Igleasia de Gumiel de Izán, Burgos.

Igleasia de Gumiel de Izán, Burgos.

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El pueblo medieval del s. XI rodeado de bodegas ideal para una escapada: lo comparan con Petra

Un lugar poco conocido que demuestra que, para descubrir maravillas arquitectónicas capaces de dejar sin palabras, no siempre hace falta salir de España.

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Viajar a Jordania para descubrir la mítica ciudad de Petra es uno de esos sueños que muchos guardan en su lista de destinos pendientes. Sus templos excavados en piedra, el color rojizo de las montañas y la monumentalidad de su arquitectura la han convertido en una de las maravillas más admiradas del planeta.

Sin embargo, lo que pocos saben es que en España existe un rincón capaz de recordar sorprendentemente a ese famoso enclave arqueológico. Y no está en Andalucía ni en Castilla-La Mancha.

Se trata de un pequeño pueblo de la provincia de Burgos que cada vez despierta más interés entre viajeros y amantes del patrimonio: Gumiel de Izán.

Aquí nos encontramos con una tranquila localidad situada en plena Ribera del Duero que apenas supera los 500 habitantes y que esconde una de las iglesias más espectaculares del barroco español.

Su impresionante fachada ha llevado incluso a la revista National Geographic a compararla con Petra, hasta el punto de que muchos viajeros ya la conocen como "la Petra española".

La iglesia que parece Petra

El gran símbolo de Gumiel de Izán es la iglesia de Santa María, un monumental templo construido entre los siglos XV y XVI sobre una edificación anterior.

Nada más llegar a la plaza mayor, la imagen sorprende. La iglesia se eleva sobre una gran escalinata y su espectacular fachada barroca domina por completo el entorno.

El color de la piedra, la riqueza ornamental y la monumentalidad del conjunto evocan inevitablemente al famoso Tesoro de Petra, la construcción más icónica de la ciudad jordana.

La portada meridional fue terminada en 1627 por los maestros Bartolomé de Herrera y Pedro Díaz de Palacios, dos nombres clave de la arquitectura castellana de la época.

Su estructura en forma de retablo, organizada en tres cuerpos y tres calles, está repleta de columnas, relieves y detalles escultóricos dedicados a la Asunción y Coronación de la Virgen.

Precisamente esa mezcla de grandiosidad y piedra tallada es lo que ha provocado las comparaciones con el enclave nabateo.

Muchos visitantes descubren este rincón casi por casualidad mientras recorren la Ruta del Vino Ribera del Duero y terminan sorprendidos por un monumento que pocos esperan encontrar en una pequeña localidad rural.

Además, el entorno ayuda a potenciar la experiencia. La plaza donde se encuentra la iglesia parece diseñada para realzar todavía más la monumentalidad del edificio, creando una de las estampas más fotografiables de toda la provincia burgalesa.

Historia y arte

La espectacularidad no termina en la fachada. El interior de la iglesia de Santa María conserva auténticas joyas del arte religioso castellano que convierten la visita en una experiencia imprescindible para quienes disfrutan del patrimonio histórico.

El templo cuenta con tres naves cubiertas con bóvedas de crucería y un impresionante retablo mayor realizado en madera de nogal a comienzos del siglo XVI.

Esta obra tardogótica está dedicada a la Asunción de la Virgen y reúne más de una veintena de relieves que representan escenas de la vida de Jesús y María.

También destacan los retablos laterales dedicados a Santiago y San Pedro, vinculados al escultor Juan de Arteaga, discípulo del gran imaginero renacentista Juan de Juni.

El templo alberga además un pequeño museo parroquial con piezas de gran valor histórico. Entre ellas se conservan pinturas sobre tabla del siglo XV, esculturas barrocas y restos procedentes del desaparecido monasterio de San Pedro de Gumiel.

Todo ello convierte a esta iglesia en uno de los conjuntos artísticos más importantes y desconocidos de la Ribera burgalesa.

Vino y naturaleza

Aunque Santa María es el gran reclamo turístico, Gumiel de Izán ofrece mucho más que patrimonio religioso. El pueblo conserva el encanto tradicional de las localidades castellanas, con calles tranquilas, casas de piedra y rincones donde todavía se respira el pasado medieval de la comarca.

Su historia se remonta a época romana. Todavía hoy se conservan dos antiguos puentes sobre el río Gromejón, conocidos como el puente de San Pedro y el de San Antonio, que recuerdan la importancia estratégica de esta zona dentro de las antiguas rutas romanas del norte peninsular.

La influencia árabe también dejó huella en el municipio, especialmente en sus bodegas subterráneas y galerías excavadas bajo tierra. Y es precisamente el vino otro de los grandes atractivos de la localidad.

Gumiel de Izán forma parte de la prestigiosa Ruta del Vino Ribera del Duero, una de las zonas enoturísticas más famosas del país. Muy cerca se encuentra además la bodega Bodegas Portia, diseñada por el prestigioso arquitecto Norman Foster y considerada una de las construcciones vinícolas más vanguardistas de España.

Bodega Castillo de Izan en Gumiel de Izan, Burgos.

Bodega Castillo de Izan en Gumiel de Izan, Burgos.

A ello se suma el entorno natural que rodea al municipio, perfecto para realizar rutas entre viñedos, escapadas gastronómicas y fines de semana de desconexión.

El creciente interés por esta "Petra española” ha convertido a Gumiel de Izán en uno de esos destinos que todavía conservan autenticidad y tranquilidad lejos del turismo masificado.