Mar, dueña de un bar.
Mar, la dueña de un bar que prohíbe los pagos con tarjeta: "Prefiero fiar un café antes que pagar comisiones al banco"
España es uno de los países europeos donde más ha caído el uso del efectivo entre 2016 y 2022, solo por detrás de Chipre.
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El pago con tarjeta se ha convertido en el método habitual para millones de personas en España. Según los últimos estudios del Banco de España y del Banco Central Europeo, más de dos tercios de la población utiliza medios electrónicos para sus compras diarias.
Hacer un bizum, pagar con tarjeta, acercar el móvil o el reloj al datáfono… son hábitos que están instaurados en nuestro día a día y que demuestran que los pagos digitales están cada vez más presentes. De acuerdo con los informes, en 2022, el importe total pagado con tarjeta superó por primera vez al pagado en efectivo.
Cuando un cliente paga un café de 1,30 euros con tarjeta, el banco aplica una comisión que sale directamente del ingreso del hostelero. A esa cantidad hay que restarle además el IVA, los impuestos, la factura de la luz, el agua, el alquiler del local y el coste de la materia prima, enumera Mar en un reportaje de Cuatro.
El resultado, explican muchos profesionales, es que una venta que debería ser rentable acaba convirtiéndose en una operación casi simbólica, cuando no directamente deficitaria.
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Mar lo explica con claridad desde la barra de su bar. No le parece lógico tener que pagar una comisión al banco de esos 1,30 euros del café cuando ya asume una larga lista de gastos obligatorios.
Asegura que, después de pagar a Hacienda, las facturas y todos los costes asociados al negocio, todavía tiene que ceder parte de su beneficio a una entidad financiera por el simple hecho de cobrar su trabajo. Para ella, el problema no es el importe de la comisión en sí, sino el principio de fondo: trabajar para que otro gane.
Lejos de provocar conflictos, la decisión ha sido bien entendida por su clientela habitual. "Mis clientes lo aceptan perfectamente. Llega alguien a veces, pues me dice: 'No tengo dinero'. No pasa nada, ya volverá", cuenta.
Este tipo de situaciones pone de relieve una tensión creciente: mientras las administraciones y el sistema financiero impulsan el abandono del efectivo, muchos comerciantes reclaman soluciones que tengan en cuenta su tamaño y su volumen de facturación.
En especial, piden comisiones más bajas o sistemas adaptados a micropagos que no penalicen la venta de productos básicos. Para algunos, prohibir el pago con tarjeta no es ir contra el progreso, sino una forma de supervivencia.