Imagen de ilustración.

Imagen de ilustración.

Belleza

María Sánchez, maquilladora, 52 años: "Para combatir la flacidez del rostro, aplica el truco de la diadema invertida"

Debido a la pérdida de colágeno, elastina e hidratación, la piel del rostro pierde firmeza y requiere técnicas de maquillaje más específicas.

Más información: Ramona tiene 84 años y usa la misma talla que cuando tenía 34: "Me voy a dormir cada día a las 2 de la mañana"

Publicada

La piel del rostro no se mantiene igual con el paso de los años. A medida que pasa el tiempo, pierde firmeza, cambian los volúmenes y ciertas zonas tienden a verse más descolgadas, algo totalmente normal, pero que muchas personas intentan suavizar frente al espejo.

Aunque hoy existen numerosos tratamientos para mejorar el aspecto general, no todo el mundo quiere —o puede— recurrir a ellos. En el día a día, el maquillaje sigue siendo la herramienta más rápida para mejorar la apariencia de la piel, favorecer y suavizar algunos rasgos.

Por eso, cada vez más maquilladoras comparten pequeños trucos que ayudan a crear un efecto de rostro más firme sin complicaciones. María Sánchez, con años de experiencia trabajando con piel madura, recomienda la técnica de la diadema invertida, una forma estratégica de aplicar la base para redefinir el contorno facial.

En qué consiste la 'diadema invertida'

Aunque parezca que es sencillo de usar, la realidad es que el maquillaje no depende solo de los productos, sino de dónde y cómo se aplican y, sobre todo, de la etapa en la que se encuentre nuestra piel. La misma base puede dar resultados muy distintos según la técnica y la zona del rostro en la que se trabaje.

Por eso, más que añadir capas y capas de producto, la clave está en aprender a colocarlo de forma estratégica. Una aplicación bien pensada puede suavizar sombras, equilibrar volúmenes y ayudar a que el rostro se vea más definido y descansado.

De acuerdo con la maquilladora María Sánchez, el truco de la diadema invertida es una de las técnicas que siempre utiliza para mitigar los efectos del paso de la edad.

Para ello, la experta aplica base "alrededor del tercio inferior", es decir, en la zona de piel que rodea la mandíbula, justo debajo del pómulo y justo debajo de donde aplicaríamos el contorno y bronceador.

Sánchez sigue la forma de una "diadema invertida" que va desde una oreja hasta la otra, en forma de U. Sin embargo, es importante realizar la técnica una vez hemos acabado de maquillarnos todo el rostro, y hemos aplicado otros productos como el colorete o el bronceador.

Aplicar una capa adicional de base, o incluso de corrector en un tono ligeramente cercano al color natural de la piel o más clarito, puede redefinir el contorno facial.

Al hacerlo en forma de "diadema invertida", es decir, dibujando con precisión desde la parte inferior de las orejas, a lo largo de la línea mandibular, descendiendo suavemente hacia el mentón y subiendo de nuevo hacia el otro lado del rostro, se crea un marco limpio y visualmente levantado.

El objetivo es crear una ilusión óptica de firmeza y esculpido. La aplicación de la base atenúa la transición entre el cuello y el rostro, al tiempo que suaviza sombras naturales que puedan acentuar la flacidez.

Mientras el colorete aporta frescura y el bronceador profundidad, esta capa final de base actúa como un velo perfeccionador que redefine contornos con precisión.