Imagen de ilustración de unos periquitos en pareja.

Imagen de ilustración de unos periquitos en pareja.

Estilo de vida

Suiza da una lección a España: exige que los animales sociales como los periquitos vivan en pareja para evitar la depresión

Con esta ley, el país helvético trata de evitar el sufrimiento evidente y prevenir el deterioro psicológico que provoca el aislamiento prolongado.

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Suiza lleva años situándose en la vanguardia del bienestar animal con una legislación que no solo regula el trato físico, sino también el equilibrio emocional de las mascotas. En otras palabras, el país helvético lucha por acabar con el maltrato, pero también, con que los animales vivan plenamente.

Un ejemplo claro está en su medida contra la soledad de los animales sociales. Mientras en muchos países tener un solo pájaro en una jaula sigue siendo algo cotidiano, la legislación suiza rompe con esa costumbre al reconocer que animales como los periquitos necesitan interacción constante para desarrollarse de forma saludable. 

Este enfoque abre inevitablemente una comparación con otros modelos legales, como el de España, donde el bienestar animal ha ganado peso en los últimos años pero aún presenta diferencias importantes. La cuestión de fondo no es solo cómo cuidamos a los animales, sino hasta qué punto entendemos sus necesidades reales más allá de lo básico.

Una legislación reveladora

La normativa suiza, en vigor desde 2008, establece que determinadas especies no pueden mantenerse en solitario bajo ninguna circunstancia. Periquitos, loros, cobayas, chinchillas o incluso peces de colores forman parte de esta lista, ya que se consideran animales inherentemente sociales.

La ley parte de una premisa clara: privarles de compañía no es una simple elección del propietario, sino una forma de comprometer su bienestar.

Este planteamiento se apoya en estudios etológicos que han demostrado que muchas de estas especies desarrollan conductas anómalas cuando viven aisladas.

Cambios en el comportamiento, apatía, agresividad o pérdida de apetito son algunas de las consecuencias más frecuentes. Lo que en humanos identificaríamos como depresión o ansiedad, en animales se traduce en un deterioro progresivo de su calidad de vida.

A partir de ahí, Suiza introduce un concepto poco habitual en otros países, que es la dignidad del animal. No se limita a evitar el sufrimiento físico, sino que reconoce que los animales tienen necesidades emocionales que deben respetarse.

Uno de los aspectos más curiosos que ha surgido a raíz de esta normativa es la aparición de servicios especializados para "alquilar" compañeros animales. Esto ocurre, por ejemplo, con los conejillos de indias.

Imagen de ilustración de unos conejillos de indias.

Imagen de ilustración de unos conejillos de indias.

Si uno de los miembros de una pareja muere, el propietario puede recurrir a este servicio para evitar que el animal restante quede solo, sin necesidad de adquirir otro de forma permanente. Es una solución práctica que refleja hasta qué punto la ley se toma en serio el bienestar emocional.

Además, la regulación no se limita a unas pocas especies exóticas o minoritarias. Incluye aves comunes como canarios o agapornis, roedores como los degús y aves de corral como las codornices japonesas.

En todos los casos, el criterio es el mismo: si en la naturaleza viven en grupo, el entorno doméstico debe respetar esa condición.

Al comparar este modelo con el de España, la diferencia principal radica en el grado de concreción. La legislación española de bienestar animal ha avanzado al reconocer la sensibilidad de los animales y establecer obligaciones generales de cuidado, pero no entra con el mismo nivel de detalle en las necesidades sociales específicas de cada especie. 

En España, por ejemplo, no existe una prohibición general de tener un periquito solo, aunque sí se insiste en garantizar su bienestar. El modelo suizo apuesta por una regulación más estricta, basada en evidencia científica y en una versión ética más amplia.