Tamara Falcó en la presentación de si docuserie 'La marquesa', el pasado julio.

Tamara Falcó en la presentación de si docuserie 'La marquesa', el pasado julio. José Ignacio Viseras Gtres

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Isabelle d’Ornano y los personajes secundarios de Tamara Falcó que no debemos olvidar

La serie 'La Marquesa', de Netflix, pasa de refilón sobre figuras que merecerían un documental por sí mismas, como Isabelle d’Ornano, fundadora de Sisley.

4 septiembre, 2022 01:30

Uno de los detalles que más chirrían de la serie La Marquesa es ver cómo personas increíblemente talentosas orbitan en torno a la inanidad de Tamara Falcó. El ejemplo más obvio es el de Mario Vargas Llosa: todo un Premio Nobel de repente reducido a personaje secundario de una chica –natural, simpática y entrañable, eso sí– incapaz de articular un discurso con un mínimo de contenido. Pero, junto al escritor, hay otras figuras destacadas que desfilan por este producto de Netflix y a buen seguro pasarán desapercibidas a la audiencia, cuando merecerían un documental por sí mismas.

Es el caso de Isabelle d’Ornano, la señora que invita a almorzar a Tamara en el tercer episodio. “Voy a conocer a la mujer gracias a la cual estoy en Sisley, que era amiga de mi padre y la verdad es que para mí es un referente de elegancia”, explica la protagonista de la docuserie (quien tiene un contrato de imagen para la marca de cosmética francesa) antes de entrar en el apartamento parisino de su anfitriona.

Recuerdo cuando yo misma comí en esa vivienda repleta de flores y velas, invitada por Sisley junto a otras periodistas especializadas en prensa femenina, y el impacto que me produjo madame d’Ornano. Porque ella es en efecto elegantísima, tal y como afirma Falcó, pero también sumamente inspiradora, educada y sagaz.

Llegados a este punto, creo que la historia de Sisley merece unas líneas. En 1976, cuando a nadie se le llenaba aún la boca con la palabra “sostenibilidad”, el matrimonio formado por Hubert e Isabelle d’Ornano fundó una marca de productos de belleza basados en el poder de los ingredientes naturales y el respeto al medio ambiente.

A partir de ahí nacieron algunos de los cosméticos más revolucionarios que existen en la actualidad, como el tratamiento All Day All Year, una especie de escudo que protege a la piel de las agresiones externas al tiempo que aumenta sus propias defensas, o el inclasificable perfume Eau du Soir. Según la web de la firma, sus productos se distribuyen hoy en día en más de cien países y la empresa aglutina a unos 4.500 empleados.

Isabelle d'Ornano y su marido Hubert d’Ornano, cuando crearon Sisley.

Isabelle d'Ornano y su marido Hubert d’Ornano, cuando crearon Sisley. Sisley

Estos logros se deben al ya fallecido Hubert d’Ornano, un visionario de los negocios, pero también a Isabelle. Hija de un conde y una princesa, nació en Varsovia, se crio en Madrid, estudió en Oxford y a continuación se trasladó a París para casarse con Hubert, descendiente de Napoleón. “Su vida parece de cuento”, le dije en otra ocasión en la que me reencontré con ella para entrevistarla para la revista Elle, porque yo sólo conocía los datos más frívolos de su biografía.

“La vida nunca es totalmente de cuento”, me corrigió con amabilidad. Y después pasó a relatarme que sus padres habían abandonado Polonia a causa de la guerra y ya nunca pudieron regresar a su país. También hizo alusión a la muerte de dos de sus cinco hijos a edades tempranas (tenían 20 y 40 años, respectivamente). “Siempre he intentado que esto no influyera en la alegría de mi familia”, remató sin dramatismo ni aspaviento alguno.

Isabelle d’Ornano (segunda), junto a su nieta Daria Botin, su hija Christine d’Ornano y su hijo Philippe d’Ornano.

Isabelle d’Ornano (segunda), junto a su nieta Daria Botin, su hija Christine d’Ornano y su hijo Philippe d’Ornano. Sisley

Hace siete años de aquella conversación y entonces Isabelle me confesó abiertamente que ya había cumplido los 77, de manera que ahora tendrá 84. Por lo que veo en los comunicados de prensa y las fotos, sigue manteniendo un papel activo en la empresa familiar, la misma que han intentado comprar sin éxito todos los grandes conglomerados de lujo. Además, no ha caído en la tentación de deshacerse de sus signos de la edad.

Es otra de las lecciones que me dio cuando charlé con ella: “¿Las arrugas? Han acabado por no molestarme. Creo que hoy en día incluso te dan cierta originalidad, porque como ya casi no quedan mujeres con arrugas…”, bromeó.

Tamara Falcó hace muy bien en aceptar que se grabe un documental sobre su privilegiada vida y en beneficiarse económicamente de ello si así lo desea, pero ¿cuándo van a dar las productoras audiovisuales el espacio que merecen a aquellas mujeres que de verdad están llamadas a dejar una huella en el mundo?