Marta, limpiadora (@martasocorro_).
Marta, limpiadora: "Toda la vida estudiando para acabar limpiando un baño, no siempre hay que amar lo que haces"
A pesar de las duras condiciones, esta limpiadora asegura que su trabajo le ha permitido ganar libertad y los ahorros necesarios para construir su futuro.
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Cada vez son más los jóvenes que se enfrentan a un escenario laboral complejo incluso con estudios y preparación que, en teoría, deberían abrirles más puertas. Sin embargo, la realidad es bien distinta: los salarios ajustados y las condiciones poco atractivas siguen marcando la mayoría de primeras experiencias profesionales.
Con este contexto, no son pocos los que deciden mirar más allá de las fronteras. Para muchos, marcharse al extranjero se convierte en la alternativa más viable para progresar, ahorrar y aspirar a una mayor estabilidad tanto económica como personal.
Un fenómeno que no deja de crecer en los últimos años. Evidencia de ello, es que el número de españoles que trabajan en Australia ha aumentado de forma notable en los últimos años. De hecho, en julio de 2025 ya había más de 38.000 estudiantes españoles en el país. A ello se suman más de 3.000 jóvenes que cada año consiguen la visa Work and Holiday, atraídos por mejores sueldos y una alta demanda de empleo en sectores como la hostelería, la construcción y los servicios.
Entre quienes han tomado esta decisión se encuentra Marta Socorro, una joven canaria que hizo las maletas rumbo a Australia para buscarse la vida. A través de sus redes sociales, ha querido mostrar lo que ella misma define como "la realidad" de su trabajo limpiando minas, un empleo duro pero que es clave para ayudarle a conseguir un buen colchón de ahorros.
En uno de sus vídeos compartidos en Instagram, Marta pone sobre la mesa una cara menos visible de esta experiencia migratoria, alejada de la imagen idealizada que muchas veces se proyecta sobre trabajar en el extranjero.
Trabaja 14 días y 11 horas diarias
La joven explica con detalle las condiciones de su trabajo, el cual destaca por la gran exigencia física y rutinas de trabajo intensas: "Normalmente, en las minas se trabaja durante 14 días, once horas diarias seguidas y en mi caso, yo estoy limpiando las zonas comunes de las minas en medio del desierto". Una realidad que, como ella misma reconoce, dista mucho de para lo que se formó: "Y no, no es lo que estudié y no, no es el trabajo de mis sueños".
Pese a ello, Marta pone voz a un sentimiento compartido por muchos jóvenes emigrantes. "Hay días que estoy reventada, hay días que me pregunto qué estoy haciendo aquí, toda la vida estudiando para terminar limpiando un baño", admite.
"Pero hay algo que mucha gente no entiende, que muchas veces no se trata de amar lo que haces, se trata de amar lo que te permite construir y amar el proceso", afirma. Para ella, el valor de este trabajo no está en la vocación, sino en las oportunidades que le brinda.
En este sentido, destaca los beneficios económicos y personales que ha encontrado en Australia: "Este trabajo me permite ahorrar, viajar, invertir y no depender de nadie. Y eso, vale más que el ego de decir: 'Estoy trabajando de lo que estudié'".
Idealización de la vida en el extranjero
Además, Marta también responde a las críticas sobre la idealización de la vida en el extranjero. "Muchos dicen que los influencers romantizan Australia y claro que lo romantizamos porque si solo ves la parte dura, te vas la primera semana", explica.
"Yo no romantizo limpiar baños, romantizo la libertad que me está dando, romantizo todo lo que estoy aprendiendo, romantizo los viajes que me estoy pegando, romantizo toda esta experiencia que me está dando Australia, esta experiencia de vida y esta sabiduría que la universidad nunca me dio que no todo lo que hagas hoy tiene que ser lo que hagas para siempre. Pero sí que puede ser lo que te cambie la vida", concluye.