Sofía, trabajadora, en el canal de YouTube de Historias de Migrantes.

Sofía, trabajadora, en el canal de YouTube de Historias de Migrantes.

Estilo de vida

Sofía, trabajadora en España: "Tuve que dejar a mi hijo de 4 años en Honduras para venir a limpiar casas aquí"

La hondureña llegó a España hace 19 años con la determinación de construir un futuro mejor para su familia, aun cuando eso significara alejarse de ellos.

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España se ha convertido en uno de los principales destinos para millones de personas migrantes que buscan oportunidades laborales y estabilidad económica. Actualmente, más de 3,1 millones de personas extranjeras trabajan en el país, una cifra que representa alrededor del 14 % del total de afiliados a la Seguridad Social, según los datos recientes.

Esa aportación se percibe con fuerza en determinados sectores que tradicionalmente dependen de trabajadores extranjeros, especialmente mujeres. De todos ellos, el empleo doméstico es el que más se beneficia al respecto y, según datos de 2024, más de 565.000 personas trabajan en este sector.

Sin embargo, este acceso a oportunidades laborales muchas veces tiene un coste emocional y familiar elevado. La promesa de un futuro mejor choca con la dureza de la separación familiar, especialmente para quienes dejan atrás hijos pequeños. Una de esas personas es Sofía, que ha contado su historia en el canal Historias de Migrantes.

La historia de Sofía

Históricamente, España ha ejercido un importante atractivo como destino migratorio para personas de América Latina, el norte de África y otras regiones, favorecido por factores culturales, lingüísticos y la percepción de mayores oportunidades económicas.

En particular, los países latinoamericanos han visto en España un puente hacia la estabilidad, tanto por lazos históricos como por la cercanía en idioma y en redes familiares ya establecidas en el país.

No obstante, llegar a España no garantiza automáticamente una vida estable y segura. Muchos migrantes, y especialmente mujeres, entran en el mercado laboral a través de empleos que otros sectores de la economía rechazan, como la limpieza doméstica y los servicios de cuidado.

Estos sectores son, en muchos casos, la puerta de entrada al mercado laboral español; sin embargo, suponen condiciones laborales que no siempre son tan favorables: ocupaciones de baja cualificación, salarios ajustados y, a menudo, largas jornadas.

Una de las mujeres que aceptó estas condiciones es Jenny Flores, conocida por todos como Sofía. Es originaria de Tegucigalpa, Honduras, y llegó a España hace 19 años con la determinación de construir un futuro mejor para su familia, aun cuando eso significara alejarse de ellos.

Para poder viajar a España y buscar oportunidades laborales, tuvo que dejar atrás a su hijo de apenas 4 años en Honduras, una despedida que recuerda como "durísima", marcado por el llanto y la incertidumbre.

La historia de Sofía narrada en el canal de YouTube de Historias de Migrantes.

Este tipo de separación es una realidad para muchas madres migrantes, quienes priorizan la estabilidad económica con la esperanza de reunir a sus familias más adelante.

Los primeros años de Sofía en España estuvieron dominados por trabajos domésticos: limpiaba casas y oficinas, jornadas que implicaban física y emocionalmente un desgaste constante.

Sin embargo, la evolución profesional de Sofía no se detuvo en la limpieza. A medida que se fue asentando en España, diversificó sus actividades laborales.

Sus habilidades en cocina casera, especialmente en la elaboración de tartas, la hicieron popular en su comunidad y, gracias a vender tartas y a conocer cómo funcionaban los emprendimientos, decidió hacerlo junto a su amiga —y ahora socia— Fanny.

Hoy, gestiona servicios dentro de un local comercial ubicado en la calle Sierra de Cádiz, en Madrid, donde se encarga de la agencia de viajes (venta de vuelos) y de servicios de paquetería.

Este espacio es mucho más que una tienda de barrio: combina productos latinoamericanos de alimentación, calzado y bisutería con servicios prácticos para la comunidad migrante y local.

Tras años de ahorros y trabajo continuo, Sofía logró finalmente traer a su hijo a España, quien ya tiene 22 años y vive con ella. Esta reunificación familiar llegó después de casi dos décadas de separación, un logro que define gran parte de su trayectoria migratoria.