Teresa Fernández Casado.

Teresa Fernández Casado.

Estilo de vida

Teresa es la mujer más longeva de toda España, tiene 112 años y un hijo de 93: "En todas las comidas toma una copa de vino"

Teresa no solo lidera el ranking nacional, sino que se sitúa entre las diez personas más longevas de Europa y en el puesto número 50 del mundo.

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La alta esperanza de vida es uno de los aspectos por los que los españoles suelen presumir respecto al resto de países del mundo. En el año 2025 los hombres nacidos en España tenían la esperanza de vivir 81,38 años y las mujeres, 86,53, tal y como recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Estos magníficos datos han motivado a muchos científicos del planeta a encontrar nuestro santo grial, aquello que hace que los españoles vivan más. Para ello, no solo han investigado nuestra alimentación y estilo de vida, sino que han puesto el foco en la vida de aquellas mujeres que han superado con creces la barrera de los 100 años.

Una de ellas es Teresa Fernández Casado, la centenaria que ha sido reconocida como la persona viva más longeva de España tras la validación oficial de su edad por parte de la organización internacional LongeviQuest. Con 112 años y 117 días, según consta en su documento nacional de identidad, la única medicación que toma es una pastilla para el colesterol.

La longevidad de Teresa

En Zambroncinos del Páramo, una localidad española perteneciente al municipio de Zotes del Páramo, en la provincia de León, vive Teresa Fernández Casado, la mujer que hoy simboliza la longevidad en España. Su historia, validada recientemente por la entidad internacional LongeviQuest, la sitúa como la persona viva más longeva del país.

A sus 112 años, Teresa continúa en la misma casa en la que nació el 29 de julio de 1913, un hogar que ha visto pasar guerras, cambios sociales, emigraciones, avances tecnológicos y, sobre todo, generaciones de su propia familia: la leonesa tuvo siete hijos, seis de ellos están vivos, y dos tienen 92 y 93 años.

De hecho, su hijo Ángel, con 93 años, también tiene su propio récord: es el español de mayor edad que aún tiene a su madre. Además, Teresa tiene once nietos, nueve biznietos y dos tataranietos.

El reconocimiento oficial le llegó con una carta enviada directamente a sus hijos, en la que la organización comunicaba la verificación de su edad y el carácter retroactivo del título, efectivo desde el 11 de noviembre, día en que falleció Angelina Torres Vallbona, quien hasta entonces compartía con ella la cota más alta de longevidad en España.

Con este aval, Teresa no solo lidera el ranking nacional, sino que se sitúa entre las diez personas más longevas de Europa y en el puesto número cincuenta del mundo, según los registros que actualiza LongeviQuest.

Sus hijos describen a Teresa como una mujer de pueblo, muy querida por todos los vecinos. Su hija Manuela recuerda cómo durante décadas su madre ha sido una especie de archivo viviente para Zambroncinos, la persona a la que todos acudían cuando necesitaban confirmar una fecha o algún detalle extraviado en la memoria colectiva.

Teresa Fernández Casado con su hija.

Teresa Fernández Casado con su hija. EFE

El paso del tiempo ha sido generoso con ella en lo físico. Aseguran sus hijos que se encuentra bien, que come con apetito y duerme "estupendamente". Le gusta el vino, un pequeño ritual que no ha querido abandonar y que forma parte de su vida cotidiana: una copa en las comidas y, en los días especiales, un brindis con un chupito de hierbas rodeada de su familia.

Esa costumbre, repetida con naturalidad, ha acabado convirtiéndose en uno de los detalles más comentados de su longevidad. Teresa apenas toma medicación y, de hecho, cuando hace dos años ingresó en el hospital, los médicos no pudieron localizar un historial clínico porque "no lo encontraron".

El vino y la longevidad

No es la primera vez que se asocia el vino con la longevidad, y que una persona centenaria lo toma con frecuencia. De hecho, esta costumbre es algo que ya descubrió el periodista Dan Buettner.

Buettner investigó y viajó a las zonas "azules", aquellas que tienen más centenarios del mundo, afirmando que beber entre una y dos copas de vino tinto al día puede tener efectos sorprendentes en la longevidad.

En muchos de estos lugares, es habitual el consumo diario de vino tinto. Según Buettner, el vino tinto, al ser una bebida rica en polifenoles, actúa como un potente antioxidante que ayuda a eliminar los radicales libres del cuerpo, reduciendo el riesgo de enfermedades crónicas.

Si bien el vino tinto es ligeramente más saludable que el blanco, el vino de color más claro generalmente tiene menos calorías, y cuando se consume con moderación, puede tener beneficios para el corazón.

El vino tinto es conocido por su alto contenido de resveratrol, un compuesto que tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Este compuesto ha sido vinculado a una serie de beneficios para la salud, como la reducción de la inflamación, la protección cardiovascular y la mejora de la salud cerebral.

Según diversos estudios, el consumo moderado de vino tinto puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, uno de los principales factores de mortalidad en todo el mundo. En particular, el vino tinto aumenta el colesterol HDL (el colesterol "bueno") y disminuye el LDL (colesterol "malo"), lo que favorece la circulación sanguínea y protege los vasos sanguíneos.

Además, se ha demostrado que el resveratrol ayuda a prevenir la formación de coágulos sanguíneos y mejora la flexibilidad de los vasos sanguíneos, lo que a su vez puede reducir el riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.

Sin embargo, esto no quiere decir que beber una copa de vino —y mucho menos en exceso— te ayudará a vivir más años. Es crucial moderar el consumo, ya que el alcohol es perjudicial y no existe una cantidad completamente segura.

La recomendación general para un consumo moderado es hasta una copa al día para mujeres y dos para hombres, pero las personas con predisposición genética, enfermedades hepáticas o ciertos tipos de cáncer deben evitarlo por completo.