Emma Stone y Ryan Gosling, en 'La La Land'.

Emma Stone y Ryan Gosling, en 'La La Land'. IMDb

Estilo de vida Día Internacional del Beso

Lo que esconde un beso, el test de compatibilidad biológica que desata la dopamina y que reduce el cortisol hasta un 30%

El 13 de abril se celebra el día internacional de un gesto que trasciende fronteras y que habla de mucho más de lo que salta a la vista.

Más información: Apego ansioso, evitativo y seguro: los vínculos de los que todo el mundo habla y que condicionan las relaciones

Publicada
Actualizada

El de Spiderman, colgando del revés, con Mary Jane; el de Titanic, entre Jack y Rose, antes de que una mala logística no los dejase ocupar el mismo tablón de madera; el del vestido desnudo de Carrie y Mr. Big en Sexo en Nueva York; el de la Dama y el Vagabundo; Lo que el viento se llevó, claro; o De aquí a la eternidad, en blanco y negro.

Hoy, 13 de abril, se celebra el Día Internacional del Beso donde todos, no sólo los de película, caben. Pero más interesante que hacer una lista que enumere los mejores del cine, es descubrir qué se esconde tras ellos. Sobre todo, de los que existen en la realidad y no sólo se quedan en la ficción, por muy deseables y estéticos que estos resulten.

Además, este gesto de cariño no se entra a valorar únicamente en el ámbito de la pareja, sino que también salta, por supuesto, al de la familia, la amistad e incluso las mascotas.

"Pienso en el primero que le di a mi pareja. Lo conocí en las fiestas del pueblo y, aunque nunca había creído en el amor a primera vista, cuando nuestras miradas coincidieron sentí algo especial. Sentía que me moría de amor", explica C.M., de 29 años.

En un mundo de más de siete mil millones de personas, no es fácil coincidir, por lo que un detalle como este —condicionado por el contexto, claro— no debería pasar desapercibido, al igual que un buen beso.

"Fue una sensación muy extraña, pero estaba cómoda. Volví a la adolescencia. Cuando empezamos a hablar, yo estaba más tímida de lo normal. Tras un ratito hablando, tiré de valentía y le pregunté si me iba a besar. Y lo hizo. En ese punto creí en el destino por primera vez. Desde entonces no he dejado de hacerlo", relata la joven.

@movieclips THE Upside Down Kiss - Spider-Man (2002) - TM & © #SonyPictures Spider-Man (Tobey Maguire) saves Mary Jane (Kirsten Dunst) from a gang of thugs and receives a romantic reward in the rain. Click the link in bio to watch the full movie. #SpiderMan #TobeyMaguire #KirstenDunst #ValentinesDay #romance ♬ original sound - Movieclips

"Un beso es mucho más que un simple gesto romántico, se trata de una experiencia emocional, psicológica, biológica. Te transforma... Es un cóctel químico que genera intimidad y cercanía. De hecho, el 90% de las personas lo consideran un elemento clave en la construcción de la pareja", relata la psicóloga Lara Ferreiro, autora del libro ¡Ni un capullo más! El método definitivo para quererte y encontrar a tu pareja perfecta.

La experta habla de ello como un filtro de compatibilidad biológica: "Al final, todo esto es un rito de apareamiento. El beso es una especie de predictor del deseo. Dime cómo besas y te diré cómo fluye la erótica y cómo va todo en la cama".

Siguiendo esta línea más visceral, más salvaje, Manuel Martín-Loeches, catedrático de Psicobiología en la Universidad Complutense de Madrid, habla de este gesto como un conductor de la carga evolutiva. "Están encaminados a garantizar la descendencia", explica.

Llámalo química

Lo que C.M. sintió la noche en la que conoció a su chico fue un flechazo, pero, ¿qué se esconde detrás del mismo en lo que a ciencia respecta?

"En esta situación entran en juego los neurotransmisores y se activan los sistemas emocionales del cerebro, como el hipotálamo y la amígdala", detalla el experto en psicobiología. A la par, comenta que sucede lo mismo con una serie de hormonas y otras zonas del organismo.

"Al final, todo hace que aumente el pulso, la respiración y la tensión muscular. Esto es muy significativo para el cuerpo, que da una respuesta muy importante", añade.

Igualmente, explica que se incrementa la sensibilidad del tacto en las regiones somatosensoriales de la corteza cerebral —área que recibe, procesa e interpreta las sensaciones que proviene del organismo—.

Por otro lado, también se refiere a la red por defecto, un conjunto de regiones del mismo órgano que funciona cuando se está en reposo mental. "Parece que al besar sufre un pequeño problema que hace que no se distinga entre el yo y la otra persona. Entonces, creemos ser uno solo", cuenta.

