Imagen de una chica entrenando haciendo la práctica conocida como sombra.

Imagen de una chica entrenando haciendo la práctica conocida como sombra. iStock

Belleza

Cómo conseguir unos brazos de hierro: de la dieta adecuada a los ejercicios de fuerza y el barré como claves

El nuevo objetivo fitness está claro: definición antes que volumen muscular. Para alcanzarlo, conviene atender de forma personalizada cada caso.

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Hablar de cambio de paradigma en la actualidad resulta cliché. En una época con tantas transiciones e incertidumbre, no resulta extraño que las tendencias caduquen antes de lo esperado. Esto es algo que aplica a diferentes ámbitos: moda, belleza, decoración y, también, forma física.

Varios estudios, como Entre lo saludable y el culto al físico, del Observatorio FIEX de las Familias y la Infancia en Extremadura, muestran que el ideal corporal cambia según el contexto, con mayor presión hacia la delgadez en chicas y hacia la definición muscular en ellos. Y es que el cuerpo funciona como construcción social y símbolo cultural, no sólo como biología.

Si hasta el momento, y tras unos años, todo parecía virar hacia una estética más voluminosa en cuanto a músculo, ahora la brújula cambia de dirección. ¿El nuevo rumbo? La tonificación y la imagen fibrada, algo que ya estuvo en el mapa de forma previa. En el foco, los brazos de hierro, tan ansiados y difíciles de conseguir.

Para lograrlos, hay que atender a diferentes variables: dieta, pauta de ejercicio, descanso, estrés, edad, estado de salud... En cualquier caso, el secreto para alcanzar el objetivo siempre es establecer una rutina a medida y, siempre y cuando sea posible, confiando en el criterio de profesionales.

En la práctica

Redirigiendo la cuestión —o el objetivo— al deporte, hay que tener en cuenta que, dependiendo de la actividad que se haga, los resultados serán unos u otros. Sin duda, aquí la fuerza es indispensable, gran aliada además para las mujeres de más de 50 años por diferentes razones.

"Algunos de los mejores ejercicios para fortalecer los brazos y conseguir ese aspecto son las elevaciones laterales, extensiones de tríceps y curl de bíceps", indica Rosa Arranz, licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte con más de 10 años de experiencia. La experta cuenta con una comunidad de más de 45 mil seguidores en Instagram y 172 mil en TikTok.

Además, indica que estas recomendaciones se pueden hacer con diferentes materiales de gimnasio, como polea o mancuernas, o en casa, que quizás eso sea lo más interesante.

Sobre la cuestión nutricional se pronuncia Rafael Sobrino, enfermero en el Hospital de Santiago, en Vitoria, y dietista.

"La alimentación tiene que ser equilibrada, como la dieta mediterránea. Una propuesta variada con frutas y verduras, aportes de hidratos de carbono complejos y proteína en cantidades adecuadas —en torno a 1,2 gramos en adelante por kilo de peso ya estaría haciéndolo bastante bien favoreciendo mantener el músculo", explica el sanitario.

Además, añade que, posiblemente, esa ingesta de proteínas vaya acompañada de la cantidad adecuada de los diferentes tipos de grasas.

"No significa que no se pueda llegar a esos objetivos mediante otro tipo de plan, pero posiblemente sea más difícil de sostener en el tiempo, también depende de cada paciente y cada contexto", señala.

Por otro lado, habla de ajustar las kilocalorías quemadas por el cuerpo con las que se ingieren, de modo que no queden muy dispares en el balance global.

"En la vida diaria sería cuestión de tener un poco de cabeza, no obsesionarse y mantener una rutina, pensar en una dieta equilibrada que a todos se nos viene a la cabeza. Sucede lo mismo con el ejercicio", detalla, alejándose de extremos.

Cuando la conversación vuelve a Rosa, esta comenta que "cualquier disciplina ayudaría a conseguir resultados similares, pero todo depende del objetivo de la persona".

Respecto a plantear planes a medida, también se pronuncia el dietista: "La clave es encontrar lo adecuado para cada uno y su contexto. Por ejemplo, se recomiendan cinco comidas al día, pero si no podemos por motivos laborales, ¿por qué iba a ser peor hacer menos? Habría que ajustarse a ello. Las dietas deben ser rutinas y modos diferentes de enfocar la obtención de nutrientes necesarios para lograr tu meta".

