Paquita, la anciana que quieren desahuciar de su piso de alquiler en el centro de Madrid

Paquita, la anciana que quieren desahuciar de su piso de alquiler en el centro de Madrid Automontaje

Interiorismo

Paquita, 82 años y 28 de alquiler en el centro de Madrid: "Quieren convertir mi casa en un piso turístico, solo quieren dinero"

La anciana, que sufre Parkinson, asegura que no tiene un plan alternativo si el desahucio sigue para adelante.

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Después de 28 años viviendo de alquiler en el mismo piso del madrileño barrio de La Latina, Francisca López Ruiz, conocida por todos como Paquita, se enfrenta a uno de los momentos más difíciles de su vida.

Con 82 años, un grado III de dependencia y diagnosticada de Parkinson, la vecina estaba a punto de ser desahuciada de la vivienda en la que asegura haber construido toda su historia familiar.

El lanzamiento estaba previsto inicialmente para el miércoles 22 de julio, pero el Juzgado de Primera Instancia competente acordó suspenderlo cautelarmente después de solicitar información urgente a las administraciones sobre la posible situación de vulnerabilidad de la afectada y las alternativas habitacionales disponibles.

La decisión judicial ha supuesto un alivio temporal para Paquita y su familia, aunque el conflicto sigue abierto.

Una vida entera

Paquita llegó a Madrid desde Huelva cuando apenas tenía 15 años y, desde hace casi tres décadas, reside en un piso situado en la calle Santa Ana, en pleno corazón de La Latina.

Según explica, durante estos años ha abonado puntualmente un alquiler de 1.150 euros mensuales. En esa vivienda no solo ha desarrollado gran parte de su vida, sino que también ha vivido algunos de sus momentos más dolorosos.

"Para mí esta casa significa toda la vida. Mi madre y mi marido murieron aquí", relata emocionada. La posibilidad de abandonar ese hogar le provoca una profunda angustia. "Me siento muerta porque esta es mi vida, esto es todo lo que tengo", asegura.

Paquita vive junto a su hijo Carlos, que trabaja en el sector del transporte. La familia sostiene que el escaso margen con el que recibieron la notificación del lanzamiento hacía prácticamente imposible encontrar otra vivienda de alquiler en Madrid, especialmente teniendo en cuenta la situación física de la octogenaria.

"¿Cómo vas a buscar una casa del día uno al día 22 sin poderme valer bien y con mi hijo trabajando sin más remedio?", se pregunta.

El turismo del centro de Madrid

La familia atribuye el procedimiento de desahucio a la intención de destinar la vivienda al mercado turístico. Según denuncia Paquita, el inmueble pertenece a una sociedad propietaria de varias viviendas en la zona y considera que el objetivo es transformar el edificio en alojamientos de corta estancia.

"Quieren convertir mi casa en un piso turístico. Solo quieren dinero, dinero y dinero", afirma.

La situación se produce en un contexto de creciente debate sobre la expansión de las viviendas de uso turístico en barrios históricos de Madrid como La Latina, Lavapiés o Malasaña, donde asociaciones vecinales llevan años alertando de la reducción del parque de alquiler residencial y del aumento de los precios de la vivienda.

La Asociación Vecinal La Chispera sostiene que en el edificio donde reside Paquita existen varios pisos turísticos que, según denuncia, operan de forma irregular.

Más allá del proceso judicial, la mujer asegura que el barrio representa una parte esencial de su calidad de vida. Allí mantiene su red de apoyo, conoce a comerciantes y vecinos desde hace décadas y puede desenvolverse con mayor autonomía pese a su enfermedad.

Paralizado el desahucio

La suspensión del desahucio llegó apenas unas horas antes de la fecha prevista para el lanzamiento. En la resolución, el magistrado explica que había solicitado información a las administraciones competentes para comprobar si la familia se encontraba en una situación de vulnerabilidad y conocer qué recursos habitacionales o ayudas sociales podían ofrecerse.

Ante la falta de respuesta, acordó suspender cautelarmente el lanzamiento y conceder un plazo de diez días para que dichos informes sean remitidos al juzgado.

Mientras tanto, vecinos y colectivos del barrio habían convocado una concentración bajo el lema "Todas somos Paquita" para mostrar su apoyo a la octogenaria y reclamar soluciones habitacionales para las personas mayores afectadas por procesos similares.

Por su parte, los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Madrid señalaron que, según su valoración, la unidad familiar no se encontraba en situación de vulnerabilidad económica, aunque confirmaron que el Samur Social acudiría al lanzamiento para realizar una evaluación técnica del caso.

La suspensión judicial no pone fin al procedimiento, pero sí concede un respiro a Paquita, que continúa esperando una solución estable. Mientras tanto, mantiene la esperanza de poder seguir viviendo en la casa que considera el lugar donde permanece toda su memoria. "No tenemos ningún plan. Será lo que Dios quiera y salga", concluye.