Imagen de ilustración.

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Belleza

María Borbolla, maquilladora: "Si tienes más de 40 años y el párpado caído, prueba este truco para hacer un eyeliner"

En los párpados caídos, la piel extra que cuelga sobre la línea de las pestañas desdibuja el 'eyeliner' y puede distorsionar la forma del ojo.

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A partir de cierta edad, el maquillaje deja de ser solo cuestión de tendencia y pasa a convertirse en una herramienta para iluminar el rostro y suavizar pequeños signos de cansancio. Uno de los más habituales es el párpado caído, que puede hacer que la mirada parezca más apagada incluso después de dormir bien.

El verdadero problema, sobre todo para las amantes del maquillaje, llega cuando técnicas tan populares como el eyeliner dejan de quedar igual que antes. Muchas mujeres notan que el trazo se pierde entre los pliegues, se deforma al abrir el ojo o acaba endureciendo la expresión en lugar de levantarla.

Por eso, cada vez más maquilladoras apuestan por trucos sencillos y fáciles de hacer en casa que ayudan a adaptar el maquillaje a la forma real del ojo. Uno de los más populares y compartido por la experta María Borbolla es usar un lápiz, una brocha o incluso un trozo de cinta adhesiva como guía para marcar el ángulo correcto.

El uso del ángulo para el 'eyeliner'

El eyeliner es una de las técnicas más odiadas por las mujeres que tienen los párpados caídos. La piel extra que cuelga sobre la línea de las pestañas complica el proceso, desdibuja el trazo y puede distorsionar la forma del ojo.

Con el fin de evitar este efecto, la maquilladora María Borbolla ha confesado que podemos ayudarnos de un lápiz o brocha. Simplemente, tenemos que colocarlo a modo de referencia en diagonal desde el extremo externo del ojo hasta el final de la ceja.

Para quienes no tienen práctica o prefieren un soporte más estable, una alternativa eficaz es usar cinta adhesiva y pegarla en ese mismo ángulo para servir de guía y asegurar que la línea quede limpia y uniforme.

Este ángulo es clave porque orienta la línea del delineado hacia arriba, evitando que se pierda dentro del pliegue del párpado y logrando que la mirada parezca más abierta y levantada.

Sin embargo, este no es el único detalle al que hay que prestar atención, sino que ella recomienda usar sombras, en lugar del eyeliner líquido tradicional.

Con la sombra, lo que tenemos que hacer es realizar un trazo pegado a las pestañas superiores y que llegue hasta el final del ojo. Esta línea no tiene que ser perfecta, porque el paso siguiente es difuminarla suavemente, integrándola con el resto del maquillaje.

Captura de pantalla del vídeo de María Borbolla.

Captura de pantalla del vídeo de María Borbolla.

A diferencia del delineador líquido, la textura de la sombra es mucho más fácil de trabajar y corregir. Si hay un error, basta con un bastoncillo o algodón para suavizar o borrar la línea sin arruinar todo el maquillaje.

Los productos líquidos, en cambio, se secan rápido y apenas dejan margen para rectificar, lo que los hace menos recomendables para principiantes o para párpados con pliegues más marcados.

Por último, la maquilladora explica que es muy importante mirarse de frente mientras se hace el delineado, para que quede simétrico y se adapte a la forma real del ojo.

Esta posición permite ver cómo se comporta la línea sobre el párpado caído y ajustar su ángulo y grosor para que, al abrir el ojo, se mantenga visible y estilice la mirada.

Además, es importante que el delineado no sea muy grueso. En párpados caídos, esta técnica puede cubrir una porción considerable del espacio visible entre la línea de las pestañas y el pliegue del párpado, lo que puede dar ilusión de un ojo más pequeño.