Lara Ferreiro dice que las parejas que se besan con más frecuencia presentan mayores niveles de estabilidad y satisfacción en su relación, "reportan hasta un 40% más en cuanto a estos valores". No obstante, la psicóloga añade que, para asegurar el pico de oxitocina, ha de durar más de 10 segundos.

"Es la hormona del vínculo y del apego, reduce el cortisol —según la profesional se ve disminuido entre un 20 y un 30%— y el estrés", revela.

Martín-Loeches añade que la dopamina es el neurotransmisor más importante para el amor. "Sus circuitos son los responsables de que las drogas adictivas funcionen como tal. Da una sensación de que van a suceder cosas buenas, de ganas de vivir, de que todo va a ir bien... Con un beso aumenta y te hace sentir genial", detalla.

'Frame' de 'De aquí a la eternidad' (Columbia Pictures, 1953).

'Frame' de 'De aquí a la eternidad' (Columbia Pictures, 1953). IMDb

De acuerdo a las palabras del psicobiólogo, la oxitocina incrementa el número de vínculos afectivos, algo que se da también con las madres lactantes y sus hijos o con la pareja en el acto sexual. "Todo conduce a llevar a esa persona a una situación de estabilidad y seguridad para acabar procreando. Es una cuestión de naturaleza", explica.

Recuerdo u olvido

Al igual que en el cine, en la vida real también hay besos memorables. No obstante, pueden alcanzar tal calificativo por la parte buena o mala.

"Si ahora miro atrás, a mis seis años de relación, todos me parecen horribles", comenta M.G., de 23 años, que añade que el mismo gesto mientras estaba con esa persona le parecía maravilloso. "Entiendo que es un proceso", añade.

S.P., de 25 años, está conociendo a un chico y se encuentra preocupada porque su primer beso no fue tal y como esperaba. "No sé, creo que es porque los dos somos bastante tímidos y él estaba muy nervioso, ¿debería preocuparme?", pregunta en la conversación.

"Muchas personas pierden el interés en su posible pareja si esta besa mal, ya que se trata de un ritual de conexión. Es algo que puede afectar muchísimo a la química inicial", explica Lara Ferreiro.

La psicóloga cuenta también que, cuando se da de forma insegura, dubitativa o con el temor al rechazo como telón de fondo, suele atenerse a perfiles con baja autoestima.

Jack y Rose a punto de darse un beso que cambiará el rumbo de sus vidas en 'Titanic' (20th Century Fox, 1997).

Jack y Rose a punto de darse un beso que cambiará el rumbo de sus vidas en 'Titanic' (20th Century Fox, 1997). IMDb

"Para que sea algo memorable en el buen sentido hay que tener en cuenta dos aspectos", explica Martín-Loeches. El primero, cuánto haya costado conseguirlo; y, el segundo, cuánto te guste esa persona.

"La emoción, la intensidad, es lo que explica la memoria. Se da una activación del hipocampo mediada por la amígdala, el cerebro emocional", añade.

En todas sus vertientes

Por supuesto, el gesto de besar no es algo que se asocie sólo a las relaciones sexoafectivas. Aquí aparecen también, por ejemplo, la maternidad y la paternidad.

"Cuando acariciamos más de 10 segundos a un bebé, aumentan muchísimo los niveles de oxitocina. Esto funciona regulando el sistema nervioso. Por lo tanto, la ansiedad infantil se ve calmada, se favorece la autoestima y los niños se sienten seguros y queridos. Es la base del desarrollo emocional saludable", explica Ferreiro.

C.M. no solamente se enamoró de su pareja, sino que también siente un amor incondicional por sus mascotas. De hecho, uno de los gestos de cariño que custodia con el máximo cuidado fue el último beso que le dio a su perrita.

"Viví con ella toda mi niñez y parte de mi adolescencia. Soy hija única y se convirtió en una especie de hermana perruna. Ante todo, Luna, para todo, Luna", relata emocionada.

"Me acompañó durante 13 años. Tuvimos que sacrificarla. En una mesa de metacrilato de veterinario le di un besito, el último, y le dije adiós, 'buen viaje, mi niña, nos vemos en el parque'", detalla.

La joven cuenta que es irónico que un último beso se pueda recordar como algo tan especial. "Con él se fue una versión de mí, una que ya nunca va a volver. Al final, que un momento sea especial lo marca la intensidad. Y yo, tras casi diez de ese beso, todavía me emociono cuando lo traigo a mi memoria".