Imagen de un mecánico desde su puesto de trabajo.
Jesús, mecánico: "Nunca aparco con las ruedas torcidas, al girar la dirección hay elementos que quedan contraídos"
Un peligro invisible para el vehículo, la clave para ahorrar en el taller y mejorar su mantenimiento.
Más información: Juan José, mecánico: "Para no irte de la ITV con un resultado negativo por los gases, debes llevar el coche muy caliente"
Los neumáticos del coche son un pilar fundamental al ser el único apoyo con el asfalto. Por ello, mantener la presión del inflado recomendada por el fabricante es clave para garantizar un equilibrio adecuado, la comodidad de marcha y por supuesto, la seguridad en la frenada.
Aunque cada marca ofrece una sugerencia diferente según el modelo y el nivel de carga. Para reconocer la cifra exacta se debe mirar la pegatina de referencia, normalmente está situada en la puerta del conductor o en la tapa del combustible.
Aunque para alargar su vida, Jesús Alloza, mecánico, se pone al mismo de ejemplo desde las redes sociales, aclarando que, "nunca aparco con las ruedas torcidas, al girar la dirección hay elementos que quedan contraídos".
Imagen del neumático de un coche.
De la misma manera, explica que también se pueden quedar estirados fuera de su posición natural, como los fuelles y guardapolvos, lo que crea una tensión innecesaria y perjudicial con el paso del tiempo.
Más allá de este hábito, las revisiones periódicas son indispensables. Tal y como recalca el RACE, por lo general, la presión debe estar entre los 2 y 2,5 bares. Aunque este valor no es válido para todos los modelos, variará dependiendo del tipo de coche y el nivel de carga.
Un exceso en la presión reduce la superficie de contacto con la carretera, provocando un desgaste irregular y concentrando el centro de la banda de rodadura, lo que disminuye considerablemente la adherencia durante la frenada.
En el lado opuesto se encuentra la baja presión, todavía más peligroso. Se incrementa el rozamiento, desgasta prematuramente los flancos del neumático, eleva el consumo de combustible, además, vuelve la dirección más pesada y difícil de controlar.
Una puesta a punto es crucial, especialmente durante los meses de verano, donde se incrementan los desplazamientos y los neumáticos se enfrentan a altas temperaturas durante largas distancias.
Para asegurarse de un buen mantenimiento, el mecánico recomienda pisar siempre el embrague al arrancar y apagar el motor, protegiendo así la transmisión y el embrague bimasa, encargado de proporcionar la energía de rotación continua en sistemas que no cuentan con fuerza constante.
A su vez, destaca esperar al menos 30 segundos al ralentí antes de iniciar la marcha para que el aceite consiga distribuirse bien por el motor, y conducir con suavidad durante los primeros ocho o 10 minutos, hasta que se consiga alcanzar una temperatura óptima.