Belén Esteban y su paraíso costero

Belén Esteban y su paraíso costero Automontaje

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El refugio de Belén Esteban en un pequeño pueblo costero de origen volcánico: excelente marisco y playas escondidas

Un refugio discreto y lleno de encanto que demuestra por qué la reconocida comunicadora ha elegido este rincón para disfrutar de la calma y el mar.

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Acostumbrados a los focos y los continuos eventos, son muchos los famosos que cuando planean sus vacaciones de verano buscan rincones donde escapar del bullicio y disfrutar de unos días de descanso lejos de los focos.

Mientras algunos eligen enclaves exclusivos y abarrotados, otros prefieren rincones con sabor local, paisajes auténticos y un ritmo mucho más pausado.

Así lo hace la querida Belén Esteban, que ha elegido uno de los pueblos marineros con más encanto de Tenerife para disfrutar de unas vacaciones en familia. Se trata de Alcalá, una pequeña localidad costera situada en el municipio de Guía de Isora, en el suroeste de la isla.

Repleto de casas de colores asomadas al Atlántico, sus calas de arena negra y su ambiente tranquilo, este antiguo pueblo pesquero se ha convertido en uno de los lugares favoritos para quienes buscan desconectar sin renunciar al atractivo del mar.

La "princesa del pueblo" huye así del turismo canario y se refugia en Alcalá, que aún conserva una esencia tradicional que sigue conquistando tanto a visitantes como a residentes.

Un rincón pesquero

Pasear por Alcalá es descubrir uno de esos lugares donde todavía se respira la vida marinera de siempre. Las antiguas viviendas de pescadores, muchas de ellas construidas durante el siglo XIX, siguen formando parte del paisaje urbano y aportan personalidad a cada rincón del pueblo.

Las fachadas coloridas contrastan con el azul del océano y con la piedra volcánica que caracteriza gran parte de la costa tinerfeña. El corazón de la localidad gira en torno a la parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria, uno de los edificios más representativos del municipio.

A pocos pasos se encuentra el paseo marítimo, un agradable recorrido junto al mar desde el que se pueden contemplar algunas de las mejores vistas de la costa oeste de Tenerife.

Los lunes, además, el pueblo cobra una animación especial gracias a su popular mercadillo, donde se pueden encontrar productos locales, artesanía y especialidades gastronómicas de la isla.

Pero si hay algo que distingue a Alcalá son sus pequeñas zonas de baño. La localidad cuenta con varias calas de arena negra volcánica y piscinas naturales que se llenan con la subida de la marea, ofreciendo espacios perfectos para refrescarse durante los días más calurosos.

La playa de Alcalá, situada junto al antiguo muelle, es una de las más conocidas. Rodeada de pequeñas embarcaciones pesqueras, ofrece una estampa especialmente atractiva al caer la tarde. Cuando el cielo se tiñe de tonos anaranjados y la silueta de La Gomera aparece en el horizonte, el espectáculo está garantizado.

Marisco fresco y tradición

La gastronomía es otro de los grandes reclamos de esta localidad costera. La estrecha relación del pueblo con el mar se refleja en muchos de los platos que pueden encontrarse en sus restaurantes y establecimientos tradicionales.

Los pescados frescos y los mariscos capturados en aguas cercanas son protagonistas habituales de las cartas. Entre los locales más conocidos figura Muelle Viejo, un restaurante que ha ganado popularidad por sus recetas de inspiración canaria y por la calidad de sus productos del mar.

Los mejillones preparados con mojo cítrico, los pescados a la plancha y los postres caseros figuran entre las especialidades más apreciadas por los visitantes.

Este establecimiento mantiene vivas muchas recetas típicas de la cocina local y se ha convertido en una referencia para degustar pescado fresco elaborado de forma sencilla y respetando el producto.

Los Gigantes

Una de las ventajas de alojarse en Alcalá es su proximidad a algunos de los paisajes más espectaculares de Canarias. A menos de veinte minutos en coche se encuentran los impresionantes acantilados de Los Gigantes, una de las grandes maravillas naturales de Tenerife.

Estas enormes paredes rocosas se elevan hasta alcanzar varios cientos de metros sobre el nivel del mar, creando una de las imágenes más impactantes de todo el archipiélago.

El paisaje puede contemplarse desde distintos miradores, aunque una de las experiencias más recomendadas consiste en realizar una excursión en barco por la zona. Además de admirar los acantilados desde el agua, es frecuente avistar delfines y ballenas que habitan en este tramo del océano Atlántico.

Entre playas tranquilas, gastronomía marinera y paisajes volcánicos únicos, Alcalá reúne muchos de los ingredientes que buscan quienes desean desconectar durante el verano.