Plato de almejas en salsa.

Plato de almejas en salsa. iStock

Estilo de vida

Jessica Guerra, cocinera gallega: "Las almejas en salsa más sabrosas solo llevan 30 gr de harina y pimentón"

La propuesta de esta cocinera es sumamente sencilla, utilizando pocos ingredientes y un toque inconfundible de sabor.

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Las almejas tienen fama de plato para ocasiones especiales, de receta para días festivos o de cocina que impone respeto.

Sin embargo, la cocinera gallega Jessica Guerra se ha propuesto desmontar ese mito a través de su canal de cocina, Cocinando_con_jessica, que se ha vuelto popular precisamente por lo contrario: demostrar que prepararlas en casa puede ser rápido, barato y casi infalible.

Su propuesta no tiene secretos técnicos ni ingredientes extraños. Es una receta de las de siempre, de las que se han hecho en miles de cocinas de la costa, pero explicada con un enfoque muy práctico y pensada para que cualquiera se atreva, incluso quien nunca ha cocinado marisco.

El resultado son unas almejas jugosas, con una salsa ligada y llena de sabor, hechas con productos básicos que casi todo el mundo tiene en casa. Y, sobre todo, con la sensación de haber resuelto un plato "de lujo" sin complicarse la vida.

La clave, insiste Jessica Guerra, está en no tenerles miedo. El proceso es sencillo y directo, y lo único realmente importante es respetar dos cosas: limpiar bien el marisco y no pasarse con la cocción.

Qué marca la diferencia

Antes de encender el fuego hay un paso que no se puede saltar. Las almejas deben ponerse en un recipiente con agua y sal durante al menos un par de horas para que suelten la arena que puedan traer dentro.

Este gesto tan simple es el que separa un plato perfecto de uno arruinado por los desagradables restos de arenilla. Pasado ese tiempo, basta con aclararlas y desechar las que estén rotas o abiertas y no se cierren al tocarlas.

A partir de ahí, todo es cuestión de minutos. En una sartén amplia o una cazuela baja se pone un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y se añade un poco de cebolla picada y un poco de ajo. No hace falta mucha cantidad, solo lo justo para crear una base aromática.

Se pocha a fuego medio hasta que esté blandito y empiece a oler bien. Entonces se añaden unas 2-3 cucharadas de harina y se deja que se cocinen durante un momento. Este paso es importante para que la salsa no sepa a crudo después.

Con el fuego bajo, llega el turno del pimentón. Se mezcla rápido para que no se queme y, casi de inmediato, se incorporan las almejas y un buen chorro de vino blanco. La sartén se tapa y se deja que el vapor haga su trabajo.

En pocos minutos, las almejas empiezan a abrirse. Ese es el momento de retirar del fuego: si se pasan, se quedan duras. Justo antes de servir, se espolvorea un poco de perejil fresco picado por encima para dar color y un toque de frescor.

Las almejas en salsa más sabrosas

Lo más curioso de esta receta no es un truco técnico ni un ingrediente secreto, sino su sencillez. Jessica Guerra insiste en que es una "manera superfácil" de cocinar almejas, y lo demuestra con pocos pasos, pocos productos y un resultado que parece de restaurante.

Ingredientes

Ingredientes para almejas en salsa

  • Almejas (1 malla, por ejemplo)
  • Agua y sal para la limpieza previa
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Cebolla (1/2 o un poco menos)
  • Ajo (muy poquito)
  • 2-3 cucharadas de harina (unos 30 gramos)
  • 1 cucharada de pimentón
  • 1 chorrito de vino blanco
  • Un toque de perejil

Paso 1

Lo primero es poner las almejas en un recipiente con agua y sal durante unas dos horas; esto sirve para que suelten la arenilla que puedan tener.

Paso 2

En una sartén, pon aceite de oliva virgen extra y pocha un poco de cebolla junto con un poco de ajo hasta que estén blanditos.

Paso 3

Añade las cucharadas de harina al sofrito y deja que se cocinen para evitar que la preparación sepa a crudo.

Paso 4

Agrega el pimentón y mezcla todo bien.

Paso 5

Pon las las almejas en la sartén y añade el vino blanco.

Paso 6

Deja cocinar hasta que las almejas se hayan abierto y, finalmente, pon un poco de perejil por encima antes de servir.

Muchas veces asociamos el marisco a elaboraciones complicadas, cuando en realidad basta con respetar el producto y no taparlo con demasiadas cosas.

Estas almejas al vino blanco son un buen ejemplo de cocina gallega en estado puro: sabor limpio, técnica mínima y mucho sentido común. Un plato que se puede preparar cualquier día de la semana y que, sin embargo, sigue teniendo algo de celebración.