La Plaza de San Miguel y el Arco de la Villa, en Maderuelo (Segovia).

La Plaza de San Miguel y el Arco de la Villa, en Maderuelo (Segovia). Diputación de Segovia

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Ni el castillo de Loarre ni el de Peñafiel: la fortaleza mejor conservada de España es esta increíble joya del románico

En lo alto de una colina segoviana, esta villa medieval conserva una de las fortificaciones románicas más auténticas de España, lejos de las multitudes.

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No recibe una multitud de visitantes al año ni aparece en todas las listas de guías turísticas medievales. Es por ello que visitar la fortaleza románica mejor conservada de España puede ser una experiencia única para una escapada especial.

No se trata del castillo de Loarre. Tampoco es el castillo de Peñafiel. La joya escondida que te robará el corazón nada más verla es el castillo de Maderuelo.

Se encuentra en la villa de Maderuelo, un pequeño pueblo segoviano de menos de 1.000 habitantes con una historia medieval que fue clave durante la Reconquista.

Murallas con historia

Desde su posición elevada, este pueblo amurallado fue un punto estratégico en los tiempos de conflicto entre reinos cristianos y territorio musulmán. Desde el castillo de Maderuelo se dominaba el valle del río Riaza y se controlaban las rutas de paso.

Según los historiadores, esta fortificación segoviana data de la época medieval. Rodeado por murallas y puertas fortificadas, el paso del tiempo se hace visible en este castillo del Medievo que se funde con las viviendas y calles empedradas de Maderuelo.

El castillo de Maderuelo es un enclave fortificado declarado Conjunto Histórico-Artístico en plena provincia de Segovia. Y, aunque a simple vista puede parecer una construcción en ruinas, su recinto amurallado es uno de los mejores conservados de la arquitectura románica militar de nuestro país.

A diferencia de otras fortalezas que han sido profundamente restauradas, el castillo de Maderuelo no ha perdido su esencia. Esta fortaleza conserva su estructura original: los restos de muralla, torreón y aljibe son auténticos. Es por todo ello que muchos expertos y viajeros lo consideran la mejor fortaleza románica para visitar en España.

La villa de Maderuelo fue un punto crucial durante los procesos de repoblación y defensa del norte de la península. Bajo el dominio de su castillo y muralla, la población maderolense creció alrededor del poder y la resistencia.

Hoy, no sólo la fortaleza es de interés turístico, sino que todo el conjunto urbano actúa como un museo al aire libre de arquitectura románica y gótica.

El encanto intacto

El pueblo mantiene un trazado medieval prácticamente intacto, con calles estrechas, casas de piedra y templos románicos que dan a los turistas la sensación de viajar en el tiempo.

Desde las puertas fortificadas de acceso hasta las iglesias de San Miguel y Santa María. El mirador del Alcácer y Barbacana o la Puerta de la Villa, que servía de acceso principal y cerraba el paso al caer la noche. Cada rincón de Maderuelo parece haber vivido las épocas más duras y admirables del Medievo.

El mirador de Alcacer y Barbacana, en Maderuelo.

El mirador de Alcacer y Barbacana, en Maderuelo. Segovia Turismo

Además, el entorno natural del lugar cuenta con un atractivo inesperado. El embalse de Linares del Arroyo, a los pies de la colina, deja ver una estampa de cine con el reflejo de la muralla sobre el agua, especialmente al atardecer.

Como gran curiosidad de esta villa segoviana se puede reseñar que algunas de las pinturas murales románicas de la antigua iglesia de la Vera Cruz fueron trasladadas hasta el Museo del Prado, en Madrid, donde aún se conservan.

Maderuelo ofrece la gran oportunidad de perderse por sus calles empedradas para descubrir un rincón medieval que parece haberse congelado en el tiempo.

Pese a su valor artístico e histórico, el castillo y la villa de Maderuelo son menos populares que otras conocidas fortalezas más turísticas. No hay grandes muchedumbres de gente ni colas interminables para visitar los lugares de interés.

Esto agrega encanto a la fortaleza segoviana. Una experiencia pausada, lenta y calmada. Un destino en el que conocer la historia de hace casi mil años y contemplar el estilo románico en estado puro.