible a largo plazo y plantea la necesidad de una reforma más profunda.

El estudio, impulsado por el economista Daniel Lacalle, sostiene que el modelo basado casi exclusivamente en cotizaciones ya no puede soportar el aumento del gasto.

En su lugar, propone mirar hacia Suecia, donde el sistema combina pensión pública, ahorro individual y mecanismos automáticos de ajuste.

La advertencia llega en un momento en el que el número de jubilados sigue creciendo, mientras la base de cotizantes no aumenta al mismo ritmo.

Un sistema tensionado

España lleva más de una década intentando apuntalar su sistema de pensiones con reformas progresivas. Entre ellas, el retraso de la edad de jubilación o la introducción del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI).

Sin embargo, el informe señala que estas medidas no atacan el problema de fondo. El sistema actual funciona bajo un esquema de reparto: las cotizaciones de los trabajadores activos financian las pensiones de los jubilados.

Este modelo depende de un equilibrio delicado. Necesita suficientes trabajadores, salarios estables y una demografía favorable. Pero esa ecuación está cambiando.

Cada vez hay más pensionistas, la esperanza de vida es mayor y la natalidad se mantiene en niveles bajos. El resultado es una presión creciente sobre las cuentas públicas.

El estudio advierte de que la Seguridad Social depende cada vez más de transferencias del Estado y de deuda para cubrir el desfase entre ingresos y gastos. Es decir, el sistema sigue funcionando, pero se necesita ese apoyo constante para cuadrar números.

El modelo sueco

Frente a este escenario, el informe propone analizar el modelo de Suecia, considerado uno de los más equilibrados de Europa.

Este sistema no elimina la pensión pública, pero introduce una estructura más diversificada. Se apoya en tres pilares fundamentales.

  • El primero es una pensión pública vinculada a lo cotizado durante la vida laboral, lo que refuerza la relación entre aportaciones y prestaciones.
  • El segundo es una cuenta de ahorro individual. Una parte de las cotizaciones se destina a fondos que se invierten y generan rentabilidad con el tiempo.
  • El tercero es una pensión mínima garantizada para quienes no alcanzan un nivel suficiente, asegurando así una red de protección básica.

Según el informe, esta combinación permite repartir mejor los riesgos. No todo depende de la evolución demográfica o del mercado laboral, como ocurre en el modelo español.

Además, introduce mecanismos automáticos de ajuste. Si la economía empeora o aumenta la esperanza de vida, el sistema se adapta sin necesidad de decisiones políticas constantes.

Saber cuánto cobrarás

Uno de los elementos más llamativos del sistema sueco es el conocido como "sobre naranja". Cada año, los trabajadores reciben un informe detallado sobre su futura pensión.

En este documento se incluye cuánto han acumulado, qué pensión pueden esperar y cómo cambiaría si retrasan o adelantan su jubilación.

Este sistema aporta transparencia y permite a los ciudadanos planificar su futuro con mayor claridad.

El informe critica que en España muchos trabajadores desconocen cuánto han cotizado realmente o qué pensión recibirán. La propuesta es introducir herramientas similares que acerquen el sistema al ciudadano.

¿Reforma inevitable?

El documento concluye que seguir aumentando cotizaciones, impuestos o deuda no resolverá el problema estructural. A su juicio, es necesario un cambio de modelo.

La propuesta pasa por una transición gradual hacia un sistema mixto. Mantener una pensión pública básica, pero complementarla con cuentas individuales y mayor vinculación entre lo aportado y lo recibido.

Este enfoque, sostienen los expertos, permitiría aliviar la presión sobre las cuentas públicas y hacer el sistema más sostenible en el tiempo.

El debate, sin embargo, no es sencillo. Reformar las pensiones implica decisiones políticas complejas y un amplio consenso social. Mientras tanto, la pregunta sigue siendo cómo garantizar las pensiones del futuro sin poner en riesgo la estabilidad económica del presente.