Firma del acuerdo de la china Chery con Ebro para fabricar en Barcelona hasta 150.000 coches en 2029. Con la presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Industria, Jordi Hereu en abril de 2024.

Firma del acuerdo de la china Chery con Ebro para fabricar en Barcelona hasta 150.000 coches en 2029. Con la presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Industria, Jordi Hereu en abril de 2024. Agencias

Motor

España recela del pacto entre Francia y Alemania para blindar la industria de coches europea ante la arremetida china

Fabricantes chinos de coches y baterías se han comprometido con inversiones por valor de 7.000 millones de euros en diferentes ciudades españolas.

Más información: China promete a la UE reducir a la mitad sus exportaciones de coches híbridos: "Es solo un primer paso, no la solución"

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España mira con recelo el plan de la Unión Europea (UE) y los pactos entre Francia y Alemania para proteger la industria europea del automóvil y hacer frente a la amenaza de los coches chinos para el sector.

Dentro del Gobierno español se teme que estos movimientos rebajen y flexibilicen los compromisos para eliminar los coches de combustión en todo el continente y que además puedan frenar la inversión china en España.

Este lunes -en el marco del Salón del Automóvil de París-, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, adelantó que esperaba alcanzar "en horas" un acuerdo con Berlín en este contexto, el que además debería facilitar las negociaciones en la Unión Europea (UE).

La base de estas negociaciones apunta a una flexibilidad respecto a los acuerdos logrados en el seno de la UE para eliminar progresivamente la venta de coches con motor de combustión.

El plan de Bruselas pasa por cerrar un gran acuerdo que además incluya un paquete de medidas para fomentar la producción local y un plan concreto de transición hacia energías renovables.

En esta línea, París y Berlín buscan más flexibilidad en los límites de emisiones de CO2 para 2035, dando a la industria un mayor margen de maniobra a la hora de cumplir los objetivos y así mantener los puestos de trabajo del sector del automóvil.

El pasado viernes, China se comprometió con Bruselas a reducir a la mitad sus exportaciones de coches híbridos eléctricos e híbridos enchufables a la UE durante los próximos cuatro años.

Este compromiso es parte de un acuerdo global con el que se busca amortiguar el impacto de la competencia china en la industria automovilística europea y reducir la dependencia comercial de Pekín.

Pekín rebajará los aranceles a una serie de productos europeos que suman casi 4.000 millones de euros en exportaciones anuales, entre ellos piezas de automóviles, aceite de oliva y otros productos alimentarios.

En medio de estas negociaciones, Francia y Alemania alcanzaron la semana pasada un acuerdo para crear un "botón de desconexión", que permitiría, como último recurso, vetar el acceso de productos chinos al mercado único.

El pacto entre Francia y Alemania, las dos mayores economías de la UE, sumada a las negociaciones de Bruselas con Pekín, generan cierta inquietud en España.

España ha defendido ante Bruselas que la lucha contra el cambio climático debe incluir una postura clara anti-emisiones y, por tanto, creen que cualquier avance en contra de esta política, como puede ser el pacto París-Berlín, es perjudicial.

Actualmente, la UE negocia la flexibilización del objetivo inicial de prohibir la venta de coches nuevos con motor de combustión en 2035, algo que aplaude Alemania, pero que no encaja en la política 'verde' del Gobierno español.

La otra gran duda de España tiene que ver con el freno a la llegada de coches chinos a la UE y su eventual impacto en las millonarias inversiones que fabricantes de la segunda economía del mundo han prometido en nuestro país.

En todos los foros europeos y frente a diferentes normas que intenta negociar Bruselas, España ha defendido que no hay que perjudicar las relaciones comerciales con terceros países, en este caso China.

Si se endurecen las normas para importar coches chinos (en toda la UE o en Francia y Alemania por separado), España sería uno de los países más perjudicados porque podría decaer el interés inversor de esta industria.

En los últimos cinco años, en España se han anunciado inversiones por unos 7.000 millones de euros de empresas de coches y de fabricantes de baterías chinos.

Pero hasta la fecha la mayoría de estos proyectos están en una fase muy inicial y su inversión es ahora mismo residual (solo 55 millones en el primer semestre) a la espera de que comiencen a avanzar.

Es por ello que cualquier movimiento regulador podría frenar este interés y reducir la inversión de muchos de estos proyectos o paralizarlos sine die.

Fábricas chinas en España

El primer gran proyecto fue la fábrica de Chery y la española Ebro EV Motors instalada en la antigua planta de Nissan en Barcelona. Le siguieron Geely (junto a Ford) en Almussafes; Leapmotor en las fábricas de Stellantis en Madrid y Zaragoza; SAIC en Ferrol; y Santana Motor en Jaén.

CATL y Stellantis levantarán también una gigafactoría en Zaragoza; Envision hará otra en Navalmoral de la Mata (Cáceres); Gotion instalará dos plantas en Valladolid; y Hunan Yuneng construirá otra instalación de baterías en Mérida.

Este mismo lunes, el grupo automovilístico Changan anunció en el Salón del Automóvil de París el lanzamiento de su marca Avatr en España. Una feria en la que este año se ha duplicado la presencia china, pese a la reticencia de los grandes países de la UE y en medio de la crisis de empleo de los coches europeos.

Por otro lado, diferentes informes de la Unión Europea han advertido que China utiliza a España para sortear los aranceles impuestos a sus fabricantes de coches.

Ventas de coches chinos

Al montarse en España, los coches pasan a ser made in UE, aunque la acción de estos fabricantes solo se reduce a ensamblar todas las piezas que vienen desde China, sin realizar ninguna manufactura real en nuestro país.

Pero toda esta lucha política no ha afectado el imparable crecimiento de esta industria en el mercado español. En los nueve primeros meses del año, las ventas de coches de capital chino registraron un crecimiento del 65,5% en un año.

Según datos de las patronales de fabricantes de automóviles y camiones (Anfac), concesionarios (Faconauto) y distribuidores oficiales e independientes (Ganvam), un 16,8% de las ventas de turismos en España corresponde a una marca participada por un grupo chino.

De hecho, hay 14 marcas que pertenecen o que están participadas por grupos chinos y que comercializan sus vehículos en España, no tenían actividad comercial hace un año.