Sara Tejerina junto a un plato de falsa lasaña de calabacín.
Sara Tejerina, chef: "La lasaña más fácil no se hace con pasta; se prepara con 1 calabacín, jamón cocido y queso"
Una receta rápida, ligera y perfecta para cenar sin complicaciones: así se reinventa la lasaña con menos calorías y sin encender el horno.
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- Total: 20 min
- Comensales: 2
Existen muchos fans de la lasaña, un plato de origen italiano que consiste en finas láminas de pasta superpuestas e intercaladas con ingredientes como salsa boloñesa, bechamel y queso, todo ello gratinado al horno.
Sin embargo, muchas personas prefieren evitar este tipo de elaboración al tratarse de un plato calórico y denso energéticamente y, por lo tanto, prefieren optar por alternativas más saludables como las que nos propone la chef y nutricionista Sara Tejerina.
La experta en recetas saludables ha compartido un vídeo en su cuenta de Instagram (@nutricionsaratejerina) en el que comparte una receta sana que puede solucionar cualquier comida o cena. "La lasaña más fácil no se hace con pasta; se prepara con 1 calabacín, jamón cocido y queso", explica Sara.
La nutricionista hace hincapié en que se trata de una receta rápida, sencilla y perfecta para comer bien sin complicaciones, siendo una solución ideal para todos esos días en los que no se tiene tiempo suficiente para invertirlo entre fogones.
Ingredientes de la falsa lasaña de calabacín
- Calabacín laminado
- Jamón cocido (con alto porcentaje de carne)
- Queso que funda bien
Paso 1
Preparar el calabacín. Coloca las láminas de calabacín entre papel absorbente e introdúcelas en el microondas durante 2 minutos para que pierdan agua.
Paso 2
Montar la base. Coloca una capa de láminas de calabacín en el fondo.
Paso 3
Montar la base. Coloca una capa de láminas de calabacín en el fondo.
Paso 4
Añadir el relleno. Incorpora una capa de jamón cocido y otra de queso. Repetir las capas.
Paso 5
Repetir las capas. Repite el proceso alternando calabacín, jamón y queso hasta terminar los ingredientes.
Paso 6
Finalizar la lasaña. Termina con una capa de calabacín o de queso, según prefieras.
Paso 7
Cocinar. Introduce la lasaña en la freidora de aire durante unos 15 minutos, hasta que el queso esté fundido y dorado.
Los beneficios del calabacín
El calabacín destaca, como todas las hortalizas, por tener un gran contenido en agua, pero también en hidratos de carbono y fibra. Su aporte de fibra es moderado en comparación con otras verduras y de tipo soluble, y también es rica en vitaminas antioxidantes como vitamina C y en vitaminas del grupo B, así como en minerales como potasio, fósforo y magnesio.
Por su interesante composición nutricional, el calabacín tiene una serie de beneficios para la salud:
- Reducción y control de peso: gracias a su bajo contenido calórico, se trata de un alimento ideal en dietas hipocalóricas, así como en aquellas que están pensadas para el control de peso. Además, gracias a su alto contenido en agua, es un alimento altamente hidratante.
- Mejora la digestión: el calabacín es rico en fibra soluble (mucílagos), lo que ayuda a suavizar el aparato digestivo y a desinflamar la mucosa digestiva e intestinal, por lo que es altamente recomendable su consumo, especialmente para personas que padecen problemas de gastritis.
- Diurético: rico en agua y potasio, además de pobre en sodio, favorece la eliminación de líquidos del organismo. Es beneficioso el consumo de la hortaliza en caso de padecer cálculos renales, hipertensión o problemas de retención de líquidos.
- Ayuda a combatir el estreñimiento: los alimentos ricos en fibra ayudan a favorecer el tránsito intestinal y las enfermedades relacionadas, como hemorroides, hernia de hiato, diverticulitis e incluso algún tipo de cáncer en el intestino grueso.
- Prevención de enfermedades: como sucede con otras verduras y hortalizas, el calabacín es una excelente fuente de antioxidantes, los cuales ayudan a combatir los radicales libres y a proteger el organismo frente a enfermedades cardiovasculares o algunos tipos de cáncer.
Cómo y cuándo consumir calabacín
La falsa lasaña de calabacín con jamón cocido y queso que propone Sara Tejerina es una opción perfecta para disfrutar de esta hortaliza tan versátil y todos sus beneficios para la salud, pero existen otras muchas maneras de consumirla.
Se puede comer crudo o cocinado. En crudo puede agregarse a láminas en ensaladas o preparar un carpaccio, mientras que cocinado admite una elevada cantidad de cocciones. Es el ingrediente principal de distintos platos como purés, cremas y pistos, y se puede hacer cocido, rehogado, salteado, asado, frito o relleno, entre otros.
El calabacín, que se puede utilizar para acompañar a carnes o pescados, o para ser un ingrediente en otros platos como tortillas, se puede comer en cualquier momento del año, aunque su mejor época de consumo y recolección es en primavera y en verano.
Sin embargo, su cultivo y comercialización constante, siendo una planta que crece muy rápido, se puede consumir con regularidad, aunque es julio el mes en el que alcanza una máxima calidad y sabor.
A la hora de comprarlo, como sucede en casi todas las frutas y hortalizas, deben tratar de elegir aquellos ejemplares que sean firmes al tacto, pequeños o medianos, ya que los de gran tamaño tienen un sabor menos dulce, una carne menos tierna y demasiadas pepitas. Igualmente, no debe presentar golpes para que su consumo sea seguro.