Cuando se tomó la foto, Lisa Tanner estaba esperando su hijo número 12.

Cuando se tomó la foto, Lisa Tanner estaba esperando su hijo número 12.

Estilo de vida

Lisa, madre de 12 hijos: "Compramos la carne a granel de un granjero y en comida gastamos 1.500 euros al mes"

Lisa educa en casa a ocho de sus hijos, una práctica relativamente extendida en diferentes países del mundo, como Italia o Estados Unidos.

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La natalidad en España lleva años marcando mínimos históricos. El número de nacimientos se ha reducido de forma sostenida desde la década de 2010 y la tasa de fecundidad se sitúa en torno a 1,2 hijos por mujer, lejos de los 2,1 necesarios para el reemplazo generacional.

Detrás de estas cifras hay múltiples factores. La precariedad laboral, el precio de la vivienda, la dificultad para conciliar y los cambios culturales han llevado a muchas parejas a posponer la decisión de tener hijos o, directamente, a renunciar a la paternidad.

Esta realidad contrasta con la de otros países del mundo. En Estados Unidos, aunque la natalidad también ha descendido en los últimos años, la tasa sigue siendo superior a la española y durante décadas ha sido habitual ver hogares con tres o más hijos, como los Tanner.

Cómo se organiza una familia de 12 hijos

Lisa y Bryan Tanner, residentes en Missouri, son padres de 12 hijos. Se conocieron en la adolescencia y, según cuentan a Daily Mail, desde aquel momento eran conscientes de querer tener una familia numerosa; influida también por las historias de su madre, que creció entre ocho hermanos.

Su hogar está lleno de nombres, edades y personalidades distintas. La mayor, Jayme, tiene 22 años. Le siguen Owen, de 18; Jeffrey, de 15; Ellie, de 14; Sydney, de 12; Simon, de 11; Brynna, de 9; Bryson, de 7; Tyler, de 5; Ezra, de 3; y Sally, de 20 meses. El duodécimo hijo llegó a mediados de febrero.

Debido a la cantidad de personas que viven en la misma casa, la organización es un pilar fundamental. Lisa educa en casa a ocho de sus hijos, una práctica relativamente extendida en Estados Unidos.

La jornada de Lisa empieza a las 6:30 de la mañana, intenta levantarse antes que los niños para adelantar trabajo de redacción freelance, su actividad profesional, que suele concentrar también por la noche, cuando la casa se calma.

Una calma que termina por la mañana, con una rutina muy marcada: desayuno, tareas domésticas y comienzo de las lecciones en casa alrededor de las nueve. Hacen una pausa para comer, retoman algunas actividades académicas y terminan a primera hora de la tarde.

Después llega el tiempo de juego, momentos de tranquilidad y, de nuevo, algunos ratos de trabajo para Lisa. La cena se convierte en uno de los puntos de encuentro familiares, cuando Bryan regresa a casa.

Lisa con 7 de sus hijos.

Lisa con 7 de sus hijos.

Sin embargo, no todo el tiempo Lisa se organiza tan bien y la comida es uno de los aspectos más difíciles. El gasto mensual en alimentación ronda los 1.600 dólares, cerca de 1.500 euros.

No todo se compra en el supermercado: adquieren carne de res a granel a un granjero local, una estrategia para reducir costes en uno de los productos más caros de la cesta.

Además, cada verano elaboran un plan anual de comidas y un calendario de tareas, lo que, según Lisa, le libera carga mental al evitar tener que decidir cada día qué cocinar.

Una vez la comida está organizada y comprada, la preparación suele ser más sencilla, aunque pensada para grandes cantidades.

Lisa procura que el tiempo activo en la cocina no supere los 30 minutos por comida, aunque después entren en juego el horno, la olla de cocción lenta o la olla a presión. La eficiencia es clave cuando hay que alimentar a tantas personas varias veces al día.

Por otro lado, la limpieza también se aborda como un trabajo colectivo: los hijos tienen tareas asignadas y participan en el mantenimiento de la casa.

Antes de la cena suelen hacer una "limpieza rápida" de 15 minutos en la que todos colaboran, y que, según cuenta, puede transformar el estado del hogar en poco tiempo. Esta dinámica busca que el peso no recaiga solo en los padres y, a la vez, enseñar responsabilidad.

La colada es otro de los grandes retos y es que, según Lisa, en su casa se ponen entre cuatro y seis lavadoras diarias. Por ello, la forma más eficaz de organizar esta tarea una vez terminada es doblar y guardar de inmediato la ropa para evitar que se acumule.

Pese al cansancio inevitable, Lisa insiste en que no cambiaría su vida. Reconoce que hay días ajetreados y que a veces necesita una siesta corta de 30 minutos, especialmente durante los embarazos, pero dice que intenta centrarse en lo positivo y recordar por qué eligió este camino.

Disfruta viendo cómo se desarrollan las distintas personalidades de sus hijos y procuran fomentar los talentos e intereses individuales de cada uno.

También valoran las ventajas de ser tantos: pueden organizar partidos de fútbol o voleibol solo con miembros de la familia y pasar tiempo al aire libre sin necesidad de buscar compañía externa.