Núria Roure, psicóloga y doctora Cum Laude en medicina del sueño y descanso

Núria Roure, psicóloga y doctora Cum Laude en medicina del sueño y descanso Núria Roure

Belleza

Núria Roure, doctora en medicina del sueño: "Hemos normalizado estar agotadas y la belleza también depende del descanso"

Parar para cuidarnos también forma parte de la rutina de belleza y salud, algo que posponemos continuamente.

Más información: María, maquilladora española: "A partir de los 50, aplica corrector en estos puntos para combatir la flacidez del rostro"

Publicada

Dormir bien, bajar el ritmo o simplemente reservar unos minutos para una misma puede parecer sencillo. Sin embargo, en una sociedad marcada por las agendas llenas y la sensación permanente de tener algo pendiente, el descanso se ha convertido casi en un lujo. Y también en una cuestión de bienestar y belleza.

Un nuevo estudio internacional impulsado por AIRE Ancient Baths, realizado entre 7.666 participantes de distintos mercados, pone cifras a esta realidad: sabemos que necesitamos parar, pero demasiadas veces esperamos a sentirnos agotados para hacerlo.

Una tendencia que se repite en las principales ciudades del mundo como Barcelona, Londres y Nueva York y que, según Núria Roure, psicóloga y doctora Cum Laude en medicina del sueño y descanso, obliga a replantear nuestra relación con el autocuidado.

"Hemos convertido el descanso en algo que parece que tenemos que merecer: primero terminamos todo, cumplimos con todo y después, si queda tiempo, paramos”, explica la especialista.

Descansar también es belleza

El bienestar femenino hace tiempo que dejó de limitarse a la alimentación, el ejercicio o una buena rutina cosmética. El descanso ocupa un lugar cada vez más relevante en esa ecuación.

No se trata únicamente de dormir unas determinadas horas, sino de permitir al cuerpo y a la mente abandonar durante un tiempo ese estado de alerta constante que acompaña a muchas jornadas.

El estudio refleja precisamente esa contradicción. Cerca de nueve de cada diez participantes aseguran reservar espacio para su bienestar, pero un 76% reconoce que espera, al menos en algunas ocasiones, hasta sentirse saturado para dedicarse tiempo.

"El problema es que así el descanso llega cuando ya estamos saturados", advierte Roure. Para la experta, habría que abandonar la idea de parar únicamente cuando el cuerpo ya no responde al mismo ritmo.

"Descansar no debería ser una recompensa por haberlo hecho todo, sino una parte natural de cómo nos cuidamos", sostiene.

Una idea especialmente relevante cuando hablamos de belleza entendida de forma global. Sentirse descansada, disponer de momentos propios o reducir la tensión diaria forma parte también de esa búsqueda de una imagen saludable que no depende exclusivamente de cremas, sérums o tratamientos.

No hacer nada

Uno de los datos más llamativos del estudio tiene que ver precisamente con la dificultad para descansar sin sentirse culpable.

Casi seis de cada diez encuestados reconocen algún grado de culpa cuando paran sin perseguir una finalidad productiva. Además, ocho de cada diez consideran que estar ocupado continúa interpretándose socialmente como una señal de éxito.

De esta manera, incluso el autocuidado corre el riesgo de convertirse en otra obligación dentro de una agenda ya saturada.

Una mascarilla, un baño relajante, una rutina nocturna o media hora sin teléfono pueden terminar viviéndose como algo que hay que "ganarse" después de trabajar, cuidar a los demás o terminar todas las tareas pendientes.

AIRE Ancient Baths, Barcelona

AIRE Ancient Baths, Barcelona Cesión

Y ahí aparece precisamente la reflexión que plantea Núria Roure: esperar hasta el agotamiento significa convertir el descanso en una respuesta de emergencia y no en una herramienta preventiva de bienestar.

De hecho, uno de cada cuatro participantes reconoce haber cancelado durante el último mes algún momento personal o dedicado al autocuidado simplemente por sentirse demasiado ocupado.

Aprender a parar

Frente a esta dinámica, el verdadero cambio quizá no pase por añadir todavía más rituales a la rutina, sino por aprender a reservar tiempo propio sin necesidad de justificarlo.

Esa es también la filosofía que AIRE Ancient Baths quiere potenciar con la renovación de su espacio de Barcelona, concebido para que la desconexión comience desde la llegada y no únicamente al entrar en los baños.

La firma incorpora además una nueva gama destinada a trasladar pequeños rituales de relajación al hogar, desde velas, mikados y aromas ambientales hasta productos de baño y cuidado corporal.

Pero más allá de cualquier producto, el estudio deja la sencilla reflexión de que cuidarse antes de sentirse agotada puede ser uno de los hábitos más valiosos para el bienestar.

Porque la belleza también tiene mucho que ver con cómo vivimos nuestros días, cuánto espacio dejamos para nosotras mismas y cómo tratamos a nuestro cuerpo cuando nadie nos está mirando.