Zendaya, en una de sus últimas apariciones, con la mirada al desnudo.

Zendaya, en una de sus últimas apariciones, con la mirada al desnudo. Ian West Gtres

Belleza

'Ghost lashes': Zendaya confirma el fin de la máscara de pestañas con la tendencia de belleza del verano

Dile adiós al rímel y hola al efecto fantasma en la mirada con la propuesta que la actriz ha lucido en sus últimas apariciones públicas.

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Los comentarios son unánimes: el mundo se está arrodillando ante Zendaya una vez más. Y, en parte, la culpa la tiene, como de costumbre, su estilista Law Roach, que la está acompañando en las giras promocionales de sus títulos más recientes: La Odisea (Christopher Nolan, 2026) y Spider-Man: Brand New Day (Destin Daniel Cretton, 2026).

No obstante, no llaman la atención sólo sus outfits, sino que también lo hacen sus looks de belleza. Es difícil no recordarla alada, angelical, con la propuesta de Matières Fécales que llevó hace unos días, pero, sin duda, el complemento perfecto de esta estética fue el trabajo de maquillaje y peluquería que hicieron para ella.

Lo mismo sucedió hace apenas una semana, cuando posó ante el photocall del evento de la película del universo Marvel vestida de Tamara Ralph. Y también cuando hizo lo propio con un diseño de LaQuan Smith inspirado en uno que creó en 1987 el diseñador Willi Smith para el personaje de MJ en los cómics del Hombre Araña.

Además de la increíble melena rizada que ha estado llevando, ha destacado una tendencia de belleza en su rostro: las ghost lashes o pestañas fantasma. No se trata de algo nuevo, pero sí de un gesto que adquiere fuerza y que lo hace, especialmente, en verano, cuando el maquillaje a prueba de calor se vuelve un imprescindible.

Se trata de una propuesta minimalista que consiste en despedirse del rímel y de las extensiones —siguen funcionando en su versión menos extra— para apostar en su lugar por una mirada limpia, ligera y de acabado natural.

Sin embargo, Zendaya le ha dado un giro al concepto en estas semanas, porque en algún que otro caso también ha falseado su aspecto.

En esta imagen, Zendaya no lleva rímel. Sus pestañas están dibujadas con un delineador sobre el párpado.

En esta imagen, Zendaya no lleva rímel. Sus pestañas están dibujadas con un delineador sobre el párpado. Reuters

Una buena base

A pesar de que el primer pensamiento sea que la forma de seguir esta tendencia consista en, simplemente, deshacerse de la máscara de pestañas, lo cierto es que se trata de algo que va más allá de eso.

Decirle adiós al rímel no es sinónimo de descuidar la mirada ni de obviarla, ya que se busca un efecto natural pero más pulido que el que nos saluda en el espejo nada más levantarnos.

Al fin y al cabo, estos últimos años cuando se ha hablado del, por ejemplo, no makeup makeup, el maquillaje siempre estaba presente en la ecuación. La clave ha sido decantarse por una serie de productos, acabados y trabajar mucho la preparación de la piel.

Porque sí, se persigue esa naturalidad, pero podría decirse que es impostada, ya que en muchos casos se adereza también con tratamientos en centros especializados.

El punto de partida es el de focalizar toda la energía en obtener un cutis glowy. Cuando se apuesta por una mirada desnuda, la atención se debería desplazar al resto del rostro. Eso se traduce en una tez luminosa, hidratada y con el rubor colocado de forma estratégica, algo que también se aprecia en los beauty looks de Zendaya.

Zendaya posando en uno de los eventos promocionales de 'La Odisea'.

Zendaya posando en uno de los eventos promocionales de 'La Odisea'. Reuters

Por otra parte, como se adelantaba, cuando las temperaturas suben, lo más lógico es apostar por maquillajes minimalistas, casi imperceptibles. En este sentido, se evita también que se corra el producto con la humedad o el calor.

Igualmente, lo que aporta también es un efecto rejuvenecedor. ¿A qué se debe esto? Cuando se elimina el clásico rímel oscuro, las facciones resultan más suaves, más dulces, lo que se traduce en una frescura inmediata.

Adopta la tendencia

En cuanto a cómo potenciar la mirada en estos casos, cuando el rímel queda en un segundo plano, hay diferentes ideas para llevarlo a cabo. La primera es la de emplear máscara transparente.

Y sí, se trata de aquella de la que las millennials se apropiaban en los años 2000, cuando cualquier día era merecedor del ahumado más intenso —al margen de la hora del día o la ocasión—.

La premisa tras su uso es la de dar humedad, separar pelo a pelo y mantener la curvatura sin aportar peso ni color. Como tip extra, lo idóneo sería que el producto escogido incluya fijación en su fórmula para que el rizado se mantenga con el paso de las horas.

La melena rizada y la mirada limpia, el combo ganador de Zendaya en sus últimas apariciones.

La melena rizada y la mirada limpia, el combo ganador de Zendaya en sus últimas apariciones. Gtres

Otra propuesta que funciona a la perfección con esta tendencia es la del lifting, que muchas veces además se acompaña de un tinte suave. Lo que se consigue es ese efecto 'I woke up like this', es decir, 'me he despertado así'. La diferencia cuando se aplica es notable en cualquier caso, pero salta a la vista en especial cuando las pestañas son rectas o muy rubias.

Lo que se logra es elevar los pelitos desde la raíz, abriendo la mirada. En este sentido, sumar el tratamiento de laminado de cejas duplica ese efecto aún más. Es una manera muy sutil de alcanzar un resultado similar al de la técnica del foxy eye sin pasar por quirófano.

Por otra parte, quizás esta nueva moda sea el empujón necesario para decantarse por probar los sérums fortalecedores, nutritivos y que potencian el crecimiento de la pestaña. Este tipo de productos se puede convertir en un gran aliado para hacer gala de las ghost lashes.

La tendencia que Zendaya ha puesto en el centro de todas las miradas —y todos los flashes— guía a la belleza por un camino de sofisticación y cuidados, que encuentra en la naturalidad su objetivo.

Esto no implica despedirse del maquillaje, sino utilizarlo de una nueva forma y, en este caso, con un enfoque que encaja a la perfección durante los meses de calor en los que la máxima del menos es más suele estar presente.