Vista exterior del Hotel Puntagrande sobre la roca volcánica.
El restaurante del hotel más pequeño del mundo abre al público: cocina canaria sobre una roca volcánica frente al Atlántico
El restaurante apuesta por el producto de El Hierro, una carta de temporada y una experiencia exclusiva abierta también a visitantes.
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Hay restaurantes donde la cocina es la gran protagonista y otros donde el paisaje forma parte del menú. El Restaurante Puntagrande pertenece a esta segunda categoría.
Situado sobre una estrecha roca volcánica que se adentra en el Atlántico, forma parte del Hotel Puntagrande, en El Hierro, un establecimiento distinguido con una Llave Michelin y conocido por haber sido reconocido durante años como el hotel más pequeño del mundo.
Este verano, por primera vez, su restaurante abre también las puertas a quienes no se alojan en el hotel, permitiendo disfrutar de una de las experiencias gastronómicas más singulares de Canarias.
Comer sobre una roca volcánica
Pocos restaurantes pueden presumir de una ubicación como la de Puntagrande.
El comedor se asoma directamente al Atlántico, donde el sonido del mar acompaña cada servicio y el paisaje cambia constantemente con la luz del día.
Comedor o terraza con el Atlántico de fondo.
Aquí el océano no es simplemente una vista privilegiada. Forma parte de la experiencia desde el momento en que uno se sienta a la mesa.
El entorno, completamente integrado en la naturaleza de El Hierro, convierte cada comida en una forma diferente de descubrir la isla.
La cocina que sabe a El Hierro
La propuesta gastronómica apuesta por interpretar la identidad de la isla a través de sus productos.
La carta se construye alrededor de pescados frescos, carnes seleccionadas, verduras de temporada y materias primas procedentes, siempre que es posible, de productores herreños.
Dos de las propuestas gastronómicas del restaurante.
Más que reinventar la cocina canaria, el restaurante busca poner en valor sus sabores tradicionales mediante elaboraciones actuales y muy cuidadas.
El resultado es una propuesta donde la materia prima marca el ritmo de cada plato.
Una carta que cambia con las estaciones
El Restaurante Puntagrande trabaja con una carta reducida de alrededor de quince elaboraciones.
Todas se renuevan cada tres meses para adaptarse a la temporada y aprovechar los productos que ofrecen el mar y la tierra en cada momento del año.
La experiencia se completa con una cuidada coctelería.
La experiencia se completa con una selección de vinos donde las referencias de El Hierro ocupan un lugar destacado junto a etiquetas nacionales e internacionales.
La coctelería de autor aporta el broche final a una propuesta pensada para disfrutarse sin prisas frente al océano.
Mucho más que una comida
La gastronomía es solo una parte de la experiencia.
El restaurante organizará a lo largo del año diferentes jornadas temáticas dedicadas a nuevas propuestas culinarias.
Además, durante la temporada de invierno incorporará una exclusiva experiencia de Table Mapping, limitada a solo diez comensales por sesión.
Mientras se desarrolla la cena, diferentes proyecciones audiovisuales sobre la mesa narrarán la historia de El Hierro y del propio Hotel Puntagrande, uniendo gastronomía, patrimonio y tecnología en un mismo recorrido.
Un restaurante que abre por primera vez a todos
Hasta ahora únicamente los huéspedes del hotel podían acceder al restaurante.
Desde este verano cualquier visitante podrá reservar mesa y descubrir esta propuesta gastronómica sin necesidad de alojarse en Puntagrande.
El restaurante abre también a visitantes no alojados.
El restaurante abre todos los días durante la temporada estival y mantiene un ambiente especialmente tranquilo, reservado para mayores de 16 años.
Su aforo también es muy reducido. Durante el verano dispone de capacidad para 50 personas, mientras que en invierno se limita a solo 18 comensales, por lo que se recomienda reservar con antelación.
Una experiencia que va más allá de la gastronomía
El restaurante ocupa un edificio construido en 1830 como antiguo almacén para el comercio marítimo y hoy declarado Bien de Interés Cultural.
Sentarse a la mesa significa hacerlo sobre una roca volcánica rodeada por el Atlántico, en uno de los edificios más singulares de El Hierro.
La combinación entre patrimonio, paisaje y cocina convierte a Puntagrande en una propuesta difícil de encontrar en otro lugar.
Más que un restaurante con vistas, ofrece una forma diferente de conocer la isla, donde cada plato, el sonido del océano y la historia del edificio forman parte de una misma experiencia.