El sanitario comenta que uno de los errores que comete la gente cuando intenta conseguir unos brazos firmes y definidos rápidamente es, precisamente, esa concepción.

"Para empezar, todo lleva tiempo, nada es inmediato, y hay que tener en cuenta el punto de partida. No será lo mismo para una persona que no ha hecho ejercicio desde el último curso del instituto, que para otra que tenía un hábito de años y lo ha dejado durante un tiempo", explica.

Añade que, bajo el punto de vista dietético, la clave está en la sostenibilidad: "Es importante todo lo anterior y ser capaz de suministrarle a tu cuerpo los nutrientes necesarios para, primero, crear el músculo en volumen y después mantener la mayor parte de él durante la definición", cuenta, a la par que saca el término de suplementación que "podría ser un plus".

Volviendo al ejercicio, Pedro Ángel Zurita, graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y Fisioterapia, comenta que resulta esencial entrenar de forma estructurada.

"Hay que trabajar con cierta frecuencia semanal, progresar cargas y acercarse al fallo en algunas series. La base está en los patrones básicos de movimiento", explica.

"En cuanto a tiempos, al principio se mejora rápido a nivel de fuerza. Pero cambios visibles reales suelen empezar a notarse a partir de las seis u ocho semanas, y ya algo más evidente en torno a los tres meses, siempre que haya constancia", añade.

La barrera de los 50

Al sobrepasar cierta edad, practicar ejercicio es más necesario que nunca. La fuerza es una aliada fundamental para las mujeres en cualquier etapa. A partir de los 50, se vuelve fundamental. Sin embargo, sigue habiendo prejuicios al respecto.

"Hay bastante desconocimiento y es una pena, porque este entrenamiento probablemente es la herramienta más potente que tenemos en salud, ya que ayuda a prevenir y mejorar cualquier tipo de enfermedad. Es esa 'pastilla mágica' que todos queremos", cuenta Zurita.

"En mujeres a partir de esta edad el impacto es enorme. A nivel óseo, ayuda a mantener la densidad mineral y a prevenir problemas como la osteoporosis. En el plano muscular, frena la pérdida de masa y fuerza asociada a las alteraciones hormonales. Y esto no es sólo estética: es salud, autonomía y calidad de vida", explica.

La disciplina de moda

Si en su momento fue el crossfit —que todavía arrastra a miles—, ahora hay otra propuesta deportiva arrasando: el barré. El acento de la nueva población latina de las grandes capitales se desliza en las salas de las clases de esta práctica que mezcla pilates, ballet, yoga y entrenamiento funcional.

Uno de los centros que despunta en Madrid es barréLate, ubicado en Chamberí. Desde el espacio, comentan que los brazos de hierro no se construyen sólo levantando peso, sino entendiendo cómo activar el músculo de forma inteligente.

"Aquí trabajamos con cargas ligeras pero con muchas repeticiones, isometría y control. Esto genera un estímulo profundo que estiliza el músculo en lugar de hipertrofiarlo en exceso", dice Paula.

¿El resultado? Definición, elongación y fortaleza: "Ponemos mucho el foco en la postura y en la conexión mente-cuerpo, algo clave para que el trabajo sea efectivo".

"Lo que hacemos es una fusión muy equilibrada y divertida. Tenemos la precisión del pilates, la fluidez del yoga y la intensidad del entrenamiento funcional. Además de la clara influencia del ballet en todos los movimientos", asegura.

Además, comenta que en las clases se trabajan todos los grupos musculares al ritmo de la música, lo que convierte la experiencia en algo mucho más completo y retador.

"Solemos trabajar con mujeres que quieren cuidarse sin obsesionarse, que buscan estar más fuertes, definidas y con mejor forma física general. También valoran no sólo la clase, sino la comunidad que se crea", añade.

Al final, los brazos de hierro se encuentran al alcance de toda aquella persona que tenga un propósito. A la receta se añade la paciencia y la técnica, que va mejorando conforme se aumenta la práctica. Como toque final, un poco de lógica. ¿Los resultados? Una mejora por fuera y, sobre todo, por dentro, que acompaña también con la edad.